Cuentan los fabuladores que el último rey moro de Granada, Boabdil, prorrumpió en llanto al entregarles las llaves del reino perdido a los reyes de España, en 1492. Que su madre, la sultana Aixa, le lanzó esta reprensión: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”. Hoy, cuando parece que en Venezuela se consolida la tiranía madurista después de la extravagante jornada electoral de ayer, los ecos de los suspiros del Rey Chico resuenan por el mundo, como si gran parte de la llamada comunidad internacional sintiera remordimiento por lo que ha pasado en la patria de Bolívar con la complicidad de no pocos gobernantes pusilánimes, temerosos o indiferentes.
Algunos mandatarios dejaron sentir un arrepentimiento tardío, como Santos, que...