A través de la historia, la eficiencia se ha basado en gran medida en la competencia. Los seres humanos buscamos de diferentes maneras dejar huella y trascender, buscamos ser recordados y es allí donde la competencia nos insta a mejorar, a romper el status quo y así desatar el progreso y el avance de la humanidad.
En el deporte los atletas buscan ser los únicos en portar una marca, tener un título por el mayor tiempo posible o asegurarse una medalla para hacer parte de la historia. Este afán por alcanzar la excelencia, positivo la mayoría de las veces, tiene también un lado oscuro: los deportistas inescrupulosos que por rozar la gloria están dispuestos a hacer lo que sea, incluso, doparse. Ejemplos abundan. Íconos como Ben Jhonson en 100 m planos...