Por Juan José Iral Rodríguez
Universidad Pontificia Bolivariana,
Facultad de Psicología, 5° semestre.
juanjoseiral2@gmail.com
Supongo que hago parte de ese gran número de personas que fantasean con tener aquel superpoder de las caricaturas, similares a aquellas que veía hace algunos años cuando era niño, en donde alguien podía retroceder el tiempo con tan solo accionar algún aparato o por voluntad propia. Siempre he pensado en eso, lo confieso. Como diría un fanático del psicoanálisis, lo deseo ya que carezco de él. Ser amo y señor del tiempo, ¿qué no haría? Solo sé que volvería a vivir con una libreta. Sí, para poder guardar las notas de aquello que sentí otra vez, todo con una finalidad, ver cuánto he cambiado. Algunas cosas siempre estarán, pero no en el sentido y forma de como cuando era niño, pero sí resignificadas según la etapa de la vida en la que soy compañero de baile del tiempo.
Si todo fuera controlado con base en la felicidad por cada uno, entonces me pregunto, ¿todo sería menos complejo o trágico? No existiría para mi la muerte de quienes, para acordarme, y vivir mi luto de una forma menos violenta, he adquirido algunos gustos e incluso costumbres que me parecían algo extrañas. Complicado. Aunque tiene una belleza inesperada, es realmente terapéutico. Pero, ¿qué significa lo fácil? ¿Cómo se vive fácilmente?
Me gusta responderme pensando que pudo haber sido una amnesia generalizada en la cual la memoria colectiva perdió todo registro de la respuesta real que busco. Espero algún día, tras superar un esperanzador pero arduo camino, volver a tener una conversación, solo una, como en aquellas en la que la tarde se va apagando mientras se levanta el frío reflexivo de la noche. Una conversación con quien recuerdo en el momento en donde justamente escribo estas líneas. Qué fácil que es recordar, pero qué tan difícil es seguir creciendo sin ti.
Solo quiero decir que, de llegar a tener aquel superpoder, volvería a cada uno de tus cumpleaños, con el fin de convertir tu vida en una eterna fiesta. No lo olvides. Porque yo no he olvidado que tu fecha está demasiado cerca. A pesar de todo, y por algún motivo que desconozco, solo viene a mi cabeza para confortarme el título de una película conocida, La vida es bella.
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