Seguridad

Cayó el enlace de “los Urabeños” y “la Oficina”

Alias “Gabriel Paraco” era perseguido por las autoridades de Colombia y Estados Unidos. Lo arrestaron en el Suroeste.

Periodista especializado en temas de crimen organizado, terrorismo y conflicto armado. Creador del podcast Revelaciones del Bajo Mundo. También soy escritor y dramaturgo, autor de las obras teatrales “La Trilogía del Mal” y “Estallido”.

15 de agosto de 2015

En un operativo conjunto del CTI y la Policía Antioquia fue capturado el desmovilizado Octavio Cartagena Benítez, alias “Gabriel Paraco” o “don Gabriel”, quien al parecer es el cabecilla de la banda “los Urabeños” en el Norte de Antioquia y el Valle de Aburrá.

Según la información preliminar de las autoridades, la detención se produjo en el sitio Pinguro, limítrofe de los municipios de Urrao y Betulia, en la subregión del Suroeste.

La Fiscalía informó que la orden de arresto fue emanada de la Dirección de Derechos Humanos y DIH de Medellín, que lo investiga por la muerte de Fidelino Puerta, un campesino que fue asesinado y desmembrado por las Auc en Dabeiba (15/11/98). También “es requerido por la Unidad Seccional de San Pedro de los Milagros, en otro proceso por desplazamiento forzado”, indicó el ente judicial.

El pasado delincuencial de Cartagena Benítez está reseñado en las investigaciones de la Fiscalía 20 adscrita a la Dirección Nacional de Justicia Transicional. En sus expedientes reposa que comenzó a delinquir en 1997 en el bloque Noroccidente de las Auc, en Cañasgordas, Dabeiba y Uramita.

En esos días le decían “Costalejo”, “Gringo” o “Guineo”, y en 1999 registra su primera captura, cuando iba en un bus llevando $4,5 millones de una supuesta extorsión. Además era investigado por su presunta participación en el homicidio de la Inspectora de Cañasgordas, Ana Durango, cometido ese mismo año.

Al regresar a la libertad en 2003, las Auc lo enviaron a Sopetrán y luego a la zona lechera de Antioquia, donde fungió como cabecilla financiero en Entrerríos, San Pedro de los Milagros y Belmira. Allí sus víctimas empezaron a decirle “Gabriel Paraco” y “don Gabriel”.

El 11/9/05 se desmovilizó y fue incluido en la lista de los postulados a los beneficios de la ley de Justicia y Paz; no obstante, en enero de 2011 se presentó a la Fiscalía indicando que no tenía nada que confesar, salvo los delitos básicos de porte de armas y uniformes de uso privativo y concierto para delinquir.

Cinco meses después le realizaron la diligencia de no ratificación, en la que se archivó su proceso en la Unidad de Justicia y Paz y las autoridades le perdieron el rastro.

“Urabeños” y “la Oficina”

Su alias volvió a flote de la mano de la banda “los Urabeños”, que lo habría asignado como cabecilla en la zona Norte del departamento, y como uno de los coordinadores de la alianza con “la Oficina” en el Valle de Aburrá.

Su principal enlace con esa estructura sería Juan Carlos Mesa Vallejo, alias “Tom”, el líder de la banda “los Chatas”, cuya base de operaciones es el municipio de Bello. Ambos estarían coordinando actividades de narcotráfico y extorsiones en sus áreas de influencia.

Los dos personajes no solo están en la mira de las autoridades colombianas, sino de E.U. El Departamento del Tesoro los incluyó en la Lista Clinton, sancionándolos con la congelación de sus finanzas.

El informe de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de esa entidad, señala que Cartagena es el enlace de “los Urabeños” con “la Oficina”, y ratifica que participó en el pacto entre ambas bandas en 2013, mediante el cual se repartieron el negocio en Medellín y el Valle de Aburrá y redujeron los enfrentamientos armados.

Con esta detención, “los Urabeños” se quedaron sin cabecillas visibles en Medellín, pues el año pasado las autoridades habían arrestado a sus predecesores, alias “don Daniel” y “Benavidez”.