“Las plataformas tipo Airbnb necesitan reglas claras”: Camilo Quintero
Camilo Quintero, candidato a la Cámara por la colalición Ahora Colombia, busca recibir allí las banderas de Daniel Carvalho. Habló sobre su historia y propuestas.
Comunicador social-periodista de la Universidad del Quindío y magíster en Hermenéutica Literaria de la Universidad Eafit. Sus textos han aparecido en revistas como Gatopardo, El Malpensante, Soho, Don Juan y Arcadia. Autor de los libros Volver para qué (Eafit, 2014) y La fuerza de esta voz (Tragaluz, 2022).
Camilo Quintero es un abogado y activista ambiental que ha hecho del rigor técnico su principal herramienta política. Tras un breve y accidentado paso por la administración de Daniel Quintero, donde renunció denunciando presuntos malos manejos de recursos en plena pandemia, se consolidó como la mano derecha legislativa de Daniel Carvalho. Su historia personal está marcada por el desplazamiento forzado desde su natal Granada hacia las comunas de Medellín.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Quintero habló de sus principales apuestas para llegar a la Cámara.
Está empezando la campaña. ¿Cómo la están haciendo?
“La campaña tiene una estructura de opinión. Hay un equipo de voluntarios, unos ahorros míos y unos ahorros de Daniel Carvalho. También recoge parte del trabajo que hemos logrado con el representante Carvalho hace unos años desde el Concejo de Medellín y el Congreso. Estamos enfocados mucho en la opinión”.
¿Cómo es su relación con Carvalho?
“Trabajo con él hace más de cinco años. Nos conocimos en el Túnel Verde, cuando lideramos esa lucha en la Avenida El Poblado; nos conocimos en el activismo. Yo lo apoyé en su primera candidatura al Concejo. En ese momento yo trabajaba en el Ministerio de Ambiente; era el director de Gobierno Abierto. Después trabajé en la Universidad de los Andes y desde el año 2020 camello con Carvalho en el Concejo de Medellín”.
¿Y usted estuvo en la Alcaldía de Quintero, no?
“Estuve cuatro meses. Fui de los múltiples engañados de la Alcaldía de Quintero, que engañó no solamente a 300.000 electores, sino a dos millones y medio de personas”.
¿Cómo fue su salida de esa alcaldía?
“Ya estábamos encerrados por la pandemia, salí en mayo. Me di cuenta de que Daniel Quintero era una trampa, una mentira y corrupción. En pandemia empezó a desviarse plata de la Secretaría de Ambiente. Como que se perdía plata. Esteban Restrepo, que era el secretario de Gobierno, decía: “necesito plata para la pandemia”, y se desaparecía el dinero de Ambiente. Yo dije: ‘esto no huele nada bien acá’.
Fui subsecretario de Medio Ambiente, duré cuatro meses, pero cuando salí, lo hice denunciando. Fui de los primeros. Hoy muchos se suman en la ola antiquinterista, pero en esa época eran los más quinteristas de todos. Fui fuente de las investigaciones que hizo Daniel Duque y Daniel Carvalho. Fui gran denunciante de Daniel Quintero públicamente, lo dije por redes sociales y en medios de comunicación. Si bien trabajé con él cuatro meses, salí a decir: ‘pilas con Daniel Quintero, que es improvisación, mentira y corrupción’”.
¿Cómo empieza el trabajo por lo ambiental?
“Soy abogado experto en temas ambientales. Soy de Granada, Antioquia. Nací en 1989 y todos mis ancestros son granadinos. En el año 2000, que fue el momento más duro de la violencia con la masacre paramilitar en noviembre y la toma guerrillera en diciembre, me tocó salir corriendo un día antes porque la toma estaba anunciada por el voz a voz. Mi mamá nos sacó un día antes a vivir a Castilla. En Granada tuve una época muy feliz, pero fue triste salir desplazado y desarraigado. Llegué a la ciudad a vivir momentos duros, pero gracias a una red de afectos logré salir adelante. Todavía le tengo miedo a la pólvora porque siempre creo que es bala”.
Dos temas que le hemos visto mucho a Carvalho son el ruido y el boom del turismo incontrolable. ¿Qué posiciones tienen ahí?
“He sido el coordinador legislativo y ambiental de temas urbanos de Carvalho. Lideré la Ley Contra el Ruido, la Ley de Ciudades Verdes y un proyecto de ley para regular las plataformas de renta corta. No somos amigos de la prohibición, pero sí de la regulación. Las plataformas tipo Airbnb necesitan reglas claras, no esa libertad absoluta en la que están hoy. Los propietarios están prefiriendo la renta corta sobre la vivienda residencial. Airbnb ha saboteado el proyecto; contrataron más de 38 abogados. Han saturado las plataformas del Congreso con peticiones; eso es un sabotaje que denunciamos hace unas semanas”.
Si resulta electo, además de esos temas, ¿cuáles otros están en la agenda?
“Prepararnos para los cambios extremos. En el Valle de Aburrá cuando llueve es un problema y cuando hace calor es otro. Quiero que se cumpla la ley de Ciudades Verdes, que busca adaptarnos a la crisis climática para evitar tragedias. Eso tiene que ver con ordenamiento territorial, soluciones basadas en la naturaleza y recuperar pisos blandos. Hoy una gota de agua que cae en las laderas en dos horas ya está en el río, hace unos años se demoraba hasta dos semanas. También está la Ley Teresita Gómez para mejorar condiciones de las mujeres en la música.
Otra gran bandera son los siniestros viales. En Colombia mueren casi 9.000 personas al año por muertes evitables. Tenemos un proyecto de licenciamiento responsable para mejorar cómo se entregan las licencias. Manejar un vehículo no es un juguete, es una responsabilidad alta. Queremos un sistema de puntos donde las infracciones resten; eso ayuda a disminuir la siniestralidad”.
Para terminar, hablemos de Anioquia. Nos concentramos mucho en Medellín, pero Antioquia tiene el tema de Quebradona en el Suroeste, Puerto Antioquia y las vías hacia Urabá. ¿Qué balance tienen?
“Nuestra agenda incluye la defensa de la infraestructura de Antioquia. Fuimos nosotros los que denunciamos la desfinanciación del Gobierno Nacional con las 4G. También lideramos la pelea para que se transfirieran los recursos del Metro de la 80 y los avances del Túnel del Toyo. Puerto Antioquia es un hito; se ha hecho de manera juiciosa escuchando a las comunidades y cumpliendo la licencia ambiental. Ese es el mensaje para otros proyectos.
En el Suroeste hay que defender el territorio. Anglogold Ashanti no está quieta. Aunque les negaron la licencia inicialmente, ellos van a seguir viendo cómo logran la explotación. Seré una voz en el Congreso para la defensa del Suroeste. El estudio de impacto ambiental que hizo Anglogold fue una grosería. Colombia tiene que avanzar para que esos estudios sean imparciales”.