Con la terminación del proceso de dejación de armas de las Farc -entregadas a la Misión de Naciones Unidas para su destrucción, quedando pendiente la ubicación y destrucción de las otras caletas, tarea que están adelantando el mecanismo tripartito de monitoreo con la Fuerza Pública-, concluye formalmente el recorrido de esta insurgencia guerrillera y se inicia el período de transición hacia su conversión en movimiento político, que es siempre el objetivo de este tipo de procesos de terminación concertada de conflictos armados: que el actor armado ilegal, en este caso las Farc, previa dejación de armas, se convierta en un actor político dentro de la legalidad.
Un gran logro de la sociedad y el Estado colombianos –incluido, por supuesto, el accionar...