<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Invitado
Columnista

Invitado

Publicado el 23 de agosto de 2019

ARMAS SILENCIOSAS

Por MONTERO GLEZ

El escritor Stephen King, en su novela titulada Apocalipsis, nos relata los efectos de la propagación de un arma biológica que se ha venido a bautizar como “El Capitán Trotamundos”.

Se trata de una gripe infecciosa que aniquila a la población y cuya causa primera se debe a un experimento militar. La novela, de un terror contagioso, fue publicada a finales de los años 70. Tal vez, por su efecto anticipatorio, ha resultado ser una de las más leídas del autor hasta la fecha.

Por desgracia, el uso de las armas biológicas no se limita al campo de la ficción, sino que es un procedimiento bélico tan antiguo como lo puede ser la guerra. Recordemos que Caffa fue sitiada por los tártaros cuando, ayudados por catapultas, arrojaron al interior de la ciudad cadáveres consumidos por la peste. Que se sepa, fue el primer hecho histórico donde se utilizó la enfermedad como arma arrojadiza contra el enemigo.

De igual manera, durante la II Guerra Mundial, los japoneses castigaron a las ciudades chinas arrojando gérmenes de la misma bacteria (Yersinia pestis); cargando sus bombas con pulgas vivas infectadas con el virus de la peste que asolaría Europa durante el siglo XIV. Los hechos cometidos por las fuerzas de invasión japonesas fueron atroces. En agosto de 1942, un avión japonés lanzó su carga letal sobre los arrozales de Congshan, al sureste de China. A los quince días, las pulgas empezaron a saltar desde los cadáveres de las ratas que sembraban los campos.

Llegados aquí, podemos apuntar que la II Guerra Mundial fue un conflicto que se libró con ayuda de la ciencia. Por lo mismo, en ambos bandos se reclutó a científicos para luchar desde sus laboratorios con el fin de conseguir la victoria sobre el mapa del mundo. Las bombas atómicas arrojadas en Hiroshima y Nagasaki son el ejemplo más criminal de esto último. El empleo de patógenos se queda corto ante tan devastador modelo.

Ahora volvamos a armas más silenciosas, porque durante la I Guerra Mundial el uso del Bacillus anthracis fue habitual entre los miembros de los servicios de espionaje alemanes para boicotear los suministros a las tropas aliadas. Dicho bacilo es el causante del carbunco, una enfermedad infecciosa que conocemos como ántrax o enfermedad de los traperos, y que cuando se agarra a los pulmones resulta letal.

Años más tarde, ya en los albores de este siglo, tras el ataque terrorista a las Torres Gemelas, en Occidente se desató el pánico. Nadie estaba a salvo de acabar sin respiración por culpa del envío indiscriminado de cartas de contenido mortal. Corría el año 2001. Desde el 18 de septiembre hasta el 9 de octubre, varios medios de comunicación norteamericanos, así como dos senadores, recibieron cartas que contenían esporas de carbunco.

El resultado dio un balance de más de una veintena de personas infectadas, de las cuales cinco fallecieron, y muchos fueron los edificios de correos que sufrieron la contaminación. Con el tiempo, se encontraría al culpable, o eso dijeron los medios. Se trataba de Bruce Ivins, empleado del Comando Médico del Ejército de Estados Unidos que acabaría suicidándose, llevándose el secreto a la tumba.

Sin duda alguna, después de repasar el historial destructivo del ser humano en su aspecto más pérfido, podemos afirmar que Stephen King es un escritor dotado con una peculiar capacidad para anticiparse a los hechos macabros; un hombre provisto del arma más silenciosa y efectiva inventada hasta la fecha: la escritura.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

TAXIS VERDES EN MEDELLÍN

Comenzaron a circular por la ciudad. Aunque por ahora son pocos, se espera el aumento de la flota.

$titulo

NARCOSEMISUMERGIBLE

De casi 20 m de largo, llevaba, según las autoridades, ocho toneladas de cocaína. Interceptado en Tumaco.