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¿Quién era el expresidente egipcio que murió en pleno juicio?

  • Mohamed Morsi fue electo presidente de Egipto en 2012, pero tras cumplir un año fue destituido por un golpe militar dirigido por Abdelfatah Al Sisi, quien entonces era su ministro de Defensa. Morsi pasó los últimos seis años de su vida encarcelado. FOTO Reuters
    Mohamed Morsi fue electo presidente de Egipto en 2012, pero tras cumplir un año fue destituido por un golpe militar dirigido por Abdelfatah Al Sisi, quien entonces era su ministro de Defensa. Morsi pasó los últimos seis años de su vida encarcelado. FOTO Reuters
Por juan manuel flórez arias | Publicado el 18 de junio de 2019
en definitiva

El caso de Mohamed Morsi, el primer presidente democrático de Egipto que murió en su juicio seis años después de ser derrocado, marca un precedente negativo para los intentos de democratización en Medio Oriente.

Los últimos 5 minutos de vida del único presidente democrático en la historia de Egipto los dedicó a defender, ante un juez, su inocencia y la legitimidad de su mandato. “Mi país es querido aunque sea injusto conmigo”, dijo Mohamed Morsi durante su audiencia en la Academia de Policía de El Cairo ayer lunes, según el testimonio que uno de sus abogados dio a la agencia EFE.

Un par de minutos después, el hombre de 67 años se desplomó al lado del banquillo de los acusados. Cuando llegó al hospital ya estaba muerto, de acuerdo con el comunicado de la Fiscalía egipcia, que no aclaró la causa exacta de la muerte.

Ese fue el fin del líder que, durante su discurso inaugural en 2012, se refirió a sí mismo como el “primer presidente electo por el libre albedrío de los egipcios” y prometió que la sangre de los manifestantes de la Primavera Árabe a principios de 2011 –la cual puso fin a la dictadura de tres décadas de Hosni Mubarak– no se perdería en vano.

Morsi no pudo cumplir con su promesa. Duró solo 1 año y cuatro días en su cargo, hasta el 4 de julio de 2013, cuando fue derrocado por un golpe militar liderado por su ministro de defensa, el actual mandatario Abdelfatah Al Sisi, y pasó los siguientes seis años en prisión, condenado por espionaje y terrorismo.

Mientras, Egipto se hundía en un régimen de censura y persecución a opositores que aún continúa, similar al que los estudiantes de la Primavera Árabe, y el propio Morsi, buscaron cambiar.

La caída de una promesa

Cuando Felipe Medina Gutiérrez, profesor de estudios del Medio Oriente de la Universidad Externado, llegó a Egipto en enero de 2013 recuerda que ya había un clima de descontento con el gobierno de Morsi, pero apenas natural para un mandatario que recién asumía la transición democrática tras tres décadas de dictadura.

Pero pronto la inconformidad con la gestión del también líder del partido de los Hermanos Musulmanes –la organización islamista que recogió las banderas de la Primavera Árabe– trascendió los obstáculos habituales del inicio de gobierno y sacó a las calles a muchos de quienes un año antes se habían manifestado contra Mubarak.

Para Medina, Morsi trajo “más apertura” en las relaciones internacionales, hasta entonces dominadas por la influencia de Arabia Saudí. El mandatario reinició los vuelos entre Egipto e Irán y asistió a la cumbre de los países no alineados en ese país, uno de los enemigos tradicionales de los saudíes.

Además, abrió ocasionalmente la frontera entre Egipto y la franja de gaza, lo que tensionó las relaciones con Israel. Estas acciones, en suma, hicieron que Morsi fuera percibido por parte de la ciudadanía egipcia “como una marioneta de los Hermanos Musulmanes”, según dijo a AFP el politólogo Mustafá Kamel.

La ocasión fue aprovechada por parte del sector militar que, en nombre del miedo que los ataques del grupo extremista Estado Islámico generaban en países cercanos como Siria e Irak, comenzó a planear la caída de Morsi.

Esta llegó desde su propio gabinete. Al Sisi, el militar que meses antes había aparecido en cámara como el primer ministro de defensa de la era democrática de Egipto, anunció en televisión pública el 1 de julio de 2013 que el presidente tenía 48 horas para renunciar o ser retirado de su cargo por las fuerzas armadas.

Al principio hubo júbilo. La plaza central de Tahrir en El Cairo recibió a miles de manifestantes que gritaban: “Adelante Sisi, Morsi no es mi presidente”, según registró en su momento la Agencia France 24.

Pero luego llegó el terror. El 14 de agosto de ese mismo año, las fuerzas armadas dispersaron a disparos un campamento que los simpatizantes de Morsi instalaron en la plaza de Rabaa al Adawiya, en El Cairo. Murieron, según registró la ONG Human Right Watch, entre 817 y al menos 1.000 personas.

El juicio de la historia

Según la ONG Amnistía Internacional, desde su detención en 2012 el líder de los Hermanos Musulmanes solo fue visitado en tres ocasiones. Sus condenas por terrorismo y supuesto espionaje a favor de Irán y Qatar llegaron a sumar 45 años de condena.

En contraste, su antecesor, Mubarak, recibió tres años de condena y fue absuelto por la mayoría de los cargos. Para Medina, hay una lógica tras esa diferencia de trato: “¿Cómo no íbamos a pensar que Morsi terminaría mal si lo enjuiciaban sus verdugos?”, se pregunta.

Ese regreso a una política afín a los años de dictadura y a la influencia Saudí significó, para algunos analistas, el fracaso de la Primavera Árabe. Alfonso Soria, exembajador de Colombia en Egipto, señala que este caso “lleva a preguntarnos si en Medio Oriente la democracia es una forma esencial para las formas de gobierno”.

Otros, sin embargo, consideran que en ese proceso truncado hubo responsabilidad de occidente: “Cuando los árabes practican la democracia, occidente echa mano de los dictadores buenos para restaurar el desorden”, afirmó en su columna de El País, Luz Gómez García, profesora de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid, en referencia a la cercanía de países como Arabia Saudí y Estados Unidos.

Más allá del cruce de versiones, 8 años después de la primavera Árabe aún estallan varias protestas en países como Sudán o Argelia. Todavía no hay un veredicto sobre estos intentos de democratización en Medio Oriente, ni sobre quienes intentaron aplicarlos. Puede que, pese a morir en su juicio, Morsi sobreviva al de la historia

Contexto de la Noticia

CLAVES las revueltas árabes de 2011

1
Iniciaron en Túnez en diciembre de 2010 y fueron replicadas en otros países de la región.
2
SIn embargo, en países como Siria, Libia y Yemen las protestas estuvieron seguidas por la inestabilidad y la violencia.
3
En Egipto, las protestas lograron la renuncia del dictador Hosni Mubarak y elecciones al siguiente año.
4
Siete años después de las protestas, solo Túnez mantiene un gobierno plenamente democrático.
Juan Manuel Flórez Arias

Periodista del Área Internacional, formado en la Universidad de Antioquia. Interesado en acercar con las palabras las historias lejanas en la geografía.

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