“La medicina resultó peor que la enfermedad”: Nicolás Echeverry
El senador conservador Nicolás A. Echeverry habló de sus propuestas en su búsqueda por un escaño en la Cámara de Representantes.
Comunicador Social - Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana. He trabajado para medios como Radio Bolivariana y El Tiempo. Hago parte del Área Metro e investigo temas de gobierno, política, salud, servicios públicos e historia. Creo en la importancia del periodismo para vigilar al poder.
Nicolás Albeiro Echeverry es uno de los políticos más curtidos en Antioquia en estas elecciones legislativas. Acumulando once elecciones consecutivas, que lo han llevado por el Concejo de Medellín, la Asamblea Departamental, la Cámara y el Senado, su aspiración es la de regresar a la Cámara de Representantes.
Como parte de una de las corrientes más críticas del Partido Conservador al gobierno del presidente Gustavo Petro, el candidato hizo un balance sobre los últimos cuatro años, respondió a los cuestionamientos sobre su partido y habló de sus propuestas.
¿Qué lo motiva a presentarse a estas elecciones y aspirar a la Cámara por Antioquia?
“Tengo una experiencia acumulada de cuatro periodos como concejal de Medellín, uno como diputado, uno como secretario de Medio Ambiente de la Gobernación, dos Cámaras y un Senado.
Lo que más se requiere hoy es no improvisar porque tenemos un gobierno que improvisó, ser muy responsables porque tenemos un gobierno que fue irresponsable y defender los intereses de Antioquia, porque tenemos un gobierno que los ha atacado”.
El año pasado anunció su decisión de lanzarse a la Cámara tras haber estado en el Senado. Esto generó especulación. ¿Cómo fue esa decisión?
“Fue muy fácil. Nosotros somos un equipo y no podemos invitar a la gente a un salto al vacío. Nuestra participación política se ha caracterizado por ser amplia, participativa y en equipo, no por una vanidad personal. Hoy el país no está para vanidades ni para experimentos. El equipo, ante las condiciones de la competencia, como un petrismo fortalecido, candidatos de partidos con gobernabilidad en el departamento y movimientos en el gobierno municipal, no puede permitirse debilidades. Tuvimos que juntarnos; eso hace parte de dejar de lado el ego. La razón y la experiencia son las que nos dan esa decisión”.
¿Cree que a su partido le costará la cercanía de algunos líderes con el Ejecutivo?
“Fue un error histórico del Partido Conservador que esperamos la gente sepa leer. El partido históricamente ha sido de solución y construcción colectiva, pero quienes lo dirigían no tuvieron la visión de entender el sesgo socialista del gobierno. Esperaban una izquierda mesurada, pero encontramos un gobierno al que le estorbó el Congreso y la Constitución. Fue un mal momento para el partido, pero quienes tenemos la responsabilidad de comunicarnos con la sociedad debemos reivindicar la tarea de la oposición. Somos conservadores coherentes que sacamos al partido de la coalición de gobierno y hemos dado la cara por Antioquia. No ha sido fácil competir contra movimientos que tienen abastecimiento del Gobierno Nacional o local”.
¿Qué balance hace en general de este gobierno que termina?
“La gente votó por Petro buscando un cambio frente a todas las falencias de los últimos gobiernos. Querían paz y fue difícil encontrarla. El reacomodo económico no fue fácil para el colombiano. El modelo educativo está agotado, el modelo de salud también, y se reclamaba transparencia frente a la ineficiencia y corrupción del Congreso. La gente buscó una alternativa que resultó ser una medicina peor que la enfermedad. Muchos colombianos votaron con la esperanza de que el medio ambiente, la salud o la cultura fueran protagonistas, pero ocurrió lo contrario. (El gobierno) Ha sido irresponsable, por ejemplo, al no pagar y atentar contra las concesiones, que son contratos firmados que nos costará mucho más caro pagar en el futuro. Puso en riesgo la economía y el sustento del empleo en sectores sensibles como el agro. Un presidente que no se ha reunido con gobernadores ni alcaldes es un presidente ególatra, vanidoso e irresponsable”.
¿Qué lectura hace de la relación del Gobierno Nacional con Antioquia?
“Lo único claro es que el presidente no tuvo un criterio noble ni constitucional; lo que tuvo fue un criterio ideológico que fracasó completamente. Fracasó porque los gobiernos territoriales, especialmente Antioquia y Medellín, demostraron que por más cosas negativas que él hiciera, no iba a acabar con nuestra economía. Las inversiones del gobierno departamental, el Distrito y el esfuerzo de los empresarios salvaron la economía; los indicadores así lo demuestran. Pero es un señor que indiscutiblemente tiene una tara ideológica y creyó que con ese rasero nos iba a destruir o someter”.
¿Qué grandes proyectos de infraestructura ve importantes para apalancar en la próxima legislatura pensando en Antioquia?
“En primer lugar, la reforma política es inaplazable. En segundo lugar, la equidad con los territorios; la ley de competencias que determina los recursos para municipios y departamentos es fundamental. El próximo gobierno tiene que adelantar una reforma en la que suprima por lo menos cuatro o cinco entidades como el DPS o los ministerios de Deporte, Cultura, Vivienda y Ambiente. Esa bolsa de ocho o diez billones de pesos debe distribuirse con los departamentos y los municipios. Hay que adelgazar el nivel nacional para que se dedique a hacer política pública y control, logrando una verdadera descentralización. Ahí es donde debe estar el gran esfuerzo: aumentar recursos para los territorios, que son los que hacen la inversión. También se atrasó el tema de puertos, aeropuertos e infraestructura vial acompañada de vías terciarias. La estrategia de vías para la paz fue politiquera, no impactó el desarrollo.
El país hay que redireccionarlo. El déficit fiscal debe atenderse sin crear nuevos impuestos, pues la sociedad no tiene cómo pagarlos. Tiene que ser mediante una reforma integral donde se rebaje el IVA para evitar la evasión y se revise el impuesto de renta para fomentar empleadores. En salud, es inaplazable retomar el modelo corrigiendo errores. En seguridad, se requiere una articulación real entre Fuerzas Militares, Policía y Fiscalía para la judicialización. El Estado debe reorientarse hacia el control y cuidado de la población productiva”.