Cubanos escogen entre la selva y la deportación
Ayer fue deportado el primer grupo de 16 migrantes, hallado en un hotel cercano a Turbo. Eran 13 cubanos y 3 indios.
Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.
Hasta un hotel cercano al puerto de Turbo, donde se hospedaban 16 inmigrantes, 13 de ellos y cubanos y 3 de la India, llegaron agentes de Migración Colombia y policías que tras formalizar los documentos relacionados con su deportación, los condujeron al aeropuerto Antonio Roldán Betancur, de Carepa, donde abordaron un avión militar hacia la capital de la República. Según fuentes de la entidad, su destino, fuera del país, sería Cuba o Ecuador.
La madrugada en el puerto estuvo agitada con un grupo numeroso de inmigrantes cubanos que, ante la inminencia de una deportación de parte del gobierno colombiano hacia Ecuador o su país natal, prefirieron lanzarse a la aventura de la selva.
Entre los viajeros estaba Yandi Bársaga, un hombre de unos 30 años, que viaja solo y puede asumir con menos presión los riesgos que otros que iban con sus esposas, niños de brazos o sus padres.
“Lo que hizo Migración Colombia fue lanzarnos a esta aventura. Con el pueblo colombiano y, en especial el de Turbo, estamos altamente agradecidos, pero con su gobierno no se puede decir lo mismo, no quiso ayudarnos haciendo el puente con Estados Unidos o Canadá para que allá nos recibieran”, expresó, acongojado y cargado un maletín con algunas prendas personales, agua y gaseosa para el camino.
A las 6:00 a.m., el Wafe, como se le dice al puerto o embarcadero de Turbo, se vio invadido por decenas de inmigrantes, entre los que había haitianos, africanos y los cubanos de quienes están pendientes la población turbeña, las autoridades y la prensa.
En total, partieron 76, dijeron autoridades de la Armada que hacen control de la salida de los viajeros. Antes de subirse a las pangas que los llevarían a Capurganá, Sapzurro y de allí a alguna de las rutas alternas para llegar a Panamá por la selva del Darién, guiados por coyotes, hubo abrazos, llantos, adioses y bendiciones entre algunos que quedaban en el muelle esperando su turno para salir.
Preferir el riesgo
La partida de los cubanos a ese destino incierto no deja conmover, pues todos hablan de la desilusión por no haber encontrado en el gobierno colombiano una forma legal de llegar a Estados Unidos.
Una pareja de esposos partió con una bebé de brazos. El padre de la niña, Andy Álvarez, expresó que salía muy triste y temeroso. “Todos sabemos el riesgo que puede traer esta travesía, pero el Gobierno nos dio cinco días para salir del país y el que no cumpla será deportado”, lamentó.
Con su niña de dos años cargada, el muchacho recordó que como errantes que salieron de su tierra tienen derechos que, a su juicio, no se respetaron.
“No queda otra opción, así nuestra hija corra peligros, preferimos eso que volver a Cuba”, dijo.
Al albergue de Turbo, volvió Mauricio Redondo, defensor delegado para la Población Desplazada de Colombia, que les dio esperanzas a los inmigrantes de que sus derechos les serán respetados.
Confirmó que en el hospital Francisco Valderrama, de Turbo, una cubana perdió a su bebé en gestación, aunque dijo desconocer los detalles.
“Estamos haciendo un recorrido para identificar las dificultades que vayan teniendo y reportarlas”, precisó Redondo.
Aclaró que el Gobierno cumple las normas de migración, pero su despacho verifica que lo haga acorde a los mandatos humanitarios y de respeto a los derechos humanos.
Pese a todo, algunos tienen fe y dicen que no se irán todavía a la selva esperando el último momento de los acontecimientos. “Ya tengo 52 años y me siento como una mochilera, he ido a Guayana Inglesa, Brasil, Iquitos, Lima, Ecuador y llegué hasta acá, lo que me iba a suceder ya me sucedió, ¿qué me puede pasar ya?”, se preguntó Bárbara Hernández .