Ni las multas, que llegan a los $200 millones, logran disuadir a algunas empresas, la mayoría de textiles, del sur del Aburrá que, de manera recurrente, tiñen el río Medellín al lanzar a sus aguas los sobrantes de los productos químicos que utilizan. El último de estos delitos ambientales fue denunciado, en un video, en el que se observa una extensa e intensa coloración azul en las aguas de una quebrada de La Aguacatala, que desemboca en el río. Como se trata de un delito, en busca de la impunidad, los químicos, por lo general, los lanzan en la madrugada. En 2016 se denunciaron 51 vertimientos.
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