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Entre el chocolate y el Chocó

La promesa del pacto social se reduce a 280 caracteres y, en el recorte de estilo, decidieron eliminar de la lista de prioridades saldar la deuda social y el olvido histórico que ha sufrido Chocó.

19 de enero de 2024
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  • Entre el chocolate y el Chocó

Por Sofía Gil Sánchez - @ladelascolumnas

La política en palabras de Gustavo Petro es la entrada al portal de un mundo surreal donde la mayoría de decisiones desafían la lógica común. Donde un opositor eterno, defensor incansable de la igualdad y la justicia social, invierte el presupuesto del pueblo al que le juró un cambio en el alquiler de una casa en Davos (Suiza) por más de un millón de dólares para realizar reuniones durante el Foro Económico Mundial, olvidando su plan de austeridad durante la campaña presidencial y su directiva para generar una eficiencia en el gasto público. La primera dama, por su parte, continúa con su labor social y sus gestos altruistas como el de premiar a su mejor amiga, Ingrid Carolina Plata, con el honor de su compañía y 20 millones de pesos mensuales, demostrando que el nepotismo se viste de gala y goza del valor básico de los seres gregarios.

Mientras el círculo cercano de la familia presidencial disfruta la buena vida, los ciudadanos pagan estadías ostentosas “para promover el turismo en Colombia y que se visualice el país de la belleza”; y mientras el Jefe de Estado dedica sentidas palabras a las problemáticas de otros países, Chocó enfrenta una tragedia devastadora tras un derrumbe que se llevó la vida de muchos colombianos.

Chocó pide ayuda, el país espera liderazgo y los altos funcionarios responden con el descubrimiento que las decisiones difíciles se toman de manera sencilla al estar rodeados de lujos y asegurando beneficios personales. Gobernar un país desde Twitter no es tarea fácil, y en ocasiones se necesita un lugar acogedor para descansar, ojalá, Gustavo Petro, encuentre una solución más práctica para su alojamiento y, Verónica Alcocer, descubra formas más racionales de utilizar el presupuesto.

La promesa del pacto social se reduce a 280 caracteres y, en el recorte de estilo, decidieron eliminar de la lista de prioridades saldar la deuda social y el olvido histórico que ha sufrido Chocó. Después de 15 años de obra, la carretera que une al departamento con el resto del país es precaria y los dos consorcios y el contratista a cargo de la obra no han sido suficientes para brindar una conexión digna y segura.

Qué fácil disfrutar de la opulencia financiada por los contribuyentes. Planear viajes para alejarse de los gritos de desesperación, distraer la vista en paisajes diferentes al sufrimiento de aquellos que deberían ser su principal preocupación, condenando a Chocó al olvido, con las secuelas de un desastre que reclamó vidas inocentes y demostrando que los desastres naturales no entran en la apretada agenda presidencial a menos que ocurran cerca de una pista de esquí.

Chocó, ese lugar lejano, desconectado y excluido del itinerario presidencial, sigue esperando ansiosamente la ayuda que se merece. Mientras las noticias sobre la tragedia inundan los medios, el presidente Gustavo Petro ingresa a su mundo surreal y sueña con disfrutar de los lujos internacionales para debatir si el chocolate suizo es realmente mejor que la mermelada de borojó chocoana.

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