Hay fórmulas para acabar el taco en el Punto Cero
La alta confluencia de vías y vehículos, incluidas varias rutas de buses, atentan contra la movilidad en este sitio de Medellín.
Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.
Aunque a diario viaja en moto, pasar por el intercambio vial de Punto Cero no deja de ser complicado para Juan Esteban Suárez, un repartidor de comidas rápidas que vive en Castilla y trabaja en Itagüí y para quien el sitio de movilidad más complicado de todo el trayecto es esta intersección, donde convergen varias vías.
“Se demora uno hasta veinte minutos pa’ salir de ahí, le dan ganas de montarse en la acera”, dice este joven refiriéndose al paso entre la diagonal que une a la carrera 65 con la calle Barranquilla, uno de los puntos más complicados del intercambio, pues allí convergen el tráfico que baja de Robledo por El Volador, el que viene del Noroccidente por la 65 y el que cae de la 65, pero desde La Iguaná.
Es decir, cinco carriles que desembocan a dos para tomar la calzada aledaña a la Universidad Nacional, una vía de dos carriles incapaz de absorber la alta demanda vehículos, buses, camiones, taxis, carros particulares y motos.
Víctor Valencia, ingeniero civil con maestría en ingeniería de tránsito y transporte de la Universidad Nacional, atribuye la congestión a la confluencia de varios factores que van en contra del buen flujo.
Cinco problemas
1. Ausencia de rutas para permitir flujos: “los vehículos que vienen del occidente y quieren tomar al sur tienen que meterse a la calzada de la Nacional y no directamente a la autopista”, explica.
2. Acceso peatonal a la U. Nacional. “Este hace que muchos vehículos paren a bajar y subir pasajeros obstruyendo la vía”.
3. Mezclamiento debajo del peatonal: “En el punto confluyen los que vienen del noroccidente y los de la autopista para tomar el puente al Centro y la oreja se queda corta para el mezclamiento”.
4. Semáforo para retomar la autopista: “No tiene la capacidad de evacuar la cantidad de vehículos y ahí se genera el cuello de botella”.
5. Paradero de buses de Caldas en la vía al norte y semáforo debajo del puente, con buses que cargan pasajeros con semáforo en verde.
Hay que sumarle que llegan buses de Circular y vehículos que bajan por Barranquilla para retomar la autopista. De semejante telaraña resulta un problema: el taco en las horas pico.
Dos soluciones
Valencia, que estudió el tema, propone construir un ramal adelante del deprimido hacia Barranquilla para que los vehículos caigan directo a la Autopista sin meterse por la Nacional. Otra es quitar el paradero de Caldas y el ingreso peatonal a la Nacional, admitiendo que son opciones complejas.