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Óscar Domínguez
Columnista

Óscar Domínguez

Publicado el 09 de enero de 2020

Réquiem por la DW

Así como Pulgarcito arrojaba migajas de pan a manera de anticipado Waze para asegurarse el feliz regreso a casa, los mortales vamos por este acabadero de ropa llamado mundo regando risas y lágrimas en el camino.

Hace ¡20! años el lagrimón se nos piantó, como dice el tango, por cuenta del anuncio del fin de la emisión en español de “Buenos días, América”, el informativo de la Radio Deustche Welle, La Voz de Alemania.

Lo recordó hace poco en su blog de El Espectador el periodista Ricardo Bada quien condujo unas 120 de las 260 emisiones que estuvo al aire. Fue un error acabarlo, concluyó el joven octogenario Bada, “republicano y agnóstico, convicto y confeso”.

Hace doce años, Bada habló en Eafit sobre el oficio de traductor y en Otraparte, de Envigado, sobre la poesía de su paisano Juan Ramón Jiménez. Hubo oreja y rabo para el de Huelva por sus dos faenas.

Para los románticos que esperamos que se corrija el error, que se acabe un medio es como si se extinguieran los boleros.

Cuando se cerró “Buenos días...” este aplastateclas era el corresponsal en Colombia. Convertí mi desazón en correo dirigido a los jefes Ovidio García-Prada y Bada. Retomo fragmentos:

Me acosté aliviado y desperté excorresponsal de la DW. Mi sentido pésame.

Estuve a punto de soplarle su catilinaria al canciller Schroeder por haber silenciado el informativo. No lo hice como segundo aporte al fortalecimiento de la unidad alemana. El primero fue a través de los descuentos que me hacían por mis corresponsalías.

Formar parte de un equipo de tan alto vuelo, mejora cualquier currículo. Nada que envidiarles en calidad a sus pares BBC, de Londres, Radio Francia, Radio Nederland...

Extrañaré las conducciones certeras e inteligentes de Myriam, Emilia, Carl, Bada... Y las voces profesionales que les contaban a los oyentes de la aldea global de qué falsa o verdadera costilla amanecía enfermo el mundo.

Les perdono que nos despertaran a horas inverosímiles. Me fastidiaba especialmente la interrupción de algún sueño erótico porque después no recordaba dónde iba ni a qué diva le estaba haciendo el amor cuando entró la perturbadora llamada.

Yiya, mi mascota, vive muy agradecida con la DW porque sus ladridos salieron varias veces al aire. Desde entonces recibe profusa correspondencia de sus admiradoras.

Como nos ha hecho saber que le gustaría internacionalizar su libido estamos estudiando algunas hojas de vida que le han llegado. Desde ya notifico “urbi et orbi” que con nuestra french poodle no se acuesta el “mísero can” que quiere sino el que puede.

Al menos descansaré de mi antipático oficio de señor malas noticias. Los antiguos solían escuchar primero y matar después a los mensajeros de malas nuevas. Como en general daba noticias negativas siento haber escapado muchas veces a la parca. Extraña forma de intentar la inmortalidad...

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