Antioquia

“Hemos elegido el camino más difícil en lugar de sumarnos al show”: Alejandro Arcila

El candidato a la Cámara Alejandro Arcila, de la Coalición Ahora Colombia, conversó sobre sus propuestas y la situación política del país.

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Comunicador Social - Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana. He trabajado para medios como Radio Bolivariana y El Tiempo. Hago parte del Área Metro e investigo temas de gobierno, política, salud, servicios públicos e historia. Creo en la importancia del periodismo para vigilar al poder.

hace 8 minutos

Tras dos periodos como concejal en El Carmen de Viboral y con dos décadas de trayectoria en el activismo, la docencia y la investigación académica, Alejandro Arcila busca llegar a la Cámara de Representantes como una voz de la izquierda antioqueña.

En diálogo con EL COLOMBIANO, el candidato, quien hace parte del equipo en Antioquia del senador Jorge Robledo, marcó distancia con el actual gobierno nacional y consideró que los errores de la actual administración golpearían electoralmente a los sectores alternativos en el departamento. También habló de sus propuestas para el legislativo.

Cuéntenos un poco sobre usted y su trayectoria

“Soy abogado, magíster en filosofía y especialista en derecho administrativo. He sido profesor universitario muchos años en la Universidad Católica de Oriente (UCO) y fui concejal en El Carmen de Viboral dos veces. Me he movido mucho en el Oriente antioqueño, pero también tuve una larga temporada en Medellín, donde trabajé en la Asamblea Departamental, en el Concejo de Medellín y en Terminales Medellín, enfocado en temas de contratación estatal. Durante toda mi vida he estado muy ligado a la política y al Estado.

Llevo unos 20 años participando activamente en política, desde que tengo 14 años. No solamente en el ámbito electoral, sino al frente de movilizaciones y luchas sociales. Fui consejero de juventud (CMJ) aquí en El Carmen, en 2006. Después, fui representante estudiantil, más o menos entre 2010 y 2013, esto coincidió con el periodo de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, por lo que fui vocero de la Mane en representación de las universidades privadas.

Como abogado, he defendido muchas causas: estuve en la pelea de la gente de Naranjal, en la del tranvía de Ayacucho, y en la del plan de renovación urbana cerca de Ruta N. También fui abogado en el Suroeste, con la cooperativa de caficultores de Andes, y de la asociación de usuarios campesinos de Urrao”.

¿Cómo le fue en su paso por el concejo de El Carmen de Viboral?

“Estuve allí seis años y fui oposición a los dos gobiernos de turno. Me destaqué por hacer una oposición propositiva, rigurosa y respetuosa, basada siempre en el estudio a fondo y con pruebas. En El Carmen no estaban acostumbrados a un control político estricto; antes las diferencias eran más personales. Yo llegué a debatir con argumentos: si se estaban equivocando lo decía, y si lo corregían, lo celebraba.

Logré cierta popularidad porque mi trabajo se empezó a mover en redes sociales con alcance nacional. Esa visibilidad fue la catapulta para que mi sector político (junto a Jorge Gómez, Jorge Robledo y Luis Peláez) considerara que yo era la ficha ideal para la Cámara de Representantes”.

¿Qué lectura hace del momento político del país frente al gobierno de Gustavo Petro y qué lo motiva a estar en esta campaña?

“Yo creo que el gobierno de Petro ha salido mal. Sin embargo, entiendo las motivaciones de la gente para votar y todavía creer en él. El país venía muy mal. Colombia tenía una situación económica desastrosa, una seguridad mala y el sistema de salud ya estaba fallando antes de la llegada de este gobierno. Eso fue lo que propició las movilizaciones de 2019 y el estallido social de 2020 y 2021. Petro fue muy hábil en capitalizar eso, pese a que él nunca salió a marchar. Él manda a su gente, pero logró capitalizar el descontento porque habla de cosas que la gente sí siente: las tarifas de servicios públicos, la pobreza, la desigualdad, los altos costos de vida, los bajos salarios y la corrupción en la salud. Todo eso es verdad. Lo que pasa es que sus decisiones no son correctas en cuanto a la forma de transformar el país. Por ejemplo, va y se echa discursos veintijulieros en la Costa sobre las tarifas de Afinia y Air-e, dice que hay que bajarlas y que se robaron la plata. Pero él es el jefe, ha nombrado a la mayoría de los miembros de la Creg, que es la que cambia el régimen tarifario, y no lo cambian. Se echa el discurso, pero no hace en la práctica lo que hay que hacer.

En el tema de la salud es desastroso. Estaba muy mal antes de Petro, pero en este momento está peor. El gobierno se echa todos los discursos, le echa la culpa a otras personas, pero no soluciona el problema de fondo, que hoy es esencialmente de dinero. Si no se aumenta la UPC, no hay ninguna EPS que funcione, la administre quien la administre. Yo creo que este país no se cambia de boquilla ni con discursos que saquen a la gente enojada, sino discutiendo, escuchando a los que saben y proponiendo cosas concretas. Parte de transformar al país es llevar un Congreso deliberante que vote por convicciones políticas y no por intereses económicos, capaz de dar argumentos sin caer en la lógica de decir ‘usted es un paraco’ o ‘usted es un guerrillero’.”

Usted que ha estado toda la vida en la izquierda antioqueña, ¿cómo ve el panorama? ¿Cree que la izquierda retrocederá en el departamento por la relación complicada que ha tenido este gobierno con Antioquia?

“Nosotros marcamos distancias muy fuertes con Petro, hemos sido bastante críticos y no participamos de este gobierno. Es una decisión que tomamos hace 8 años: decidimos no acompañarlo en segunda vuelta contra Duque, y hace 4 años lo repetimos contra Rodolfo; en ambas ocasiones voté en blanco. Sin embargo, como uno sigue teniendo un discurso y unas posiciones de izquierda, sin duda los efectos del mal gobierno y las decisiones de Petro, sobre todo con Antioquia, se van a sentir.

Para nosotros ha sido sensible. Pasamos de tener a Jorge Gómez como representante a la Cámara a perder esa curul con Víctor Correa hace cuatro años, en buena medida porque ya venía sintiéndose el golpe de habernos distanciado del sector de Petro. Hoy estamos en un mundo aún más polarizado. Estamos en el medio y nos llueve de todos lados: si hablamos mal de Abelardo de la Espriella somos unos petristas y comunistas; si cuestionamos a Iván Cepeda, somos unos uribistas de clóset y paramilitares. Es muy difícil, pero nuestra actitud es superar la polarización, explicarle a la gente los problemas y proponer soluciones. Hemos elegido el camino más difícil en lugar de sumarnos al show en el que está todo el mundo”.

Pasando a lo programático, ¿qué proyectos quiere impulsar en la Cámara, especialmente para Antioquia?

“Tengo una propuesta de la que nadie está hablando. La Contraloría advirtió el año pasado que podía haber $120 billones estancados en fideicomisos. Lo que sucede es que el gobierno saca plata del presupuesto, contrata, pero en vez de pagarle al contratista mete la plata en una fiducia. Eso es normal, pero el problema es que la plata aparece como ejecutada ante el Congreso. Por ejemplo, meten un billón de pesos a una fiducia para un puente; la fiducia empieza a cobrar gastos de administración, el gobierno dice que ya se ejecutó el billón, pero el puente no se hace y el proyecto queda congelado. Aquí en El Carmen tenemos el teatro municipal y la plaza de mercado en ese lío gigante. Mi propuesta tiene tres puntos: primero, cambiar las reglas presupuestales para que la plata en fiducia se considere comprometida pero no ejecutada; segundo, ponerle un plazo límite a las fiducias para que, si no se cumple el contrato, el presupuesto se tenga que devolver al tesoro nacional; y tercero, reformar el Secop para crear un sistema de vigilancia del gasto público intuitivo y fácil de consultar a través de una aplicación, similar a lo que hacen en Italia, donde los ciudadanos pueden reportar en tiempo real si a una obra no llega el material prometido. Además, propongo sacar una ley anti-dumping que castigue con altos aranceles a cualquier empresa que importe mercancía por debajo de los costos de producción nacional, como pasa con la leche o el arroz, para proteger la industria, el agro nacional y el trabajo de la gente”.

¿Qué matemáticas tienen para la campaña? ¿Cuántos votos creen que pueden lograr y en qué zonas se sienten fuertes?

“Soy muy malo haciendo cálculos electorales. Hay gente que dice que podemos sacar alrededor de 20.000 votos, otros dicen que nos quedamos en 10.000 o 15.000. Hemos hecho una campaña para ganar recogiendo plata entre amigos y adquiriendo una pequeña deuda. Logramos poner publicidad en Medellín y en El Carmen de Viboral. Aspiro a sacar una muy buena votación en El Carmen. Este es un proyecto colectivo. Repartimos más de 200.000 piezas físicas, unas 80.000 en Medellín. Yo tengo influencia en el mundo de la cultura, la academia y la docencia, y sé que muchos de mis estudiantes votarán por mí. Si nos va bien, estaré contento; si no, tampoco me sentiré triste porque es el resultado de nuestro esfuerzo en las condiciones reales”.

¿Han enfrentado episodios de juego sucio o problemas en algún municipio durante la campaña?

“No me gusta victimizarme. Me han pasado cosas molestas, pero no quiero hacer un escándalo. Jugar a la política aquí es difícil, hay una enorme polarización y la gente siente que todo vale con tal de que sus candidatos ganen. Jugamos con la cancha inclinada en contra nuestra: te arrancan la publicidad, te ponen otra encima sin autorización, te niegan permisos. Pero cuando uno se mete en esto, sabe que esas cosas pasan. Hay cosas que dan para quejas disciplinarias y las pondremos después. Ahora estamos concentrados en convencer a la gente y hacer el trabajo que hay que hacer”.