Cacique indígena desapareció tras participar en taller de Derechos Humanos
La primera entrevista que hice, a los 8 años de edad y con la ayuda de mi padre, fue al futbolista Andrés Escobar. Desde ese día no he dejado de hacer preguntas, ni de amar el periodismo. Soy egresado de la Universidad de Medellín.
Tres días antes de su desaparición, Adalberto Antonio Espitia Espitia, cacique de la comunidad de San Antonio del Boroco, otros líderes indígenas y defensores de derechos humanos, participaron en un taller durante el cual se habló del riesgo de los resguardos del Bajo Cauca por la presencia de actores armados.
El pasado 2 de octubre, al salir del lugar de reunión, un hotel a 15 minutos de Caucasia, sus compañeros lo vieron tomar un mototaxi con rumbo al centro de esa población. Desde ese momento no volvieron a saber más de él.
Lo que más preocupa a Aída Suárez, presidente de la Organización Indígena de Antioquia (OIA), es que en Vegas de Segovia, sitio de la región donde está el resguardo San Antonio del Boroco, con 40 familias, hay presencia de grupos armados ilegales, entre ellos las Farc.
“Entre 2010 y 2011, en ese mismo lugar, desaparecieron 24 indígenas. Luego aparecieron los cadáveres de 15 de ellos” , afirmó.
Si bien la OIA y la Defensoría del Pueblo Regional, aseguraron que el cacique no manifestó tener algún tipo de amenazas que pusieran en riesgo su integridad física, solicitaron a las autoridades realizar una investigación exhaustiva del hecho.