Guardaquebradas recuperan más de 200 puntos críticos en Medellín
Las obras de mitigación, limpieza y recuperación en las quebradas de Medellín reducen el riesgo de inundaciones y avenidas torrenciales. Más de 300 personas, de los mismos barrios, trabajan en el programa que irá hasta 2027.
A Yurleidy Callejas Moreno le basta mirar una quebrada llena de colchones, muebles y bolsas para entender la importancia de su labor y que todavía queda mucho trabajo por hacer. Tiene 28 años y desde hace ocho meses trabaja como guardaquebradas en Medellín.
Cada jornada comienza diferente, pero siempre con el propósito de recuperar espacios que durante años estuvieron llenos de residuos y contaminación. “Lo que más me gusta es dejar un legado en la comunidad, llegar a los puntos críticos en la quebrada y ver el cambio drástico después de sacar esa cantidad de basura, camas, televisores, neveras. Darles de nuevo vida”, cuenta.
Su trabajo no es solo recoger residuos. También conversa con las comunidades, hace pedagogía ambiental y educa a quienes viven cerca de los afluentes. “Yo estaba preparada solo para recoger basura, pero cuando me contaron que debía apoyar el componente social me gustó mucho, porque es contarle a la comunidad qué hace un guardaquebradas”, explica.
Yurleidy reconoce que una de las mayores dificultades es cambiar hábitos ciudadanos. “Muchas personas esperan a que llueva para echar la basura y que el agua se la lleve. Eso es sorprendente y triste”. Sin embargo, insiste en que pequeños cambios pueden marcar la diferencia: “Si nosotros somos conscientes y sumamos con pequeñas acciones como sacar la basura los días que corresponde, aportamos un montón para marcar la diferencia. Todos podemos aportar al cambio”.
Del riesgo a la recuperación
El trabajo de los guardaquebradas cobra especial importancia en lugares como la quebrada Altavista, en el corregimiento del mismo nombre, donde una avenida torrencial ocurrida abril del año pasado dejó graves afectaciones.
Las fuertes lluvias y el arrastre de sedimentos y enormes rocas provocaron el desbordamiento de la quebrada, afectando viviendas y la movilidad de cientos de personas.
Juan Bustamante, habitante del sector desde hace 32 años, todavía recuerda las consecuencias de la emergencia. “La avalancha del año pasado me dejó marcado porque fui uno de los afectados donde perdí cosas materiales, pero gracias a Dios no perdí la vida”. Reconoce el compromiso que deben tener los vecinos del sector en cuanto al cuidado de la quebrada.
Tras la emergencia, el Distrito inició labores de mitigación y recuperación en este territorio que tiene una población aproximada poco más de 42.000 habitantes. Primero fueron retiradas estructuras y elementos que obstruían el cauce y posteriormente comenzaron las obras hidráulicas para aumentar la capacidad de la quebrada y reducir el riesgo de nuevos desbordamientos.
La intervención incluye muros, geocolchones, estabilización del cauce y la construcción de un puente peatonal definitivo para garantizar la movilidad de la comunidad, especialmente de niños y adultos mayores.
Aura Barrios, residente del sector, asegura que las obras representan tranquilidad para las familias: “Es una obra importante para la comunidad y especialmente para que los niños puedan ir a estudiar. Por medio de la limpieza y el trabajo de cuidado y mantenimiento de los espacios sabemos que todos aportamos”.
Reducción de riesgos
Marcela Ruiz, secretaria de Medio Ambiente, explica que la estrategia Mi Río, Mis Quebradas busca transformar la relación de Medellín con sus afluentes. “La quebrada no es un riesgo ni es un límite. Esta debe ser parte integral de la vida, de la cultura y de la ciudadanía”, señala.
La funcionaria explica que muchas de las emergencias ocurren porque las quebradas han perdido capacidad hidráulica debido a ocupaciones indebidas, acumulación de sedimentos y malas prácticas ciudadanas. Por eso, el Distrito viene adelantando intervenciones integrales que incluyen limpieza, retiro de residuos y obras de ingeniería para estabilizar los cauces.
En Medellín actualmente hay 26 obras contratadas y en ejecución relacionadas con mitigación y recuperación hidráulica, varias de ellas en Altavista. Además, desde 2024 se han intervenido cerca de 200 puntos críticos en distintas quebradas de la ciudad y se proyecta atender otros 192 puntos en alrededor de 90 afluentes.
Empleo en el territorio
Las intervenciones ambientales también están dejando impacto social y económico en las comunidades. Javier Andrés Morad, residente de Belén Altavista desde hace 15 años, lleva siete meses trabajando en el proyecto: “Me siento contento y orgulloso del trabajo y cómo avanzan las obras. La comunidad contribuye para el bienestar de todos”.
Además del componente ambiental, destaca que las intervenciones representan oportunidades laborales para habitantes de la zona. “Estas obras nos brindan mucho a la comunidad, más allá de la transformación, también generan empleo”. Solo en la obra de Altavista participan 24 personas de mano de obra no calificada y 20 de ellas viven en el sector.
Detrás de cada intervención hay una apuesta por recuperar las quebradas como espacios de encuentro, biodiversidad y protección ambiental, una tarea que la Secretaría de Medio Ambiente lidera junto a las comunidades y los guardaquebradas que recorren diariamente la ciudad.
“En Medellín nos estamos anticipando para proteger la vida de la gente con quebradas seguras, limpias y bien cuidadas”, dice Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín.