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Julián Posada
Columnista

Julián Posada

Publicado el 17 de octubre de 2020

Solos

Soy de los que cree que este virus está aquí para quedarse al menos durante otro rato aunque me cueste definir con exactitud el significado y duración exacta de la palabra rato. Hace 200 y tantos días en un marzo que parece lejano de este loco año veinte ingresamos a este encierro extraño y convulso para presenciar asombrados el avance implacable de un virus que no se detiene y frente al que miles se resisten. En un mundo que en muchos sectores se encuentra en pausa, normalidad y futuro resultan definiciones inciertas y cada día que pasa el volver a encontrarnos / tocarnos es el símbolo de la reconstrucción de una confianza que el virus erosionó. A juzgar por los que sin protocolo alguno de bioseguridad uno ve aglomerarse en bares, restaurantes de carretera, balnearios o plazas, quienes creemos en la ciencia y los hábitos como herramientas para contener el virus somos pocos, en las redes sociales los encuentros y paseos de grupos de amigos parecen ser la evidencia de esa falsa creencia de que entre “familiares” y cercanos no existe contagio. Bolsonaro, Trump y Boris Johnson que se burlaron de la ciencia y el virus han resultado positivos pero a ellos y sus fanáticos la evidencia poco preocupa. Valdría la pena hablar de las secuelas del virus en miles de los que han sobrevivido, quizás esas historias harían entrar en razón a tanto negacionista.

Como en una larga noche en vela hay que insistir en mantener los ojos abiertos frente a una nueva normalidad en la que poco se menciona el peligro y en la que los gobiernos local y nacional perdieron los meses de encierro para haber construido verdaderas campañas de cultura ciudadana. El hemisferio norte anticipa lo que vendrá, pero aquí a pesar de ubicarnos como uno de los cinco países más afectados del mundo parecen seducirnos más el carnaval y la fiesta. Las muertes y la ocupación de las UCI no parecen ser evidencia del problema y nuestro alcalde tan prolijo anunciando sus aparentes triunfos esconde sus trinos ante cualquier situación que problematice su imagen. En mayo Colombia tenía 750 personas del sector salud contagiadas, hoy estas suman más de 7.000, unos 70 de ellos han muerto dentro de los más de 28.000 colombianos fallecidos ¿cuántos cadáveres son necesarios para entender la importancia del autocuidado? Cataluña ordenó el cierre de bares y restaurantes durante quince días y en Madrid, Navarra, Aragón, Castilla y León y La Rioja, además de Ceuta, la situación es de extremo riesgo, en Alemania las cifras son similares a las de abril (5.000 casos día ), en Francia Emmanuel Macron habla de medidas más duras para enfrentar el rebrote y algo parecido anuncia Boris Johnson en el Reino Unido donde esta semana hubo más de 17.000 nuevos contagios, 4.000 hospitalizados y 140 muertos. Detrás de cada número hay una historia de horror y un drama humano de cálculos inciertos.

Este rato interminable como tantas noches en blanco presagia para muchos lo que anticipó León de Greiff en su poema “Señora muerte que se va llevando/ todo lo bueno que en nosotros topa!.../ Solos - en un rincón - vamos quedando”.

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