¿Debería existir también el ‘Día sin moto’ en Medellín?
Más periodista que comunicador social. Apasionado por la lectura, la escritura y la historia. Enfermo por los deportes e inmerso en el mundo digital.
Seiscientas mil motos circulando día y noche en Medellín contribuyen con poco más del 30 por ciento del material particulado que deteriora la calidad del aire y expone a los ciudadanos a enfermedades, así lo reportó el Área Metropolitana en su informe más reciente sobre la distribución de emisiones de contaminantes, que se hizo en el año 2013.
Las cifras del crecimiento del parque automotor en la ciudad son dramáticas. Según el estudio de Medellín Cómo Vamos, el número de vehículos que circulan en la ciudad ha aumentado de forma sostenida en los últimos años, mientras en 2007 circulaban 300.000 motos por la calles, en solo seis años esa cifra se duplicó para superar los 600.000 y equiparar a la cifra de carros. (Lea aquí los más y los menos del Día sin carro)
Si las motos también contaminan, superan en cantidad a los carros, ocasionan accidentes y congestionan las vías de la ciudad ¿porqué no hay día sin moto?
Secretaría de movilidad responde
Aunque reconoce que las motos representan un porcentaje importante de contaminación en la ciudad (cerca del 30 por ciento) y que el aumento desproporcionado de ellas en los últimos años ha traído inconvenientes en la movilidad; para Ómar Hoyos Agudelo, secretario de Movilidad de Medellín, el hecho de que muchas personas utilicen su motocicleta como fuente para ganarse la vida diariamente pesa más que el componente ambiental.
“Entendemos que miles de ciudadanos se ganan la vida en empresas de mensajería o domicilios, por poner dos casos, y que resultaría perjudicial para ellos extender la medida del Día sin carro, señaló Hoyos Agudelo, quien recalcó además que desde la administración municipal instan a que los conductores que solo usan la motocicleta para transportarse también la guarden de manera voluntaria y se movilicen en bicicletas o en transporte público.
Carmen Elena Zapata Sánchez, Jefe del laboratorio de Calidad de Aire de la Universidad Nacional, resaltó que jornadas como la del Día sin carro son claves para generar conciencia del daño que nos estamos haciendo en términos de salud, por el abuso del uso de los vehículos privados, pero señaló que también sería importante que las motocicletas dejaran de circular para darle un respiro a la contaminación que en los últimos años ha ido en aumento. Igual que la venta de motos.
“El uso de carros o motos no es el único elemento que influye en la contaminación , pero si juega un papel clave. Hemos visto cómo en los últimos años conforme aumenta la cantidad de autos y motos, la calidad del aire también se deteriora, señaló la investigadora.
La calidad del aire va en descenso
Datos recogidos por el laboratorio de calidad del aire de la Unal, durante el 2014, en la estación del Museo de Antioquia, arrojaron que fueron 40 los días del año en que la medición de material particulado PM2.5 (mezcla compuesta por diminutas partículas y gotas que se encuentran suspendidas en el aire y que penetran las vías respiratorias) excedió al límite permitido por la norma (50 microgramos por metro cúbico) dato que preocupa teniendo en cuenta que en 2013 los días que la medición superó la norma fueron solo diez. Ahí todos tienen responsabilidad: carros, motos, camiones, buses y taxis. Todos menos los caminantes y las bicicletas.
En Girardota habrá Día sin motos
Girardota, en el norte del Valle de Aburrá, extiendió la jornada del Día sin carro a las motos. Johny González, secretario de Transporte y Tránsito del municipio argumentó que “Tanto carros como motos contaminan y es por esto que la Administración lidera esta iniciativa con grandes resultados y un buen impacto en los habitantes. Invitamos a los demás municipios a que en futuras jornadas, adopten las medidas, incluyendo las motos”, dijo el funcionario.
Inquietud en el ambiente
Lo cierto es que la inclusión de la restricción para motos en Bogotá durante estas jornadas y el aumento desmedido de motocicletas en Medellín y el Valle de Aburrá despertó la inquietud de ciudadanos y autoridades ambientales. Para la administración municipal aún pesa más el argumento económico, sin embargo la inquietud está en el aire, no importa que sea limpio o contaminado.