Varias veces los evangelios presentan a Jesús en oración. Él se mantenía en constante unión con el Dios cuya cercanía predicaba y al que llamaba en arameo “Abbá” (Papá).
Por eso, cuando sus discípulos le piden que les enseñe a orar, comienza con esta invocación. Nadie antes se había dirigido así a Dios. Las dos versiones evangélicas del “Padre nuestro” (Mateo 6, 9-13 y Lucas 11, 1-13), son en plural, implicando así la superación del individualismo.
El “Padre Nuestro” suele considerarse como una oración de petición, y en verdad lo es. Sin embargo, lo primero que encontramos en ella es la alabanza, luego el ofrecimiento, y finalmente las peticiones. Primero, al decir “santificado sea tu nombre”, expresamos nuestra gratitud y nuestro deseo de que...