Michelle, Meryl, Melania.
Los discursos de los poderosos nos congregan por algo más que el contenido: es la puesta en escena, el teatro del poder, el hilo invisible que se teje entre aquel que habla y su auditorio.
Michelle Obama se despidió con un discurso que los titulares de prensa calificaron como “conmovedor”: “Es nuestra creencia fundamental en el poder de la esperanza la que nos ha permitido levantarnos entre las voces de duda y división, de odio y de miedo”. (¿Cómo lidiarán los internos de Guantánamo con esa “creencia fundamental”?).
El domingo pasado, en la ceremonia de los premios Golden Globes, Meryl Streep trazó la línea discursiva que seguramente marcará a Hollywood en el próximo cuatrienio: “Hubo una actuación este año que me impactó,...