<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Ernesto Ochoa Moreno
Columnista

Ernesto Ochoa Moreno

Publicado el 18 de mayo de 2019

Desmitificar la democracia

Oí donde el padre Nicanor la noticia de la renuncia del Fiscal y todo el bololó que se armó. Tengo la costumbre de visitarlo en mayo, el mes de María, para el rezo de los mil jesuses o para rezar el rosario a la Virgen de Fátima. Con los años el tío se ha vuelto beatico y rezandero y agradece esos gestos con que uno le “jonjolea” sus caprichos y devociones.

Tras enterarnos, pues, de lo ocurrido por la radio, no se demoró mucho su comentario, que no fue un comentario sino un palabra exclamada tres veces, casi gritada, como tres campanadas:

-¡La democracia!, ¡la democracia!, ¡la democracia!

-Perdón, tío, pero no entiendo a qué viene su invocación a la democracia. A mí me parece que, todo lo contrario, esto que está pasando (lo de Santrich, lo del Fiscal, lo de la JEP, el agudizarse la polarización de los enemigos y los defensores de los acuerdos de paz) es una afrenta a la democracia. A eso que nos queda de democracia.

-Que es, ni más ni menos, muchacho, una democracia desgastada. El derrumbe de un mito. Hay que desmitificar la democracia. Desmitologizarla tal vez, para usar un término y un concepto teológico que puso de moda en la segunda mitad del siglo pasado el excelente teólogo protestante alemán Rudolf Bultmann.

-Un momento, tío. Yo a usted le aguanto sermoncitos, pero una clase de teología no, qué pena.

-Está bien, sobrino. No te me asustes. Hablemos, pues, de democracia. Tal vez no haya palabra tan manoseada, tan llevada y traída. Todos la usan, a todos les sirve desde posiciones completamente distintas.

-Tiene razón, tío. La izquierda lucha violentamente, dizque para imponer la democracia. La derecha reprime, también con violencia, dizque para salvaguardarla. La subversión, con un eslogan presuntamente democrático, “el pueblo al poder”, mata y ataca a los gobiernos que, a su vez, para defender y mantener la democracia, se enfrenta a los subversivos y matan también. En fin...

-Bien, muchacho, y puedes seguir. Los políticos cacarean democracia con fines electorales. La mayoría del pueblo no vota como protesta e inconformidad democráticas. Los juristas manipulan las leyes para sostener un estado de derecho democrático. Los militares empuñan las armas en bien de la democracia. La democracia es liberal y es conservadora; es comunista o socialista y es capitalista; es fascista y es marxista; es católica y es atea. Es fusil y es bandera de paz.

-Y al fin de cuentas, tío, termina por no ser nada.

-Un mito sostenido a punta de maquillaje y arreglos, de componendas, de injusticias, de miedos y de mentiras. Pero no hablemos más. Mejor recémosle una salve a la Virgen. Que ella nos proteja

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

SELECCIÓN COLOMBIA

Seguro, ordenado y calculador, el equipo de Carlos Queiroz empezó la Copa América con pie derecho.

$titulo

CLAUDIA PALACIOS

La periodista publicó una columna sobre migrantes con apuntes calificados de xenófobos. Le llovieron críticas.