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	<title>Cinéfagos &#187; La sociedad del semáforo</title>
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		<title>El cine colombiano en 2010</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2011 15:53:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[Chance]]></category>
		<category><![CDATA[Contracorriente]]></category>
		<category><![CDATA[Del amor y otros demonios]]></category>
		<category><![CDATA[El cine colombiano en 2010]]></category>
		<category><![CDATA[El paseo]]></category>
		<category><![CDATA[El vuelco del cangrejo]]></category>
		<category><![CDATA[La sociedad del semáforo]]></category>
		<category><![CDATA[Rabia]]></category>
		<category><![CDATA[Retratos en un mar de mentiras]]></category>
		<category><![CDATA[Sin tetas no hay paraíso]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-cine-colombiano-en-2010/1586' addthis:title='El cine colombiano en 2010' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Un balance agridulce Por: Oswaldo Osorio La situación actual del cine nacional no se puede definir fácilmente ni con afirmaciones absolutas. Son tantos los factores que intervienen y los puntos desde los que se puede abordar un análisis, que hablar en blanco y negro no es suficiente, pues se requiere una paleta de matices compuesta<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-cine-colombiano-en-2010/1586">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-cine-colombiano-en-2010/1586' addthis:title='El cine colombiano en 2010 ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-cine-colombiano-en-2010/1586' addthis:title='El cine colombiano en 2010' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><span style="color: #008080;">Un balance agridulce</span></h3>
<div id="_mcePaste"><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></div>
<div><strong><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2011/01/el-vuelco-del-cangrejo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1587" title="el-vuelco-del-cangrejo" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2011/01/el-vuelco-del-cangrejo.jpg" alt="" width="474" height="218" /></a><br />
</strong></div>
<div id="_mcePaste">La situación actual del cine nacional no se puede definir fácilmente ni con afirmaciones absolutas. Son tantos los factores que intervienen y los puntos desde los que se puede abordar un análisis, que hablar en blanco y negro no es suficiente, pues se requiere una paleta de matices compuesta por aspectos como la producción, la distribución, el apoyo del estado, las coproducciones, las temáticas, la taquilla y hasta la crítica.</div>
<div id="_mcePaste">Hace unos días se dio un debate al respecto a partir de dos artículos, uno escrito por el Maestro Julio Luzardo (www.enrodaje.net) y otro por el crítico y polemista Pedro Adrián Zuluaga (www.pajareradelmedio.blogspot.com). Cuestiones como el tipo de cine que se debería hacer en Colombia, la relación costo-beneficio-calidad o el papel del estado en la subvención de nuestro cine, fueron tratadas por ambos expertos dando pie a significativas reflexiones sobre el tema.</div>
<div id="_mcePaste">Primero las cifras. Fueron diez los largometrajes estrenados durante el 2010, pero solo dos  superaron los trescientos mil espectadores (El Paseo y Sin tetas no hay paraíso) y casi todos los demás estuvieron por debajo de los cincuenta mil. Eso teniendo en cuenta que fue el año en que los colombianos más han ido a cine (35 millones de espectadores, el doble de hace cinco años). Pero ni el cinco por ciento de ellos fueron a ver nuestras películas.</div>
<div id="_mcePaste">De estos datos se desprende: que se mantiene el volumen de producción que se tiene desde la creación de la Ley de Cine; que el cine criollo más visto es el más publicitado y comercial pero el de menor calidad; también que, aunque aumentó la asistencia general a las salas (gracias a la novedad del cine en 3D), el público del cine nacional ha disminuido notablemente; y que los premios nacionales e internacionales obtenidos por películas como El vuelco del cangrejo o Retratos en un mar de mentiras no tienen ninguna repercusión en la taquilla doméstica.</div>
<div id="_mcePaste">En cuanto a las temáticas, la variedad que siempre ha tenido –aunque muchos crean lo contrario- nuestro cine se mantiene. Hay películas que tocan la realidad nacional pero con diferentes y hasta opuestas aproximaciones (<strong>La sociedad del semáforo, Retratos en un mar de mentiras y Sin tetas no hay paraíso</strong>), comedias ligeras (<strong>El paseo y Chance</strong>), cine de género (García), adaptaciones literarias (<strong>Del amor y otros demonios</strong>), relatos intimistas (<strong>Rabia y Contracorriente</strong>) y cine de autor (<strong>El vuelco del cangrejo</strong>).</div>
<div>En este sentido, el cine que se está haciendo en Colombia mantiene un saludable y natural comportamiento, es decir, existe la variedad que requiere toda industria, porque es tan necesario el cine de consumo, como El Paseo que acaba de superar los 800 mil espectadores, y el cine concentrado en explorar las posibilidades del arte cinematográfico, aunque esté un poco de espaldas al gran público, como ocurre con La sociedad del semáforo o El Vuelco del cangrejo (vistas apenas por 40 mil y 24 mil espectadores, respectivamente).</div>
<div id="_mcePaste">En medio de estas propuestas, hay otras que son las que realmente deben preocupar en esa relación entre el tipo de cine que se le ofrece al público y la respuesta de éste en la taquilla, pues se trata de películas que logran un equilibrio entre calidad cinematográfica y cercanía con el público (Retratos en un mar de mentiras, Rabia o García, por ejemplo), pero que este no responde como debería ser, lo cual pone en evidencia algunos de los principales problemas del cine nacional: las pérdidas económicas y el desconocimiento casi general de nuestro cine.</div>
<div>Tenemos una Ley de Cine que apoya la producción, una variedad de oferta para todos los públicos y unas propuestas cinematográficas que enaltecen la calidad del cine nacional. En eso ganamos el año. Pero se pierde con la falta de un respaldo más integral por parte del público y con la poca eficacia en la divulgación y distribución.</div>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/el-cine-colombiano-en-2010/1586' addthis:title='El cine colombiano en 2010 ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La sociedad del semáforo, de Rubén Mendoza</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Sep 2010 21:11:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Cinefagos]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica de cine]]></category>
		<category><![CDATA[Cine colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[cine y marginalidadia]]></category>
		<category><![CDATA[La sociedad del semáforo]]></category>
		<category><![CDATA[pornomiser]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Mendoza]]></category>

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		<description><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-sociedad-del-semaforo-de-ruben-mendoza/1468' addthis:title='La sociedad del semáforo, de Rubén Mendoza' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>Un circo renegado en la esquina Por: Oswaldo Osorio En el universo de la gente de la calle no todo es miseria, en esta película se les ve con una cierta dignidad, con un halo de trágica poesía y nos devuelven una mirada desafiante y una -más o menos consistente- actitud de renegados sociales. Aunque<br /><a class="moretag" href="https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-sociedad-del-semaforo-de-ruben-mendoza/1468">Continuar leyendo</a><div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-sociedad-del-semaforo-de-ruben-mendoza/1468' addthis:title='La sociedad del semáforo, de Rubén Mendoza ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-sociedad-del-semaforo-de-ruben-mendoza/1468' addthis:title='La sociedad del semáforo, de Rubén Mendoza' ><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_delicious"></a><a class="addthis_button_"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div><h3><strong><span style="color: #008080;">Un circo renegado en la esquina</span></strong></h3>
<div id="_mcePaste"><strong>Por: Oswaldo Osorio</strong></div>
<div style="text-align: center;"><a href="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2010/09/la-sociedad-del-semaforoIMAGEN-7578427-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1469" title="la sociedad del semaforoIMAGEN-7578427-2" src="http://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/wp-content/uploads/2010/09/la-sociedad-del-semaforoIMAGEN-7578427-2.jpg" alt="" width="320" height="240" /></a></div>
<div>En el universo de la gente de la calle no todo es miseria, en esta película se les ve con una cierta dignidad, con un halo de trágica poesía y nos devuelven una mirada desafiante y una -más o menos consistente- actitud de renegados sociales. Aunque está protagonizada por recicladores, bazuqueros, prostitutas y todo tipo de trabajadores callejeros, <strong>no hay ni un atisbo de pornomiseria</strong>, es decir, de explotación de la marginalidad y su tratamiento sensacionalista, que es un fantasma que ha estado siempre presente en el cine, el periodismo y la televisión del país.</div>
<div></div>
<div></div>
<div>Mendoza es conciente de este término inventado por Luis Ospina y Carlos Mayolo, eso se evidencia al inicio del filme cuando, sobre los créditos, pasa un segmento de la banda sonora de la insigne<strong> Agarrando pueblo </strong>(1978), la película con la que los dos cineastas caleños definieron y criticaron la pornomiseria. También se evidencia al final, cuando el filme es dedicado a Ospina y a su pueblo. Por eso el novel director era consciente del cuidado que debía tener al abordar estos temas y eso se refleja en su película.</div>
<div id="_mcePaste"></div>
<div></div>
<div>De ahí que la marginalidad presente en esta historia no solamente es consecuencia de unas condiciones sociales, sino que también es una suerte de elección, una decisión tomada por muchos de los personajes para vivir al extremo, esto es, optando por la droga, con todos sus infiernos y euforias, renegando de la “vida normal” y concibiendo su permanencia en la calle como una forma de libertad, así como lo es el desprendimiento de todo tipo de lazos, como la familia, el pasado, los bienes materiales y hasta la lealtad a los amigos.</div>
<div><span id="more-1468"></span></div>
<div>Es por eso que todos ellos son <strong>personajes anti sistema</strong>, en especial su protagonista, Raúl, quien si bien fue empujado a la calle por la violencia en su tierra, termina por asumir con firmeza su marginación de la sociedad. De ahí su actitud altanera, inconsecuente –casi nihilista- y agresiva con el mundo, incluso –o sobre todo- con quienes le tienden la mano. Se le ve, entonces, como un personaje construido a partir de una compleja contradicción: en ocasiones definido por su mezquino individualismo y otras veces cálido y fraternal, además de temerario y fatalista al asumir la vocería de sus congéneres y plantarse frente a las instituciones y lo establecido.</div>
<div id="_mcePaste">La cinta pretende recrear los aspectos esenciales de lo que es la vida en la calle, todo articulado a partir de Raúl y de un espacio concreto, una esquina donde una pequeña comunidad se moviliza cada vez que se enciende la luz roja del semáforo. Este retrato se mueve entre la apología a este estilo de vida y al carácter marginal de estas personas, y la visión cruda de una existencia llevada al límite y llena de carencias y frecuentes tragedias. Pero la película nunca juzga, ni para bien ni para mal, todo lo contrario, trata de acercarse y comprender dicho universo, sin tampoco querer caer en el ensayo sociológico.</div>
<div id="_mcePaste">De manera que en la concepción ese universo y el tratamiento que hace de él, esta cinta resulta lúcida y original, reveladora si se quiere. Sin embargo, algunos de sus procedimientos cinematográficos no son tan convincentes, lo cual le resta fuerza a su propuesta. Las irregulares actuaciones es el principal problema, un riesgo que se corre cada que se trabaja con actores naturales. A veces resulta certera su representación de la naturaleza humana, pero otras veces parecen declamando parlamentos ajenos. Así mismo, los diálogos por momentos se antojan  forzados a dar discursos y a crear poesía callejera. Y cuando la actuación deficiente y los diálogos desafortunados se juntan, la película cae estruendosamente.</div>
<div id="_mcePaste">Y aunque narrativa y visualmente también pareciera haber esa irregularidad, ésta es producto de un honesto y audaz deseo de lograr una expresividad propia y vital, con la cual pueda dar cuenta de su universo y sus personajes extremos. Las fugas a la mente alucinada del protagonista, la estructura episódica y por momentos desarticulada, el realismo estilizado de su puesta en escena y la textura con que retrata la ciudad, son pruebas de esas búsquedas narrativas y formales. Y efectivamente, por todo esto consigue ser un relato con una propuesta cinematográfica poderosa, llena de inventiva, estimulante y nunca obvia ni tediosa.</div>
<div><span style="color: #008080;"><strong>FICHA TÉCNICA</strong></span></div>
<div id="_mcePaste">Guión y dirección: Rubén Mendoza</div>
<div id="_mcePaste">Producción: Daniel García, Diana Camargo B., Rubén Mendoza</div>
<div id="_mcePaste">Música: Edson Velandia</div>
<div id="_mcePaste">Dirección de fotografía y cámara: Juan Carlos Gil</div>
<div id="_mcePaste">Reparto: Alexis Zúñiga, Abelardo Jaimes, Gala Bernal, Romelia Cajiao, Héctor Ramírez, Amparo Atehortúa, Víctor “Rosario” Castro.</div>
<div id="_mcePaste">Colombia – 2010 – 108 min.</div>
<p>La sociedad del semáforo, de Rubén MendozaUn circo renegado en la esquinaOswaldo OsorioEn el universo de la gente de la calle no todo es miseria, en esta película se les ve con una cierta dignidad, con un halo de trágica poesía y nos devuelven una mirada desafiante y una -más o menos consistente- actitud de renegados sociales. Aunque está protagonizada por recicladores, bazuqueros, prostitutas y todo tipo de trabajadores callejeros, no hay ni un atisbo de pornomiseria, es decir, de explotación de la marginalidad y su tratamiento sensacionalista, que es un fantasma que ha estado siempre presente en el cine, el periodismo y la televisión del país.<br />
Mendoza es conciente de este término inventado por Luis Ospina y Carlos Mayolo, eso se evidencia al inicio del filme cuando, sobre los créditos, pasa un segmento de la banda sonora de la insigne Agarrando pueblo (1978), la película con la que los dos cineastas caleños definieron y criticaron la pornomiseria. También se evidencia al final, cuando el filme es dedicado a Ospina y a su pueblo. Por eso el novel director era consciente del cuidado que debía tener al abordar estos temas y eso se refleja en su película.<br />
De ahí que la marginalidad presente en esta historia no solamente es consecuencia de unas condiciones sociales, sino que también es una suerte de elección, una decisión tomada por muchos de los personajes para vivir al extremo, esto es, optando por la droga, con todos sus infiernos y euforias, renegando de la “vida normal” y concibiendo su permanencia en la calle como una forma de libertad, así como lo es el desprendimiento de todo tipo de lazos, como la familia, el pasado, los bienes materiales y hasta la lealtad a los amigos.<br />
Es por eso que todos ellos son personajes anti sistema, en especial su protagonista, Raúl, quien si bien fue empujado a la calle por la violencia en su tierra, termina por asumir con firmeza su marginación de la sociedad. De ahí su actitud altanera, inconsecuente –casi nihilista- y agresiva con el mundo, incluso –o sobre todo- con quienes le tienden la mano. Se le ve, entonces, como un personaje construido a partir de una compleja contradicción: en ocasiones definido por su mezquino individualismo y otras veces cálido y fraternal, además de temerario y fatalista al asumir la vocería de sus congéneres y plantarse frente a las instituciones y lo establecido.<br />
La cinta pretende recrear los aspectos esenciales de lo que es la vida en la calle, todo articulado a partir de Raúl y de un espacio concreto, una esquina donde una pequeña comunidad se moviliza cada vez que se enciende la luz roja del semáforo. Este retrato se mueve entre la apología a este estilo de vida y al carácter marginal de estas personas, y la visión cruda de una existencia llevada al límite y llena de carencias y frecuentes tragedias. Pero la película nunca juzga, ni para bien ni para mal, todo lo contrario, trata de acercarse y comprender dicho universo, sin tampoco querer caer en el ensayo sociológico.<br />
De manera que en la concepción ese universo y el tratamiento que hace de él, esta cinta resulta lúcida y original, reveladora si se quiere. Sin embargo, algunos de sus procedimientos cinematográficos no son tan convincentes, lo cual le resta fuerza a su propuesta. Las irregulares actuaciones es el principal problema, un riesgo que se corre cada que se trabaja con actores naturales. A veces resulta certera su representación de la naturaleza humana, pero otras veces parecen declamando parlamentos ajenos. Así mismo, los diálogos por momentos se antojan  forzados a dar discursos y a crear poesía callejera. Y cuando la actuación deficiente y los diálogos desafortunados se juntan, la película cae estruendosamente.<br />
Y aunque narrativa y visualmente también pareciera haber esa irregularidad, ésta es producto de un honesto y audaz deseo de lograr una expresividad propia y vital, con la cual pueda dar cuenta de su universo y sus personajes extremos. Las fugas a la mente alucinada del protagonista, la estructura episódica y por momentos desarticulada, el realismo estilizado de su puesta en escena y la textura con que retrata la ciudad, son pruebas de esas búsquedas narrativas y formales. Y efectivamente, por todo esto consigue ser un relato con una propuesta cinematográfica poderosa, llena de inventiva, estimulante y nunca obvia ni tediosa.<br />
Publicado el 26 de septiembre de 2010 en el periódico El Colombiano de Medellín.<br />
FICHA TÉCNICAGuión y dirección: Rubén Mendoza Producción: Daniel García, Diana Camargo B., Rubén MendozaMúsica: Edson Velandia Dirección de fotografía y cámara: Juan Carlos GilReparto: Alexis Zúñiga, Abelardo Jaimes, Gala Bernal, Romelia Cajiao, Héctor Ramírez, Amparo Atehortúa, Víctor “Rosario” Castro. Colombia – 2010 – 108 min.</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style" addthis:url='https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/la-sociedad-del-semaforo-de-ruben-mendoza/1468' addthis:title='La sociedad del semáforo, de Rubén Mendoza ' ><a class="addthis_button_google_plusone" g:plusone:size="medium" ></a><a class="addthis_counter addthis_pill_style"></a></div>]]></content:encoded>
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