Aldo Civico
Columnista

Aldo Civico

Publicado el 29 de diciembre de 2018

Desde la Gratitud

Durante los dos últimos años he desarrollado un ritual que me ha traído muchos beneficios. Los últimos días de diciembre voy a SoHo House en Miami Beach con mi cuaderno de notas, marcadores de varios colores, y unos libros. Me dejo acariciar por la brisa que llega desde el mar, y me pongo a reflexionar sobre el año que está por cerrarse y dibujar las líneas de lo que quiero crear para el año que se viene.

El proceso es muy simple. Primero identifico los eventos, las decisiones, y los logros que he vivido durante los últimos doce meses. Segundo, reflexiono sobre los criterios, los valores, y los principios que han determinado mis decisiones, y examino cuánto he estado viviendo alineado con mi propósito superior y mis objetivos. Entonces, determino cuales son los valores y principios que quiero que inspiren mi vivir para el nuevo año. En otras palabras, se trata de recalibrar la brújula y asegurarse que siga puntando a la estrella polar que ilumina el camino de la vida.

Por ultimo, dibujo un mapa mental enfocado en algunas áreas estratégicas de mi vida a las cuales me quiero dedicar. Reconozco en mi presente la semillas de un futuro que quiero crear y me pongo objetivos específicos, enlazados a resultados medibles. No me da miedo, sino que me emociona y me motiva imaginarme más grande que la realidad presente. Después de todo, si no te pones tu propia agenda, terminas siendo parte de la agenda de los demás. En lugar de dar forma a tu entorno, el entorno que define. Ser autor de la propia vida, significa reconocer la responsabilidad que uno tiene de alinear sus acciones y decisiones de acuerdo con un propósito superior.

Haciendo este ejercicio, me he dado cuenta que un sentido de gratitud me ha acompañado a lo largo de este año. Es una gratitud profunda por los encuentros, las conversaciones, las oportunidades, las experiencias, y los amigos que me han acompañado a lo largo de 2018, pero también por los desafíos, las dificultades, los fracasos que me han dado la oportunidad de ser más consciente de mí mismo, de reconocer que en mi vulnerabilidad está mi verdadera fortaleza. Ha sido de verdad un año rico de logros y de aprendizajes. Vivir de manera consciente en un estado de gratitud también me hizo dar cuenta que donde hay gratitud no hay espacio para la tristeza, la frustración, el miedo, la rabia, el desespero. Estos sentimientos no pueden coexistir con la gratitud, que, cuando la vives de manera consciente, te pone automáticamente en un maravilloso estado de ser. La gratitud hace la vida más bonita, hasta cuando te enfrentas a problemas y dolores grandes.

Pero la gratitud no necesariamente tiene que enfocarse en el pasado. La gratitud se puede expresar también en anticipación de lo que se viene, de todo lo que está por venir. Esto permite mantener la mente abierta, curiosa. Si todos viviéramos desde la gratitud tendríamos hasta un mundo mejor. ¿Y si fuera esto nuestro propósito común para el 2019?.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 1

    Aplausos y pitos

    $titulo

    MARGARITA CASTAÑO

    Deportista antioqueña. Segunda mujer en Colombia que logra el honroso y meritorio sexto dan en judo.

    $titulo

    SISTEMA JUDICIAL NICARAGÜENSE

    Un líder campesino fue condenado a 200 años de cárcel por organizar protestas contra gobierno de Daniel Ortega.