Gravísima situación la del sábado por la noche, con el amotinamiento de los reclusos en varios centros penitenciarios del país. El solo motín de La Modelo, en Bogotá, con saldo trágico de 23 muertos y 82 heridos, indica el grado de ebullición de una olla a presión de hace años, sin que crisis tan aguda haya tenido asomos de solución. El hacinamiento carcelario es una bomba de tiempo cuyos primeros estallidos se dejaron sentir en plena época de cuarentena nacional. La situación puede ser inmanejable. Hay que decretar la emergencia carcelaria .
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