Filas interminables para tutelas en Medellín
Desplazados, personas que reclaman atención en salud y otros derechos fundamentales se acumulan en el Palacio de Justicia de Medellín.
Contador de historias refugiado en el periodismo. Familiar, ávido de explicaciones y apasionado por la vida, porque no se pierda toda en lo accesorio. Redactor Área Metro.
La fila de las tutelas comienza antes del amanecer y muy pronto da la vuelta al Palacio de Justicia; cambia de curso dependiendo de cómo pega el sol. La tarde del jueves doblaba hacia las oficinas de la Dian y ayer seguía igual de crítica.
Caras largas, preocupaciones y espera. Atienden de 8:00 a.m. a 12:00 m., interrumpen una hora y reanudan de 1:00 a 6:00 p.m. Pero la gente con reclamos no se rige por ese horario, espera todo el día, la mayor parte de pie.
Entre el tumulto dos mujeres se dan cuenta de que salieron desplazadas del mismo pueblo; una de la vereda Los Llanos y la otra de Juntas, cuando paramilitares pasaron por Peque en el 2001. Han pasado casi cinco horas desde que están en la fila, llegaron a las 5:10 a.m. La primera de ellas tiene el turno 43 y luego de tres horas de atención, apenas han pasado 31 personas.
Por una fila más corta pasan casos de salud y mujeres embarazadas, personas con discapacidad, algunos ancianos. Se juntan grupos de cinco personas —tres de esta fila y dos de la más larga—, cada vez que el vigilante da ingreso. Cada 10 o 15 minutos.
La espera, pasadas las 10:00 a.m. coincide con las intervenciones algunos empleados de la rama judicial, en Asamblea Permanente convocada por las organizaciones sindicales desde el pasado lunes. José Manuel Ruiz, juez 17 civil del Circuito de Medellín, observa que la avalancha de tutelas viene desde que terminaron las vacaciones colectivas de los empleados judiciales. Entre el 18 de diciembre y el 13 de enero solo se recibieron las relacionadas con la salud y medidas provisionales.
“Casos por debido proceso, reclamaciones de desplazados, acción social, todo está represado. La gente viene a que le digan qué entidad las debe atender en salud”, cuenta, mientras recorre la fila hasta llegar a la ventanilla en que una sola persona recibe las tutelas. Quien entrega, debe esperar todavía hasta que le asignen un juzgado que resuelva su caso.
Al final de la fila, esperan María Eugenia Galeano, desplazada de Betulia, y Juan David Toro, con una fotomulta que le apareció sin ser notificada en más de seis meses. Para María Eugenia es el segundo día intentando, y Juan David, con tres horas disponibles para la diligencia, duda que lo alcancen a atender.