“Esa suave educación que llamamos indulgencia, destruye todo el vigor del alma y el cuerpo”. Marco Fabio Quintiliano, para algunos el mejor profesor de retórica junto a Sócrates.
Cuando un bachiller que recién ingresa a la universidad te pregunta “qué” es Stalin, no distingue el norte del sur o escribe “océano pacífico”, ambas palabras con “s”, uno se pregunta qué está pasando en las casas y los colegios de esos muchachos.
En los padres uno supone que el problema camina por la senda de sujetos con complejos de culpa por ausencia, que quieren “comprar” la absolución de sus hijos dándoles todo lo que pidan y evitando que conozcan el fracaso, así haya que demandar al profesor que descubrió haciendo trampa a su retoño perfecto y narciso que todo...