<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
Fernando Velásquez Velásquez
Columnista

Fernando Velásquez Velásquez

Publicado el 22 de mayo de 2016

EL REGAÑO DE RESTREPO

Muy temprano madrugó el pasado martes Juan Camilo Restrepo, exministro de Santos, a fustigar en su columna (“¿blindar o destruir?”) a los críticos del reciente “avance” de las negociaciones con las Farc, que piensan distinto a él: “o bien no han entendido lo que allí se pactó, o simplemente no quieren entenderlo”; o “los malquerientes del proceso de paz deberían francamente escoger argumentos más inteligentes que estos para combatirlo”; incluso, llamó “malos juristas” e “improvisadores” a los censores. Habló, además, de los “atolondrados gritos”, de quienes entienden quebrantadas las reglas democráticas y cuestionó los “disparatados anuncios de resistencia civil”, de otros.

Por supuesto, es bueno recordarle a este académico con quién están sentados los voceros gubernamentales en La Habana. Las Farc conforman hoy una organización criminal dedicada a la producción y exportación de drogas ilícitas (Nick Miroff: “Colombia is again the world’s top coca producer. Here’s why that’s a blow to the U.S.”, diez de noviembre de 2015, en https://www.washingtonpost.com/), que tiene nexos con otros carteles criminales de la droga (Informe de la DEA, octubre de 2015, en http://www.dea.gov/docs/2015%20NDTA%20Report.pdf; Stefanie Matiz Cortés: “Las Farc se consolidan como el mayor cartel de narcotráfico del país”, el Espectador, cinco de mayo 2016, en http://www.elespectador.com/). Y, añádase, la revista británica The Economist, que debe conocer el exfuncionario, dijo el pasado 16 de abril que esta organización criminal tiene una fortuna que frisa los 10.500 millones de dólares (http://www.economist.com/topics/farc).

Los miembros de esa agrupación minoritaria son también autores de más de cien mil graves delitos, muchos de ellos de lesa humanidad (violatorios del Derecho Internacional de los Derechos Humanos) y contra los dictados del Derecho Internacional Humanitario (“La Fiscalía investiga cerca de cien mil hechos en relación con las FARC”, 23 de septiembre de 2015. En: http://www.fiscalia.gov.co/colombia/noticias/la-fiscalia-investiga-cerca-de-cien-mil-hechos-en-relacion-con-las-farc/). No se trata, pues, de un grupo de rebeldes que quieren transformar el statu quo y obran animados por móviles políticos altruistas; por ello, desde el 8 de octubre 1997, el Departamento de Estado incluye a ese grupo dentro del listado de organizaciones terroristas (http://www.state.gov/j/ct/rls/other/des/123085.htm).

Es más, de cara a lo que se dice en el comunicado conjunto No. 69, se debe señalar —y el reputado columnista está muy lejos de ser la verdad revelada— que la introducción (a un proyecto de acto legislativo que, además, sustituye la Constitución) en séptimo debate de un artículo transitorio que le da estatus de “acuerdo especial” a los pactos y los eleva al bloque de constitucionalidad, viola el rito dispuesto para incorporar esas materias en ese tipo de modificaciones. En fin, tampoco se necesitan muchos esfuerzos para entrever que se dan pasos para entregarles el control total de Estado a las Farc y con ellas al gobierno cubano que, no de balde, acolita las conversaciones.

Por eso, pretender —munidos del embaucador discurso santista— que un congreso doblegado por la corrupción, un amañado e improcedente plebiscito o un control de constitucionalidad en manos de una Corte Constitucional maltrecha y politizada, puedan evitar el caos, genera verdadera preocupación. Es más, no puede ser que un caracterizado defensor de las instituciones diga, ahora, que “no hubiera podido encontrarse una fórmula más democrática (¡!) para incorporar al derecho interno lo que finalmente se convenga en La Habana” cuando, a todas luces, se sabe que es un procedimiento inicuo.

Por supuesto, lo anterior no significa que no se deba impulsar un proceso pacificador y una salida negociada al conflicto, incluso se deben rechazar los llamados a las salidas golpistas que otros propalan, pero lo que no se puede tolerar es que la paz advenga como producto de contratos de adhesión impuestos en cenáculos cerrados por falsos constituyentes; urge, entonces, lograr una paz verdadera, negociada, no la conseguida a cualquier precio. Por eso, el tonito descalificador y rezongón, usado por Restrepo, no le queda nada bien a quien aspira a ser presidente de la República en el seno de una democracia.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Columnistas

Aplausos y pitos

$titulo

TAXIS VERDES EN MEDELLÍN

Comenzaron a circular por la ciudad. Aunque por ahora son pocos, se espera el aumento de la flota.

$titulo

NARCOSEMISUMERGIBLE

De casi 20 m de largo, llevaba, según las autoridades, ocho toneladas de cocaína. Interceptado en Tumaco.