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	<title>Cinéfagos &#187; cine español</title>
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		<title>Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Apr 2026 16:11:57 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-domingos-de-alauda-ruiz-de-azua/4976' addthis:title='Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Un cine “virtuoso” Oswaldo Osorio Hace poco veía una noticia que contaba que muchas iglesias en Holanda y Alemania, que habían dejado de ser usadas, ahora las están acondicionando como museos, restaurantes y hasta discotecas. Por eso, en un mundo occidental cada vez más laico, la historia sobre una joven que contempla entre sus planes<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-domingos-de-alauda-ruiz-de-azua/4976">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-domingos-de-alauda-ruiz-de-azua/4976' addthis:title='Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-domingos-de-alauda-ruiz-de-azua/4976' addthis:title='Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><p><span style="color: #008080;"><strong>Un cine “virtuoso”</strong></span></p>
<p><strong>Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Hace poco veía una noticia que contaba que muchas iglesias en Holanda y Alemania, que habían dejado de ser usadas, ahora las están acondicionando como museos, restaurantes y hasta discotecas. Por eso, en un mundo occidental cada vez más laico, la historia sobre una joven que contempla entre sus planes la posibilidad de ser monja, resulta ser un asunto, cuando no polémico, al menos digno de ser explorado. Y eso es justamente lo que hace la directora de <em>Cinco lobitos </em>(2022), planteando su relato como una dicotomía a la que le sabe equilibrar las fuerzas en tensión y, así, darle un papel activo al espectador.</p>
<p>Claro, esta historia no sucede en Holanda ni Alemania, sino en España, donde hay una gran tradición católica, aunque su población de fieles ha disminuido dramáticamente en las últimas décadas. Por eso hace veinte años no se habría podido contar esta misma historia, pues no sería verosímil. Pero ahora sí es posible, no solo encontrar a una joven que esté considerando ingresar a un convento, sino también una férrea oposición por parte de algunos de sus allegados.</p>
<p>Así que Ainara quiere ser monja, pero encuentra en su tía, a quien quiere y admira, a la más vehemente contradictora de dicha intención. Lo que viene en adelante, es la forma en que Ruiz de Azúa, quien también escribió el guion, expone los argumentos de uno y otro bando, lo cual hace con un cuidado milimétrico, para que no parezca que toma partido. La narración entiende cómo pendular las razones prácticas y racionalistas de la tía, por un lado, y el ardor y al mismo tiempo sosiego espiritual de la joven, por el otro, lo que incluso es más difícil de representar.</p>
<p>El caso es que tanto hasta el más apóstata como el más clerical pueden dudar de este caso, disuadidos por los argumentos opuestos. Además, en esta tirantez también son sumados a la ecuación asuntos como el dinero y las hormonas. No obstante, esto que parece aquí descrito como un dramático conflicto, en realidad opta por otro tono, uno que se antoja tranquilo y civilizado, pero sobre todo amoroso. Un tono que, además, es complementado por una narración y puesta en escena absolutamente aplomadas y de un clasicismo de libro de texto, que la hacer ver como una película sólida en sus planteamientos, envolvente en su relato y legible en sus ideas.</p>
<p>Y estas características de <em>Los domingos </em>no necesariamente las estoy exponiendo como virtudes, al contrario, todo esto, tanto el no tomar partido como su concepción cinematográfica, la hace una película demasiado correcta, digerible, con la intención de no meterse en problemas y para el gusto de todos. Tal cosa lo corroboran los múltiples premios que ha obtenido, empezando por haber sido la gran triunfadora en los de casa, los Goya. Es una gran película, pero en la línea del cine claro, seguro y confiable. Y eso, de nuevo, no creo que sea una virtud… Extraño la intensidad, el malestar y el compromiso de su ópera prima.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-domingos-de-alauda-ruiz-de-azua/4976' addthis:title='Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Feb 2021 16:20:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
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		<category><![CDATA[cine español]]></category>
		<category><![CDATA[cine y cristianismo]]></category>
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		<category><![CDATA[miguel de unamuno]]></category>
		<category><![CDATA[religión y política]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/mientras-dure-la-guerra-de-alejandro-amenabar/4540' addthis:title='Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar Ni los Hunos ni los Hotros Andrés Upegui Miguel de Unamuno -siempre lo dijo- fue un cristiano agónico, en el sentido etimológico de la palabra: del griego agon: lucha, pelea, guerra, tragedia, contradicción, pero también en el sentido propio de un cristianismo agonizante, en permanente riesgo de perderse,<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/mientras-dure-la-guerra-de-alejandro-amenabar/4540">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/mientras-dure-la-guerra-de-alejandro-amenabar/4540' addthis:title='Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/mientras-dure-la-guerra-de-alejandro-amenabar/4540' addthis:title='Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h2>Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar</h2>
<h3><span style="color: #008080;"><strong>Ni los Hunos ni los Hotros</strong></span></h3>
<p><strong>Andrés Upegui</strong></p>
<p><a class="lightbox" href="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2021/02/1568699088_672456_1568699708_noticia_normal.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4541" src="http://blogs.elcolombiano.com/cinefagos/wp-content/uploads/2021/02/1568699088_672456_1568699708_noticia_normal.jpg" alt="1568699088_672456_1568699708_noticia_normal" width="640" height="359" /></a></p>
<p>Miguel de Unamuno -siempre lo dijo- fue un cristiano agónico, en el sentido etimológico de la palabra: del griego <em>agon</em>: lucha, pelea, guerra, tragedia, contradicción, pero también en el sentido propio de un cristianismo agonizante, en permanente riesgo de perderse, de morir. La imagen frente al crucifijo del viejo Unamuno en sus últimos meses de vida, torturado, sufriente, atormentado, con el alma hecha pedazos, lo muestra tal como era.</p>
<p>Sin embargo, <em>La agonía del cristianismo</em> (título de uno de sus más famosos ensayos) unamuniano radica en la profunda incertidumbre, la duda permanente, la &#8220;incredulidad&#8221; que subyace en todo creyente. Unamuno siempre se identificó con aquel padre del muchacho endemoniado que le suplica a Cristo que cure a su hijo y Cristo le responde: &#8220;Todas las cosas son posibles para el que cree. Al instante -dice el evangelista Marcos- el padre del muchacho gritó: &#8220;¡Creo; ayuda mi incredulidad!&#8221;, y Cristo, admitiendo su poca y agónica fe, cura al muchacho, exorcizándole el demonio. (cfr. Mac 9, 14-29).</p>
<p><em>El sentimiento trágico de la vida</em> (título de su obra más famosa) de don Miguel de Unamuno nacía de aquella profunda contradicción (heredada tal vez de su maestro protestante Sören Kierkegaard) entre razón y fe. Aquello que mi fe afirma mi razón lo niega y viceversa, sostenía. Por eso, no se cansó de repetir que era un hombre paradojal y por eso mismo se consideraba como un creyente ateo (Cfr. Oración del ateo, San Manuel Bueno Mártir, etc.); Pero, como bien señala Joseph Ratzinger (Cfr. <em>Introducción al Cristianismo</em>), lo que iguala al creyente con el no creyente es precisamente la &#8220;incredulidad&#8221;, la duda: el creyente mira al ateo  y piensa: &#8220;y si quizá aquel tuviera razón&#8221; y al contrario, el ateo mira al creyente y piensa lo mismo.</p>
<p>Ahora bien, hay muchas formas de ser cristiano, tantas como cristianos. Cada cristiano tiene su forma particular de creer, condicionada por su situación cultural y social. En la película <em>Mientras dure la guerra,</em> de Alejandro Amenábar (2019), podemos apreciar claramente la forma agónica y torturada del intelectual Unamuno y la forma segura, sin muchas contradicciones, armónica entre fe y razón, cercana a la llamada &#8220;fe del carbonero&#8221;, del político y militar Francisco Franco y de su esposa Carmen. Sobre esto último vale la pena resaltar como Amenábar es profundamente respetuoso y no se ha dejado llevar por las pasiones partidistas e ideológicas, al mostrarnos un Francisco Franco complejo, verosímil, que escapa a los millones de clichés maniqueos a los que nos tiene acostumbrados el cine y la mentalidad común, hoy hegemónica. La duda, la incertidumbre del Franco de <em>Mientras dure la guerra</em> no se sitúa como la de Unamuno en el interior de su alma y de su fe sino más bien en el exterior, en el plano de la acción, en este caso política y militar. Franco no duda, como Unamuno, que Dios exista, sino que duda si su acción política este o no acorde a la voluntad divina.</p>
<p>Sin embargo, el Franco cristiano de <em>Mientras dure la guerra</em> (quizá también del real e histórico, eso solo Dios lo sabe) terminará por apagar su duda y llegará la conclusión de creerse el elegido de Dios, el hombre providencial, el portador de la espada flamígera de San Miguel Arcángel, comandando las huestes celestiales en combate contra los demonios liberales, comunistas y anarquistas. Imbuido, pues, de una especie de mesianismo militar, reducirá su fe a una política, a una guerra, a una cruzada, confundiendo así los dos Reinos, el de este mundo y el del otro y las dos espadas, la militar y la religiosa. Desconocerá, pues, el mandato tajante de Cristo: &#8220;Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios&#8221; (Mat. 22, 21), pero también aquel otro de: “no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo” (Mat. 13, 29).</p>
<p>Esta conjunción entre política y religión, entre Dios y el César, y este deseo de suprimir de una vez por todas el mal en el mundo, ha sido el problema político central de toda la historia humana y el cristianismo no ha sido ajeno a este maridaje explosivo. Todas las religiones y facciones políticas no cristianas desconocen esta separación entre el reino de este mundo (la política) y el reino del otro mundo, el de Dios (la teología). Tanto las religiones paganas o no cristianas (Egipcios, Babilónicos, Griegos y Romanos, Musulmanes, Judíos, etc.) como las políticas laicistas y ateas poscristianas (liberalismo y comunismo) caen en esa misma tentación de juntar política y teología, que en ultimas consiste en confundir el reino de este mundo con el del otro, confusión que se origina en una misma idea: creer que es posible establecer el Paraíso en este mundo. Paraíso que adquirirá entonces un sinnúmero de formas: Paraíso musulmán, Paraíso nazi, Paraíso catofascista, Paraíso comunista, Paraíso fiscal, Paraíso del supermercado, Paraíso consumista, etc. etc. En último término, esta teologizacion de la política, esta inmanentación de lo trascendente, esta confusión entre el plano natural y sobrenatural que separó Cristo, no es sino el verdadero rostro del Totalitarismo.</p>
<p>Todo totalitarismo, tanto de izquierda como de derecha, ateo o creyente, consiste en adelantar una misión religiosa mediante la política, olvidándose que la fe es asunto de la gracia, es decir, un asunto en primer lugar de Dios, y solo posteriormente de los hombres. Por supuesto los hombres -especialmente si son cristianos-, deben desarrollar una acción política que permita propiciar unas condiciones en las cuales sea posible no solo la presencia sino también el desarrollo de la fe y la gracia. Pero estas no tienen como causa la actividad política y militar del creyente sino la acción divina que, como el viento, sopla donde Dios quiere no donde nosotros quisiéramos.</p>
<p>El cristiano debe pues propiciar unas condiciones materiales e históricas en las cuales pueda aparecer libremente la gracia, pero él no puede ser su causa. Esa pretensión de imponer el cristianismo por medios políticos y culturales, incluso <em>manu militari</em>, es no solo demoniaca sino sencillamente contraproducente, pues lo que desencadena es una aversión contra la fe cristiana y contra su Iglesia. La prueba de ello es precisamente la España posfranquista: gracias al franquismo,  y no propiamente al comunismo, es que España pasará de ser una de las naciones más católicas de Europa, a una de las sociedades más descristianizadas y anticatólicas del mundo.</p>
<p>Pero volviendo a la película. Frente a la figura del intelectual Unamuno, Amenábar pone las figuras tanto del intelectual de izquierdas (Santiago Vila) como la del antintelectual fascista (Millán Astray). Aquí precisamente se hace necesario poner de presente (Amenábar no lo hace) que paradójicamente, el paradójico don Miguel de Unamuno fue un intelectual radicalmente antintelectual, simplemente porque fue un verdadero intelectual. Don Miguel, como Sócrates, odiaba al sofista, es decir aquel que posando de intelectual usa las ideas para su propio beneficio, como un medio para adquirir poder, fama o dinero. Es decir, aquellos seudointelectuales o ideólogos que usan los asuntos espirituales con fines materiales y políticos. La vanguardia de este &#8220;Partido Intelectual&#8221; (como solía llamarlo Charles Peguy) han sido los ilustrados liberales, los anarquistas y comunistas, generalmente laicistas o ateos, que se creen, al igual que Franco, &#8220;iluminados&#8221;, pero en su caso no propiamente por Dios y la Providencia sino por el llamado &#8220;verdadero sentido de la Historia&#8221;. Y es de esta coincidencia entre intelectuales de izquierda y antintelectuales de derecha de lo que finalmente el Unamuno de Amenábar terminará por darse cuenta. Ambos son en realidad las dos caras de una misma moneda: la del totalitarismo.</p>
<p>Ahora bien, en el fondo, si miramos con algún detalle, la <em>coincidentia opositorum</em> entre el fascismo de izquierda y el de derecha radica en el ateísmo. Otro de los grandes aciertos de Amenábar está en mostrarnos que Millan Astray, a pesar de las apariencias, era un ateo. Es el arquetipo del fariseo, del sumo sacerdote Anás, del Gran Inquisidor dostoievskiano, que ha perdido su fe pero utiliza la religión, el poder del espíritu con fines seculares y profanos, es decir, políticos. Y aquí cabe preguntarse: ¿dónde está el pecado de Franco? Su pecado no es carecer de fe, sino decidirse aliarse y utilizar a estas fuerzas anticristianas fascistas como su gran maquinaria de guerra, sabiendo de antemano que su carencia de fe es también carencia de escrúpulos morales, pues como dice el mismo Dostoievski, &#8220;Si Dios no existe, todo les está permitido&#8221;. Pienso que Amenábar nos da suficientes señas para percatarnos de que Franco desprecia a hombres como Millán Astray porque sabe que no es hombre de fe, pero opta por acogerlos en sus filas porque los puede utilizar como medio ilícitos para alcanzar sus fines que él cree lícitos. En esta medida la guerra que él considera justa, se convierte en una guerra profundamente injusta.</p>
<p>Por otra parte, es indudable que un paleofascista fariseo (perdón por la redundancia) como Millán Astray, que odia las ideas porque al carecer de ellas envidia a quien las tiene, cree ver en todo intelectual a un seudointelectual de izquierda y confunde, entonces, a Unamuno con uno de ellos; sin embargo, este no es el caso de Carmen Polo de Franco quien, por el contrario, reconoce en el gran rector salmantino a un verdadero hombre del espíritu, convirtiéndose así en otro de los personajes más desconcertante pero mejor perfilados de la película.</p>
<p>Por último, otro que desconcierta es el mismo director Alejandro Amenábar, quien esta vez no se dejó guiar por el <em>odium christianorum</em> de la malograda <em>Ágora</em>, sino que sorpresivamente y a pesar de no ocultar la predilección por el intelectualismo y la política de izquierda, fue capaz de penetrar hasta dejarnos reconocer de manera respetuosa las profundidades teológicas que subyacen en toda cuestión política y permitirnos apreciar la imagen de un verdadero cristiano que, como don Miguel de Unamuno, alcanzó a vislumbrar en medio del terror de la guerra que los cristianos, en materia política no estamos –como escribió don Miguel- &#8220;ni con los Hunos ni con los Hotros&#8221;, porque nuestro Reino no es de este mundo.</p>
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		<title>La mujer del anarquista, de Peter Sehr y Marie Noëlle</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jul 2010 06:12:09 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-mujer-del-anarquista-de-peter-sehr-y-marie-noelle/1362' addthis:title='La mujer del anarquista, de Peter Sehr y Marie Noëlle' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2010/07/lamujerdelanarquista_300.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1364" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="lamujerdelanarquista_300" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2010/07/lamujerdelanarquista_300.jpg" alt="" width="300" height="425" /></a>Sobre héroes y vencidos</span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Otra película sobre la guerra civil española. Son tantas que se pierde la cuenta, y eso que al país solo ha llegado una pequeña muestra. Esta insistencia en el tema por parte del <strong>cine español</strong>, como ocurre con todas las cinematografías nacionales, se debe a esa función del cine de reflejar y reflexionar sobre la realidad, así como a la necesidad que tiene una sociedad de exorcizar los demonios de su historia para conocerse mejor. La cuestión aquí es si a partir de una historia mil veces contada se dice algo nuevo, en esta cinta la respuesta es afirmativa solo parcialmente.</p>
<p>Lo primero que llama la atención es la forma en que está estructurada esta historia. Normalmente el cine plantea una trama central y un protagonista principal, pero aquí lo que se ve es algo sí como tres capítulos, cada uno con una trama distinta y con cambio de protagonistas. Esto trae unas consecuencias negativas para el desarrollo argumental y dramático del relato, pues se antoja equívoco e inconsistente, y por eso por momentos es difícil identificarse con los cambiantes protagonistas y mantener el interés en la fragmentada trama.</p>
<p>La primera y segunda parte son las menos interesantes, porque están construidas con los mismos elementos vistos en tantas películas sin que haya variaciones significativas, sin que contenga esos nuevos aspectos o un punto de vista distinto que la diferencie del montón de buenas y malas películas que han recurrido a este tópico.</p>
<p><span id="more-1362"></span></p>
<p>La primera parte es sobre la guerra, contada desde el punto de vista de los republicanos, por supuesto, que son “los buenos”, porque los fascistas son “los malos”. Y el entrecomillado es porque en este aspecto el cine español generalmente ha sido un poco maniqueo, porque es natural que los cineastas, en su carácter de artistas e intelectuales, se identifiquen más con los <strong>principios de libertad y humanismo</strong> de quines lucharon contra Franco. No obstante, esta cinta, aunque en general asume esta posición, también deja ver algo de la bondad de los malos y la maldad de los buenos.</p>
<p>La segunda parte es la más cuestionable y menos convincente. Se trata del drama que vive en la posguerra la mujer del anarquista, un drama que se traduce en ciega una obsesión que raya con la locura. Lo cuestionable es la poca fuerza con que está planteado un drama que se hace reiterativo y la poca simpatía que transmite su protagonista. Y de fondo está la historia, también muchas veces contada, sobre la forma como se invierten los papeles entre vencedores y vencidos, sin darle un tratamiento distinto.</p>
<p>En la parte final es donde está la novedad, donde cobra sentido la historia y sus personajes y hasta resulta reveladora al decir algo inédito sobre el conocido tema (en adelante el texto revela información que no deberían saber quienes no la han visto). Aquí el conflicto se traslada a las actividades del anarquista en Francia y la relación de éste con su hija. Se trata, entonces, de la lucha de un hombre por recomponer su patria y su familia, y la de una joven por conciliar las dos imágenes que tiene de su padre, la del idealizado héroe y la del hombre ordinario que parece que traiciona a su madre.</p>
<p>De esta forma y a despecho del título, en esta tercera parte –luego de soportar con un poco de tedio las dos primeras- descubrimos que los verdaderos protagonistas son el padre, con su imagen de héroe y su fortaleza de carácter e ideológica, y también la hija, quien calladamente y con entereza es la que hace frente al drama bélico y familiar. Por eso, aunque la mayoría de filmes sobre el tema terminan siendo historias sobre la derrota de la libertad y la razón, en esta se puede identificar un sentimiento de dignidad y heroísmo, así como unos personajes que, a pesar de haber perdido la guerra, no les quebraron el espíritu, como a casi todos los que hemos visto en tantas películas.</p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>FICHA TÉCNICA</strong></span></p>
<p><strong>Dirección:</strong> Peter Sehr,  Marie Noëlle</p>
<p><strong>Guión:</strong> Marie Noëlle</p>
<p><strong>Producción:</strong> Peter Sehr, Marie Noëlle, Jordi Rediu, Norbert Llaràs y Philippe Planells</p>
<p><strong>Música: </strong>Zacarías M. de la Riva</p>
<p><strong>Fotografía:</strong> Jean-François Robin</p>
<p><strong>Montaje:</strong> Luis de la Madrid</p>
<p><strong>Reparto:</strong> Juan Diego Botto, María Valverde, Ivana Baquero, Nina Hoss, Jean-Marc Barr.</p>
<p>Alemania, España y Francia &#8211; 2008 &#8211; 117 min.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-mujer-del-anarquista-de-peter-sehr-y-marie-noelle/1362' addthis:title='La mujer del anarquista, de Peter Sehr y Marie Noëlle ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Celda 211, de Daniel Monzón</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Apr 2010 14:34:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[Celda 211]]></category>
		<category><![CDATA[cine carcelario]]></category>
		<category><![CDATA[cine español]]></category>
		<category><![CDATA[cine y cárcel]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Monzón]]></category>
		<category><![CDATA[deDaniel Monzón]]></category>
		<category><![CDATA[luis tosar]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/celda-211-de-daniel-monzon/1243' addthis:title='Celda 211, de Daniel Monzón' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>El buen chico y Malamadre Por: Oswaldo Osorio Hay géneros cinematográficos que están determinados por el espacio en el que se desarrolla su historia. El western es el más claro ejemplo de ello. De acuerdo con esto, hay quienes hablan del género “carcelario”, que si bien resulta un poco exagerado llamarlo género (a lo sumo<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/celda-211-de-daniel-monzon/1243">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/celda-211-de-daniel-monzon/1243' addthis:title='Celda 211, de Daniel Monzón ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/celda-211-de-daniel-monzon/1243' addthis:title='Celda 211, de Daniel Monzón' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2010/04/celda-211-teaser-trailer-y-poster.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-1245" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="celda-211-teaser-trailer-y-poster" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2010/04/celda-211-teaser-trailer-y-poster.jpg" alt="" width="315" height="450" /></a>El buen chico y Malamadre</span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Hay géneros cinematográficos que están determinados por el espacio en el que se desarrolla su historia. El western es el más claro ejemplo de ello. De acuerdo con esto, hay quienes hablan del <strong>género “carcelario”</strong>, que si bien resulta un poco exagerado llamarlo género (a lo sumo puede ser un subgénero), es cierto que el lugar y los personajes que forzosamente lo habitan pueden definir un esquema y unas características generales presentes en los relatos a los que se le aplica tal rótulo.</p>
<p>Esta cinta española, aunque<strong> en esencia es un thriller</strong>, contiene estos elementos del cine carcelario y, como ocurre con todos los filmes que apelan a un esquema, lo importante es cómo combinan tales elementos y aplican el esquema, lo cual aquí se hace de forma ingeniosa y precisa para conseguir un relato visceral y contundente a partir de un espacio y unos personajes harto conocidos.</p>
<p>El guardia que en su primer día de trabajo queda en medio de un motín y, para salvar su pellejo, se hace pasar por un preso nuevo, es una premisa que de entrada resulta original y prometedora, aunque hay que aclarar que su origen es la novela homónima del periodista Francisco Pérez Gandul. A partir de este planteamiento, lo que viene es una doble confrontación, un doble conflicto que le da el sabor adicional a esta película de <strong>“cárceles y motines”</strong>. Por un lado, el tire y afloje entre los internos y las autoridades carcelarias, una historia ya vista mil veces; pero por otro, el encuentro entre el recién llegado y el líder de la cárcel, Malamadre.</p>
<p><span id="more-1243"></span></p>
<p>Es el <strong>juego de poderes entre estos dos hombres, así como la compleja relación que se teje entre ellos, lo que jalona todo el relato y le da el giro adicional para que no se quede en otra película más sobre cárceles</strong>. Porque se trata de una relación ambigua y contradictoria, de respeto y desprecio, de admiración y desconfianza, de amistad estimulante y guerra declarada entre enemigos. Es por eso que su relación siempre es cambiante, llena de matices y siempre al borde de un desfiladero de razones y emociones que en un momento están sobre piso firme y en el otro trastabillan sobre el abismo.</p>
<p>La habilidosa conjunción entre estos dos conflictos es lo que le permite a esta cinta mantener ese brío y esa tensión durante todo el relato. Los momentos de calma son para darle cuerpo a los personajes, sus relaciones y emociones, pero de pronto, todo vuelve a estallar y la trama toma un nuevo rumbo.</p>
<p>De ahí se desprende su mayor virtud narrativa y argumental, que es su capacidad de dar giros inesperados, por lo general ingeniosos y convincentes. Aunque es cierto que el giro definitivo, el que justifica la actitud final que asume el guardia/preso por lo que le sucede a su esposa, resulta de lo más gratuito, una decisión argumental para que la trama encaje y el efectismo mayor, que se suma a otra serie de efectismos  que tiene la película.</p>
<p><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2010/04/celda211-f1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1244" title="celda211-f1" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2010/04/celda211-f1.jpg" alt="" width="500" height="320" /></a></p>
<p>Porque <strong>se trata de una película efectista, sin duda.</strong> Su intención, como la mayoría de los thrillers, es manipular las emociones del espectador a partir de la intriga y el suspenso, principalmente. La trama está amañada para el final impactante y conmovedor, así como los personajes de la esposa y el jefe de carceleros, principalmente, son diseñados maniquea y torpemente para que el crescendo dramático y su clímax funcionen. La misma interpretación de Luis Tosar, como Malamadre, que se roba toda la atención, dentro de su perfecta y contundente caracterización tiene mucho de  rimbombante y complaciente.</p>
<p>Aún así, en el cine de género están permitidas estas tretas y estilizaciones. Por eso este texto empieza definiendo la película desde su subgénero, el cine carcelario, y su género, el thriller, porque son esquemas que se prestan y hasta han sido creados para eso, para buscar el efecto que con solidez consigue este raudo y tensionante relato, que no es otro que el de jugar con las emociones del espectador, obligándolo a identificarse con uno y luego con otro personaje, a especular sobre posibles culpables y desenlaces, a sentir que está allí encerrado con todos esos presos y sus emociones.</p>
<p><span style="color: #008080;"><strong>FICHA TÉCNICA</strong></span></p>
<p><strong>Dirección: </strong>Daniel Monzón</p>
<p><strong>Guión:</strong> Jorge Guerricaechevarría y Daniel Monzón; basado en la novela de Francisco Pérez Gandul.</p>
<p><strong>Producción: </strong>Emma Lustres, Borja Pena, Juan Gordon y Álvaro Augustin.</p>
<p><strong>Música:</strong> Roque Baños</p>
<p>Fotografía: Carles Gusi</p>
<p><strong>Reparto</strong>: Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Marta Etura, Carlos Bardem, Manuel Morón.</p>
<p>España, Francia -2009 &#8211; 110 min.</p>
<div>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">Vea más en:</span></h3>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://www.cinefagos.net/"><span style="color: #008080;">www.cinefagos.net</span></a></h2>
<p style="text-align: center;"><strong>Ensayos &#8211; críticas &#8211; cine colombiano &#8211; cómics &#8211; cuentos de cine</strong></p>
<p style="text-align: center;">
</p><p style="text-align: center;">
</p></div>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/celda-211-de-daniel-monzon/1243' addthis:title='Celda 211, de Daniel Monzón ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Azuloscurocasinegro, de Daniel Sánchez Arévalo</title>
		<link>https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/azuloscurocasinegro-de-daniel-sanchez-arevalo/266</link>
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		<pubDate>Thu, 02 Oct 2008 02:34:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[Azuloscurocasinegro]]></category>
		<category><![CDATA[cine español]]></category>
		<category><![CDATA[cinefagos]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Sánchez Arévalo]]></category>
		<category><![CDATA[oswaldo sorio]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/azuloscurocasinegro-de-daniel-sanchez-arevalo/266' addthis:title='Azuloscurocasinegro, de Daniel Sánchez Arévalo' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>La vida de un pan Por: Oswaldo Osorio Cuando el cine no se ocupa de grandes temas, es cuando más posibilidades tiene de ahondar en la naturaleza humana. Las historias más simples y que dan cuenta de la cotidianidad o de los problemas comunes de sus personajes, pueden atrapar de igual forma el interés del<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/azuloscurocasinegro-de-daniel-sanchez-arevalo/266">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/azuloscurocasinegro-de-daniel-sanchez-arevalo/266' addthis:title='Azuloscurocasinegro, de Daniel Sánchez Arévalo ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/azuloscurocasinegro-de-daniel-sanchez-arevalo/266' addthis:title='Azuloscurocasinegro, de Daniel Sánchez Arévalo' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/10/azuloscurocasinegro-afiche.jpg"><img class="size-medium wp-image-268 alignright" style="margin-left: 7px; margin-right: 7px;" title="azuloscurocasinegro-afiche" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/10/azuloscurocasinegro-afiche-250x300.jpg" alt="" width="250" height="300" /></a>La vida de un pan</span></h3>
<p><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></p>
<p>Cuando el cine no se ocupa de grandes temas, es cuando más posibilidades tiene de <strong>ahondar en la naturaleza humana</strong>. Las historias más simples y que dan cuenta de la cotidianidad o de los problemas comunes de sus personajes, pueden atrapar de igual forma el interés del espectador, pero incluso de una manera más reflexiva. En esta película ocurre justo eso, pues se trata simplemente de la vida de un joven que se encuentra en un momento de su vida en que tiene que tomar decisiones fundamentes, y son esas decisiones las que conforman la esencia de esta encantadora <strong>cinta española</strong>.</p>
<p>Atrapado en la portería de un edificio de apartamentos, atrapado en el cuidado de su padre y en una vida que no le permite avanzar, ni profesional ni personalmente, Jorge <strong>asume su existencia con una entereza </strong>y una nobleza que casi lo hacen parecer tonto o pusilánime. Pero en realidad su aparente naturaleza blanda (por eso su amigo, refiriéndose a esto, dice de él que es un pan) es sólo para comprender a los demás, incluso para echarse encima las cargas de otros. Durante todo el metraje el espectador sigue a Jorge en su vida llena de reveses y dificultades cotidianas, pero que para él se van acumulando como un destino trágico.</p>
<p><span id="more-266"></span></p>
<p>Siempre carga consigo el fantasma de lo que quiere ser y no ha podido, de salirse de ese hueco en el que vive condicionado por la precariedad económica y conseguir un trabajo en el oficio en el que, con mucho esfuerzo, se graduó. También está el fantasma de un viejo  amor que, por una suerte de resentimiento social que ha tenido desde siempre, no alcanza a darse plenamente. Es decir, <strong>ni el dinero ni el amor se le dan bien</strong>. Hasta que llega su hermano, quien se encuentra preso, y le pide un favor que está más allá de sus principio morales. En adelante la vida de Jorge se vuelve aún más confusa, con su novia, con la imposibilidad de conseguir trabajo luego de tantas y tan humillantes entrevistas, y hasta con su amigo, Israel, que anda igual de confundido, pero en su caso por sus preferencias sexuales y la relación con su padre.</p>
<p>Aquí habría que abrir un gran paréntesis, porque en principio la vida de Israel y sus problemas parecen una historia paralela a la de Jorge, que si se le quita no cambia  mucho la película. Podría decirse que para el personaje de Jorge y la historia de la película sólo es importante esta subtrama por tener la figura del amigo del protagonista, a partir de cual se puede saber lo que éste piensa y siente, además de su carácter y la forma en que concibe la vida. Por lo demás, todo ese asunto del padre de Israel y los <strong>dilemas de éste sobre su identidad sexual</strong> se antojan más como la contraparte divertida y relajante de la historia, ni más ni menos, con lo acertado o gratuito que ello puede ser.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/10/azuloscurocasinegro_327x172.jpg"><img class="size-full wp-image-269 aligncenter" title="azuloscurocasinegro_327x172" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/10/azuloscurocasinegro_327x172.jpg" alt="" width="327" height="172" /></a></p>
<p>Pero volviendo a Jorge, el título de la película bien puede concentrar lo que lo condiciona y lo define. Aunque nunca se dice explícitamente, el título hace referencia al color de un traje que Jorge quiere tener. Un traje que nadie quiere, pero que para él bien puede significar la posibilidad de conseguir ese trabajo que le es esquivo, o <strong>la dignidad que sus penurias económicas le niega</strong>. Pero lo más significativo es la forma en que lo obtiene, no comprándolo con el esfuerzo de mucho trabajo, sino arrebatándoselo a la vida. Tomando una decisión firme, como las que siempre toma, a pesar de que por su naturaleza de “pan” lo creamos incapaz de tales cosas.</p>
<p>Además, ese color tan indefinido, el del traje y el del título, también parece hacer referencia a un estado de ánimo, al permanente panorama de su vida. Porque para Jorge <strong>las cosas en lugar de mejorar tienden a empeorar</strong>. Lo único que lo puede salvar es su naturaleza humilde y bondadosa, así como su firme determinación hacia las cosas que quiere. Es posible que no obtenga todo lo sueña, pero sin duda su carácter moldeará su destino y tal vez así la vida deje de arrinconarlo tanto. Con el inesperado desenlace que tiene ese oscuro favor que le pidió su hermano, al menos parece vislumbrarse un esperanza.</p>
<p><strong><span style="color: #008080;">FICHA TÉCNICA<br />
</span>Dirección y guión:</strong> Daniel Sánchez Arévalo.<br />
<strong>Producción ejecutiva:</strong> José Antonio Félez.<br />
<strong>Música:</strong> Pascal Gaigne.<br />
<strong>Fotografía:</strong> Juan Carlos Gómez.<br />
<strong>Reparto:</strong> Quim Gutiérrez, Marta Etura, Raúl Arévalo, Antonio de la Torre, Héctor Colomé, Eva Pallarés.<br />
España – 2006 &#8211; 105 min.</p>
<h3 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">Vea más en:</span></h3>
<h2 style="text-align: center;"><a href="http://www.cinefagos.net/"><span style="color: #008080;">www.cinefagos.net</span></a></h2>
<h5 style="text-align: center;"><span style="color: #008080;">Ensayos &#8211; críticas &#8211; cine colombiano &#8211; cómics &#8211; cuentos de cine</span></h5>
<p style="text-align: center;"> </p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/azuloscurocasinegro-de-daniel-sanchez-arevalo/266' addthis:title='Azuloscurocasinegro, de Daniel Sánchez Arévalo ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>LOS FOTOGRAMAS HABLAN</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 20:17:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Los fotogramas hablan]]></category>
		<category><![CDATA[Acción mutante]]></category>
		<category><![CDATA[Alex de la Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[cine español]]></category>
		<category><![CDATA[cinefagos]]></category>
		<category><![CDATA[fotogramas]]></category>
		<category><![CDATA[Íñigo Montoya]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-fotogramas-hablan-5/182' addthis:title='LOS FOTOGRAMAS HABLAN' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>A la boda de la pobre Patricia (Frédérique Feder) llegó un grupo terrorista y la secuestró. El grupo se hacía llamar &#8220;Acción Mutante&#8221;, una tracamanada de subnormales, feos y deformes que anarquizaron a una sociedad de ricos y bonitos. Patricia era la bella hija de un acaudalado comerciante, es decir, el perfecto objetivo militar para<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-fotogramas-hablan-5/182">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-fotogramas-hablan-5/182' addthis:title='LOS FOTOGRAMAS HABLAN ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-fotogramas-hablan-5/182' addthis:title='LOS FOTOGRAMAS HABLAN' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><p style="TEXT-ALIGN: center"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/09/accion14_263_2.jpg"><img class="size-medium wp-image-185 aligncenter" title="accion14_263_2" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2008/09/accion14_263_2-196x300.jpg" alt="" width="196" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: left;">A la boda de la pobre Patricia (Frédérique Feder) llegó un grupo terrorista y la secuestró. El grupo se hacía llamar &#8220;Acción Mutante&#8221;, una tracamanada de <strong>subnormales, feos y deformes</strong> que anarquizaron a una sociedad de ricos y bonitos. Patricia era la bella hija de un acaudalado comerciante, es decir, el perfecto objetivo militar para la banda.</p>
<p style="text-align: left;">Ella cometió el error de no parar de hablar y gritar ni por un instante durante su cautiverio. Pues entonces Ramón, el cerebro del encantador grupillo, ¡zas!, que le manda a coser la boca. Y es que aunque por feos y deformes lo han tenido que soportar todo en la vida, la incansable perorata femenina estaba más allá de sus límites.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Acción mutante</strong> (1993) es el debut cinematográfico del más genial y extravante director del cine español: <strong>Alex de la Iglesia</strong>. Aunque parece un inofensivo y guarro cine de excesos y entretenimiento, sus películas siempre aprisionan en su cerrado puño una verdad.<br />
<strong><span style="color: #008080;">I.M.</span></strong></p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/los-fotogramas-hablan-5/182' addthis:title='LOS FOTOGRAMAS HABLAN ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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