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P. Hernando Uribe
Columnista

P. Hernando Uribe

Publicado el 24 de mayo de 2019

Un mandamiento nuevo

Los mandamientos son normas de comportamientos que necesitamos para entendernos, para convivir. Más que prohibiciones, como no matar, no mentir, no robar, importan los mandamientos positivos, como amar a Dios y al prójimo como a sí mismo, y honrar padre y madre.

Aplicada al amor, la palabra mandamiento adquiere un sentido muy eminente, hasta el punto de poder afirmar que Dios es amor, convirtiendo el amor en el mandamiento de los mandamientos, el secreto de la felicidad.

Con razón San Pablo afirma: “el amor todo lo cree, el amor todo lo espera, el amor no pasará jamás” (1 Cor, 13,7-8). Y agrega: “El amor es la ley en su plenitud” (Rom. 13,10).

Por ser amor, Dios sale de sí mismo a crear criaturas de amor, de modo que todo cuanto existe es criatura de amor, y así el amor es el distintivo de Dios y de todo lo que existe.

Con la afirmación “Dios es amor”, la palabra amor adquiere una distinción sublime, expresada en un hecho único. Jesús, siendo Dios, vino a vivir como hombre la dichosa ventura del diálogo de amor entre Dios y el hombre.

A esta luz, Nicodemo, el magistrado judío, vive de un presentimiento que lo impulsa a ir en la noche a visitar a Jesús, del cual escucha esta confidencia que lo deja perplejo: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, no para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Juan 3, 17).

Por otra parte, San Agustín, comentando la primera carta de S. Juan, afirma: “Ama y haz lo que quieras. Si perdonas, perdonarás con amor, si callas, callarás con amor, si gritas, gritarás con amor, si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor”.

El mandamiento nuevo que Jesús dio a sus discípulos, no es propiamente una exigencia nueva, sino el fruto de la inmersión progresiva en Él. Ama el que por vivir en estrecha relación de amor con Jesús, recibe de Él el poder y la eficacia de amar.

Para Ratzinger, la novedad del mandamiento nuevo “solamente puede venir del don de la comunión con Cristo, del vivir en Él”. Y así la oración, entendida como relación de inmediatez de amor con Dios, es el secreto del mandamiento nuevo, pues Él nos regala su amor para amar como él nos ama.

Quien ama, por amar, cumple todos los mandamientos, positivos y negativos, aun sin darse cuenta. El amor, el mandamiento nuevo de Jesús, es el único mandamiento que el hombre del siglo XXI necesita para ser feliz.

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