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Sublevémonos contra la pandemia del monotema que, ese sí, nos aleja de la realidad, nos acorta la vista, nos cierra la mente, como estoy notándolo por lo que llega de allá en Colombia y lo que se ve, se lee y se oye aquí en España.
Por Juan José García Posada - juanjogarpos@gmail.com
Las Jornadas Cervantinas de la Real Academia de la Lengua fueron un obsequio de valor superlativo para los ciberlectores que nos conectamos con la página de internet de la corporación en estos días en que celebramos las fiestas de Cervantes, el idioma, el libro, las bibliotecas y las mejores lecturas de la vida.
Con la alegría de encontrar un tesoro intelectual inestimable en la exégesis y la indagación intensa por las páginas del Quijote, con la devoción por el culto al español en el que comulgamos los hispanohablantes y con el alivio de superar el monotema insoportable de los desastres políticos, celebro que la Academia esté facilitándonos a los gomosos de la lengua la asistencia mediante la internet a sus espléndidos servicios de estudio, análisis y divulgación.
Los días 22 y 23 de abril hablaron académicos, filólogos, lingüistas, historiadores, profesores universitarios de alto rango. Qué temario tan atractivo, manejado con erudición, agudeza, amenidad. Saludó el director de la Academia, Santiago Muñoz Machado. Aurora Egido viajó por las ínsulas cervantinas. Luis María Anson y José Manuel Sánchez Ron dialogaron sobre Mingote y su obra quijotesca. Salvador Gutiérrez trató de miles de animales en Cervantes. Jean Cannavaggio relacionó el texto y el mito. José Luis Gómez recordó el testamento de Alonso Quijano el Bueno. Begoña Lolo ilustró con música en el Quijote. Soledad Puértolas redescubrió a los personajes secundarios. Fue y sigue siendo todo un espectáculo, porque está en la red en videos completos.
Me sentí en las conferencias telepresenciales como un espectador acomodado a pocos metros de los expositores en el mismo auditorio madrileño de la RAE. Solemos criticar los riesgos y efectos negativos sobre todo de las llamadas redes sociales, pero al experimentar el placer de la aproximación a este magnífico y encarretador ciclo de conferencias es justo destacarlo como una maravilla auxiliada con la tecnología informática por la decisión de poner en común semejante maratón académica.
Sublevémonos contra la pandemia del monotema que, ese sí, nos aleja de la realidad, nos acorta la vista, nos cierra la mente, como estoy notándolo por lo que llega de allá en Colombia y lo que se ve, se lee y se oye aquí en España o donde quiera que abra una página web. Declarémosle desobediencia civil a la velada orden mediática de pensar y hablar sólo de personajes y temas nefastos que exasperan las pugnacidades, privan de apreciar la ciudad y el mundo como son y nos fuerzan a pelear hasta con los hermanos por querer o aborrecer a sujetos que no merecen tanta presencia social. No ignoremos las noticias o los comentarios perturbadores, pero mantengámoslos en su punto. No nos dejemos desequilibrar con visiones apocalípticas “desde que sale el sol hasta el ocaso”. Escojamos una realidad holística del panorama informativo y conceptual. Disfrutemos con el saber que está a un clic. Por ejemplo, a los lectores los invito a comprobar con las Jornadas Cervantinas lo que estoy diciéndoles en: www.rae.es o en el canal de Youtube de la RAE.