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Taller de Opinión
Columnista

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Publicado el 08 de junio de 2019

Sobre el técnico de fútbol: ¿el culpable?

Por Valentina Orozco Jordán

Universidad Pontificia Bolivariana
Comunicación social, semestre 8
valentinaorozco08@gmail.com

En el fútbol no hay trabajo más inestable y desagradecido que dirigir un equipo. El entrenador, el coach, “el profe”, la cabeza y cerebro del equipo, siempre será el responsable y culpable cuando su equipo pierda, no juegue bien, cuando no remonte, e incluso cuando no sea capaz de mantener un marcador.

El DT, en lo personal, es el más vulnerable del equipo y lo curioso es que muchas veces no depende ni de su estrategia, ni de su experiencia, ni de su trabajo, e incluso ni del rendimiento de los jugadores. Depende de sus palabras, de la capacidad de “tocar” al jugador, ahí está la responsabilidad de ese capitán que navega contra viento y marea.

Hay insultos, desagrado y críticas, muchas veces destructivas, que hacen los hinchas apasionados cuando no ven resultado positivo, cuando se desesperan porque su equipo no brilló, porque sacaron al jugador que les encanta ver en la cancha, y entraron “al frío” que no siente la camiseta. O, peor aún, el profe lo puso de titular, y el hincha no entiende nada. Pero es que jamás el profe podrá agradarles a los cientos de hinchas que pagan el abono o la boleta por ver a su equipo, esos hinchas que viajan a todas partes con tal de ir a verlos jugar, con gritar un gol y llevarse los tres puntos para su ciudad.

Hay un gran error de los hinchas: en un partido casi perfecto, planteado por el profe, lo inflan y endiosan, pero al siguiente, si las cosas no salen bien y la titular no deslumbra, no cumple, no marca y pierde, llueven críticas e insultos.

Pero esos que se ven duros ante cámaras, que le gritan a sus jugadores, esos que se desesperan y quieren pasar la raya para ir a jugar, esos que caminan de lado a lado con los brazos hacia atrás mirando al piso y pensando en que quizás algo se hizo mal, preguntándose qué pasa o tal vez por qué no da resultado su estrategia, esos que escuchan chiflar, que escuchan a la multitud pedir un cambio, pedir “huevos”, esos también sienten, sufren, les duele, se frustran, se enojan y hasta regañan. Pero el hincha muchas veces no entiende que ese músico que dirige “la banda” es humano, se equivoca, fracasa, pierde. Pero a ese humano, esa persona, la entrenan para ser valiente: salir ante los medios y hablar en nombre de su equipo, agachar la cabeza y asumir responsabilidad cuando incluso muchas veces ni tiene la culpa.

*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
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