Antioquia

Estas son las rutas por las que se mueve el mercurio para la minería ilegal en Antioquia

Este químico es traficado ilegalmente desde Querétaro, México, y llega a Antioquia por el sur y el norte. Para sorpresa, un municipio del Aburrá es donde más incautaron esta sustancia.

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Comunicador social de la Universidad Católica Luis Amigó. Trabajé como periodista en Qhubo y El Mundo. Apasionado por los deportes, las estadísticas, los temas judiciales y de movilidad. Un curioso por buscar los detalles de la noticia.

hace 3 horas

Sabaneta tiene dos famas bien ganadas: ser el municipio más pequeño del país y albergar una de las explosiones urbanísticas más aceleradas de Antioquia en la última década. Lo que nadie asocia con ese paisaje de torres y centros comerciales es lo que revela el Instituto Popular de Capacitación (IPC): Sabaneta es también la zona donde más mercurio se ha incautado en la región entre 2022 y 2026, un químico venenoso que es usado para la extracción ilegal de oro.

Pero el dato nada tiene que ver con que en este municipio —de apenas 15 kilómetros cuadrados— se estén presentando extracciones ilegales de oro; primero porque no hay exploraciones; y segundo, porque la mayoría de su territorio ya está construido o en proceso de licenciamiento de edificios.

El IPC, con base en cifras de la Policía Nacional, encontró que la mayor incautación del elemento 80 en la tabla periódica en los últimos cuatro años no se había presentado en Buriticá, Segovia, Remedios, Caucasia o El Bagre, por mencionar los principales epicentros mineros de Antioquia. La mayor cantidad de mercurio incautado se produjo en Sabaneta, donde en este periodo se incautaron 85 kilos de este químico; parecería una cantidad muy elevada, pero ante la composición del mismo, esta cifra es ínfima.

Tanto así que una de las “grandes” incautaciones en este municipio del sur metropolitano ocurrió el 31 de enero de 2025 dentro de una empresa de envíos y encomiendas.

Los uniformados revisaron varios paquetes y se encontraron con un tarro en el que se puede almacenar un galón de cualquier sustancia líquida, pero mucho más pesado de lo habitual.

Cuando lo abrieron, hallaron dentro de este 40 kilos de esta sustancia química, la cual de inmediato fue incautada porque en Colombia, según la Ley 1659 de 2013, está prohibido su uso.

Los otros 45 kilos encontrados de esta sustancia en este municipio fueron en similares circunstancias y características en 2024, según el informe policial.

El principal motivo de que este mercurio haya terminado en Sabaneta es que este municipio tiene dos vías nacionales que pasan por su jurisdicción, como son la variante a Caldas y la avenida Regional. Por este corredor accede toda la mercancía del sur del país, incluyendo aquella proveniente de Perú, Bolivia y Ecuador, dos de los principales puntos a donde llega el mercurio proveniente de Querétaro, México, una de las zonas de mayor explotación de este químico.

De acuerdo con una investigación realizada por la Environmental Investigation Agency (EIA), en los últimos años se estima que habrían ingresado a Perú, Bolivia y Colombia cerca de 200 toneladas de mercurio, una cantidad elevada en comparación a lo incautado por la Policía.

Es difícil detectarlo

En Antioquia se incautaron 422,38 kilos de mercurio en los operativos de la Policía en las carreteras y en los territorios donde se ejerce activamente la minería ilegal entre 2022 y 2026.

La cifra parece enorme, pero el mercurio engaña: es un metal tan denso que varios kilos caben en un recipiente pequeño. El volumen no anticipa el peligro.

Según un experto de una de las minas legales que opera en Antioquia, un kilo de mercurio puede equivaler a 73 centímetros cúbicos. Para aterrizarlo a una estadística más clara, esto se podría distribuir en cinco cucharadas soperas.

“Esto facilita que esto pueda movilizarse infiltrado en tarros de pintura o de otros químicos, siendo algo muy fácil de evadir en los controles policiales. Solo un policía muy conocedor del tema lo puede detectar con facilidad”, explicó el profesional.

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De acuerdo con los cálculos realizados por quienes conocen la minería ilegal en Antioquia, se estima que las autoridades, dando porcentajes muy altos, alcanzan a incautar entre el 1% y el 3% del mercurio que circula hasta llegar a los puntos de explotación ilegal del oro.

“En un bus pueden pasar hasta 10 y 12 unidades pequeñas de mercurio sin que las autoridades se den cuenta. Las pasan en termos o en otros espacios que son muy difíciles de detectar”, explica Luis Fernando Quijano, director de la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades).

No debería seguirse usando

Lo más delicado del asunto es que este metal se sigue comercializando como si nada, incluso se habla que habría locales comerciales en el centro de Medellín que lo venderían, aunque también se ofrece por internet.

Se estima que un kilo de mercurio puede costar entre 200 y 300 dólares ($720.000 y $1.100.000) y su entrada se produce en medio de débiles controles por parte de las autoridades migratorias.

En Colombia su prohibición comenzó en 2013 para todas las industrias; en la mayoría de ellas modificaron los componentes y hoy son libres de esta sustancia química.

Pero la minería no contó con la misma suerte, no porque no hubiera sustitutos, sino porque el trabajo pedagógico con los mineros artesanales fue abandonado por parte del Gobierno Nacional, en pleno proceso de transición.

Rubén Darío Gómez, secretario de la Confederación Nacional de Mineros de Colombia (Conalminercol), explicó que actualmente la minería sigue usando este componente, más que por voluntad, porque no saben sacarle provecho al oro con otros elementos.

“El Estado había iniciado toda una labor para capacitar y entregar nuevos instrumentos y nuevas herramientas al minero. Esto también tenía que ver con los créditos blandos para que el minero pudiera acceder a esas nuevas tecnologías, pero eso no pasó de ser una simple ilusión”, explicó Gómez.

Destacó el líder de los mineros tradicionales que estos cambios incluso le daban un mayor aprovechamiento a la explotación minera, pero por falta de formación se terminaron abandonando.

“Con el mercurio, el minero no recupera más del 60% del oro libre que hay en los aluviales o de lo que queda después de las molidas. Con algunas técnicas que se iniciaron y se abandonaron, los niveles de recuperación equivalen al 85% o hasta el 90%”, añadió el secretario de esta confederación.

Entre los sustitutos que se analizaron está la urea, aunque también otros químicos que le hacían menos daño al agua y a los terrenos donde se ejerce la explotación. Se empezó en las explotaciones del Suroeste, pero pese a sus buenos resultados, la falta de voluntad institucional dejó todas estas iniciativas abandonadas y los mineros tuvieron que regresar a este metal, que pese a lo destructivo, es el que más conocen para su labor.

Incluso, de acuerdo con la ley que restringía el uso del mercurio, para 2013 iniciaban las medidas restrictivas y para 2018 todas las industrias, incluyendo la del oro, debían haber encontrado sustitutos más amigables con el medio ambiente. Para 2023, el país debía ser libre de este químico, algo que, como está evidenciado, quedó en el papel.

Al gato y al ratón

El acceso al mercurio no se detiene por las incautaciones: lo que se decomisa es una fracción insignificante del total que circula. Con ese insumo garantizado, la explotación ilegal de oro gana terreno en subregiones como Occidente, Suroeste y Bajo Cauca, territorios donde la minería y la violencia se alimentan mutuamente.

El caso de Buriticá ilustra la dimensión del problema. En ese municipio, donde decenas de minas ilegales interceptan el título de la empresa Zijin Continental Gold, se han incautado 79,48 kilos de mercurio en cuatro años. Una cantidad que, según los investigadores, apenas alcanzaría para procesar unas pocas onzas del oro que realmente se extrae allí.

En Caucasia, otra de las poblaciones golpeadas por este fenómeno, la cantidad de mercurio incautado en este cuatrienio llegó a los 43,9 kilos; en Giraldo llegaron a los 25,98 kilos y en Segovia las autoridades apenas encontraron 21,44 kilos en estos cuatro años.

Esto, sumado a situaciones de cuestionable control como el de la mina La Mandinga, entre Cáceres y Caucasia, la cual se encuentra a pocos metros de un batallón del Ejército, dejan en evidencia que todos los controles se quedan cortos ante el poderío de la explotación ilegal de oro.

Impulso a la formalización

Para poder regular la explotación y comercialización de oro, así como tener mayor control de los socavones para que no usen mercurio, desde la Agencia Nacional Minera (ANM) avanzan en múltiples estrategias de formalización y están recibiendo trámites para legalizar esta labor.

De hecho, según este organismo, de 5.588 solicitudes para exploración minera en todo el país en los primeros meses de este año, el 50% se hicieron para explotar oro y minerales preciosos, mientras que el 33% fueron para extraer materiales de construcción.

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De todas estas solicitudes hechas a este organismo nacional, 65 se hicieron con la finalidad de que sean concesiones mineras especiales y cada una está siendo analizada para definir su viabilidad.

Luego de conocerse el escándalo en la finca La Mandinga, esta autoridad indicó sobre los temas de extracción ilegal de minerales que “la combate fortaleciendo la formalización, la presencia institucional y la articulación entre autoridades para cerrarles el paso a las economías de los grupos criminales”.

Así mismo, la ANM indicó que hay 6.484 títulos mineros activos, que ocupan el 2,55% del territorio nacional. De ellos, 933 se encuentran en exploración y 181 en construcción y montaje. Así mismo, 4.961 se encuentran en explotación, esto en cuanto a minas legalmente constituidas.

Sin embargo, ninguna autoridad tiene contabilizadas la cantidad de minas ilegales, muchas de ellas ubicadas en zonas donde también están activos títulos mineros de multinacionales o que se encuentran en proceso, como en el caso del Suroeste.

Sin embargo, pese a los recientes hechos, sumado los paros mineros en el Bajo Cauca antioqueño, pareciera que la minería ilegal en Antioquia se encuentra en terreno firme, entre los problemas con los operativos y el mercurio que se sigue traficando con controles frágiles.