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Mauricio Restrepo Gutiérrez
Columnista

Mauricio Restrepo Gutiérrez

Publicado el 11 de julio de 2017

MEDELLÍN, LA TACITA DE HUECOS

El título no pretende ser catastrófico, pero la realidad sí lo es. En Medellín, siete de cada 10 calles se encuentran en mal estado, según la Secretaría de Infraestructura. El deterioro de las vías va en aumento cada día, sin que se vea un plan para evitar que los huecos conviertan la otrora tacita de plata en cosa del pasado. Inclusive, la Sociedad Antioqueña de Ingenieros manifestó recientemente que el problema es tan complejo que exige una intervención de fondo, que va más allá de tapar huecos.

La ciudad, gracias a su abundante talento humano e imparable desarrollo industrial, sigue para adelante en innovación y desarrollo, pero el deterioro en su infraestructura vial ya opaca tantos esfuerzos que se hacen desde lo privado, y también desde lo público.

Pareciera que el tema de las vías en mal estado es un asunto irrelevante para la actual administración, pero el problema de los huecos en las calles crece y va a llegar un momento en que recuperar la malla vial se convertirá en algo muy costoso, demorado y difícil de manejar, como sucede en Bogotá.

En estos momentos, no se entiende el porqué desde la Secretaría encargada del mantenimiento vial de la capital antioqueña no se está actuando con rapidez ante tanto hueco que pone en peligro la seguridad de los conductores, en especial de las motos. Ya hay antecedentes con víctimas de accidentes con este tipo de vehículos.

En una carretera leí alguna vez una frase que se aplica al problema de los baches en la ciudad: “los huecos no hablan, pero dicen mucho de los gobernantes”. Lo mismo podemos manifestar con el problema que vive Medellín con el deterioro cada vez mayor de su malla vial.

En este caso, recuerdo que tradicionalmente esta ciudad era abanderada por tener en muy buen estado las vías, inclusive alguna vez la Secretaría de Obras Públicas municipal asesoró a la capital de la república en este tema.

La estrategia paisa consistía en tener la historia vial u hoja de vida de cada una de las calles de la ciudad, para hacerle seguimiento a esa información. La Alcaldía de Medellín, entonces, hacía una evaluación de la situación y los puntos críticos que debía atender y procedía al mantenimiento oportuno para evitar que los huecos fueran aumentando, con los sobrecostos que eso conlleva. Inclusive, durante varios años se implementó el sistema de reciclaje de pavimentos, trabajando con la maquinaria las 24 horas del día, y atendiendo las principales arterias de la ciudad en las horas de la noche; lo que permitió evitar el caos vehicular que hoy padece la ciudad.

A la urbe hay que resolverle sus problemas día a día, es verdad, pero también hay que mantenerla bien presentada, para que sea un gusto recorrerla a diario, y que siempre, a propios y extraños les den ganas de quedarse a vivir aquí. La ciudad no solo debe ser desarrollada, sino parecerlo también.

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