<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
La nostalgia de lo que se perderá
Crítico

Diego Agudelo Gómez

Publicado el 13 de marzo de 2021

La nostalgia de lo que se perderá

Nunca había escuchado mencionar a Lou Ottens. Nací en los años ochenta y desde temprana edad empezó mi formación musical de un modo arbitrario y desordenado, a partir de la colección de boleros y rancheras de mi padre, las maratones de música romántica que mi madre escuchaba en las tardes y las emisoras que iba descubriendo cuando exploraba la radio.

Las primeras dos décadas de mi vida fueron voraces en cuanto a la música. Una vez encontré mi propio camino, sin renunciar a visitar de vez en cuando las sendas que me habían señalado papá y mamá, no paré en el empeño de buscar canciones, escucharlas hasta saberlas de memoria y grabarlas en cassettes vírgenes que compraba después de ahorrar parte del dinero que me daban para comer en la escuela. De modo que durante las primeras dos décadas de mi vida, mantuve estrecho contacto con la invención de Lou Ottens, el cassette.

Nunca supe quién era este ingeniero holandés que murió a los 94 años esta semana. Quizás hacía ya un buen tiempo que su nombre no sonaba en la prensa, pero su muerte lo hizo visible de nuevo. Sin temor a equivocarme, puedo decir que en todo el mundo la desaparición de Ottens hizo brotar un profundo sentimiento de nostalgia en miles de personas. El corazón musical de varias generaciones está tejido con cintas electromagnéticas similares a las que corrían bidireccionalmente en esos dispositivos sonoros que nos permitieron a muchos obrar como antólogos musicales que armaban sus propias listas de reproducción, grabando canciones individuales extraídas de emisiones radiofónicas, discos compactos intercambiados con amigos u otros cassettes que circulaban de mano en mano y de reproductor en reproductor. Mi colección de cassettes no fue muy amplia pero igual lamento no haberla atesorado. Sería un experimento brutal retroceder en el tiempo a partir de las canciones grabadas en esas cintas desaparecidas. Una de ellas, lo recuerdo bien, tenía grabada la voz de mi abuelo, quien me contaba historias de su juventud cuando le servía de lazarillo.

La muerte de Lou Ottens no solo despertó esta nostalgia por lo perdido sino que, en mi caso, la transformó en nostalgia por lo que se va a perder. La música, los libros, las películas, las series, los videojuegos, las imágenes que se acumulan en el limitado disco duro de mi teléfono... todo eso se perderá poco a poco, de alguna manera, y nada se puede hacer para evitarlo.

Hay quienes coleccionan vinilos y libros como una manera de levantar un dique contra esa desmemoria. En las estanterías de muchos cinéfilos se acumulan cintas en VHS y DVD’s con fantásticas recopilaciones de películas. Los discos duros extraíbles también se arruman en los armarios, albergando miles de películas o series. Hay quienes pasan días innumerables depurando la información acumulada, liberando espacio para darle cabida a nuevos descubrimientos. Cada canción, película, libro, en fin, cada relato que nos aguijonea el alma, merece un lugar en una memoria que quisiéramos materializar en una forma física tan perfecta como un libro, un vinilo o un cassette. No importa que el polvo se acumule sobre estos artefactos, en cualquier momento podemos volver a ellos, sentir su peso en nuestras manos y revisitar esas escenas que han forjado nuestra identidad y nuestros anhelos.

Me pregunto por los sucesores de Lou Ottens que en este momento inventan en sus talleres y laboratorios los formatos que contendrán la memoria del futuro. Particularmente sueño con un dispositivo cuyos diseño y funciones sean tan imbatibles como los del libro, la rueda o una cuchara: que jamás se vuelva obsoleto, que soporte la voracidad insaciable de las eras y que pueda contener, para las próximas generaciones o para esos visitantes espaciales que descubrirán nuestros fósiles, el alud incontrolable de nuestra imaginación.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Otros Críticos
Juan David Villa

Aplausos y pitos

$titulo

VETERINARIOS

En el Natacha Mejía Castrillón han recuperado 100 tortugas que serán devueltas a su hábitat natural.

$titulo

PIQUES ILEGALES

Las noches de Medellín se ven perturbadas por el irrespetuoso ruido de carros y motocicletas.