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Jorge Ramos
Columnista

Jorge Ramos

Publicado el 30 de mayo de 2019

LOS NIÑOS DETENIDOS EN EE. UU.

Homestead, Florida. Todo parece muy normal. Son cientos de niños en salones de clase y jugando fútbol. Otros están en el comedor o en los dormitorios. Algunos más en la enfermería o hablando con sus supervisores.

Pero de pronto te das cuenta de que hay algo raro. Los jóvenes no tienen celulares ni tabletas. Existe una cierta seriedad o tristeza en todos ellos, como si se guardaran sus emociones. Hasta que caes en cuenta en lo más básico: estos niños no se pueden ir de aquí. Están detenidos.

Cuando visité el centro Jobs Corp en el sur de la Florida había 1621 niños entre los 13 y los 17 años de edad. Casi todos venían de Guatemala, Honduras y El Salvador. Tres de cada cuatro son varones. Y todos cruzaron solos la frontera de México a Estados Unidos o fueron detenidos poco después.

Es increíble todo lo que han pasado para llegar hasta aquí. Vienen huyendo de extrema pobreza, de violencia y de las pandillas. Cruzaron solos México (que muchos centroamericanos dicen es la peor parte de todo su trayecto). Y entraron ilegalmente a Estados Unidos o se entregaron a las autoridades migratorias en los puertos de entrada.

No pude hablar con ninguno de ellos. Para visitar este centro de detención de menores me pusieron como condición que no hubiera ningún tipo de contacto. Es, dicen las autoridades, para protegerlos. Todos iban vestidos con ropa nueva -se parecían a adolescentes en cualquier parte del mundo. Suelen estar aquí, en promedio, 58 días. Y como este es un centro operado por una empresa privada, el gobierno de Estados Unidos paga, según me informó una de las coordinadoras del lugar, aproximadamente 750 dólares al día por niño. Hagan las sumas.

Los niños solo pueden hacer dos llamadas telefónicas de 10 minutos a la semana: una a su país de origen y la otra, generalmente, a los familiares o conocidos a donde se quieren ir a vivir en Estados Unidos. Memorizan los números telefónicos y durante esas llamadas fue de las pocas veces que los vi sonreír. Tras un largo y complicado proceso legal, los niños son entregados a su padre, madre, tío, tía u otro familiar. Si no hay nadie de su familia en Estados Unidos, pueden quedarse con amigos y conocidos. Y si todo falla, terminan en orfanatos o con familias adoptivas.

Pero algo horrible ocurre cuando estos niños cumplen 18 años de edad. En lugar de un pastel y una fiesta, el mismo día de su cumpleaños son esposados y llevados por agentes de migración (ICE) a una prisión o a un centro de detención para adultos. Una vez ahí se enfrentan a procesos de deportación. Así es su primer happy birthday en Estados Unidos.

Estados Unidos tiene más de 100 centros de detención para menores de edad en 17 estados y muchos de ellos están al máximo de su capacidad o expandiéndose. ¿La razón? Cada vez hay más niños solos cruzando la frontera.

En el año fiscal 2012 hubo 13.625 niños en instalaciones a cargo del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Pero eso se disparó en el 2018 cuando 49.100 menores de edad estuvieron detenidos. Y el 2019 puede romper todos los récords.

¿Por qué Estados Unidos está en el negocio de detener a niños durante meses? ¿No hay otra manera de tratar a niños inmigrantes que llegan solos al país? ¿De verdad es necesario esposar de pies y manos a un muchacho por el simple hecho de cumplir 18 años de edad?

La ley indica que el gobierno, a través del HHS, debe ejercer la custodia de todo menor de 18 años, que entre ilegalmente al país y que no tenga un padre o “guardián legal” que lo cuide. Una coordinadora de la instalación en Homestead me dijo durante la visita que este es “un gran programa del gobierno”. Sin embargo, el congresista Joaquín Castro ha dicho que estos programas forman parte de un “sistema moralmente en bancarrota”.

La aparente normalidad en un centro como estos desaparece cuando te das cuenta que los niños están obligados a quedarse aquí. Solo dos lograron escaparse en el último año, me dijeron en el centro.

El país más poderoso del mundo podría hacer mucho más por los niños más vulnerables del continente. En una película de Hollywood serían héroes escapando de la adversidad; aquí son detenidos.

Posdata. Aquí está el video de mi visita https://bit.ly/2VGOoD5.

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