Jefe de “los Triana”, en cárcel de mínima seguridad en La Estrella
Periodista especializado en temas de crimen organizado, terrorismo y conflicto armado. Creador del podcast Revelaciones del Bajo Mundo. También soy escritor y dramaturgo, autor de las obras teatrales “La Trilogía del Mal” y “Estallido”.
Alias “Bolillo”, uno de los cabecillas más peligrosos del crimen organizado en el Valle de Aburrá, pasa sus días en una cárcel de mínima de seguridad.
Se trata de Nelson Jaime Correa Henao, quien integra la cúpula de la banda “los Triana”, estructura que delinque en el nororiente de Medellín, con redes en las comunas de Santa Cruz y Robledo, el corregimiento de San Antonio de Prado y los municipios de Bello, Itagüí y Amagá.
En la actualidad pernocta en el Centro de Reflexión Carcelaria La Estrella, la penitenciaría municipal de ese municipio antioqueño, cuyo régimen depende de la Alcaldía local y no del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia (Inpec).
Investigadores judiciales consultados por este diario no ocultaron su asombro frente a esta situación, pues consideran que “Bolillo” es un cabecilla de alto perfil y que una penitenciaría municipal no está diseñada para custodiar a este tipo de internos.
Correa Henao tiene un abultado prontuario, según la Policía Metropolitana, que lo señala de ser uno de los jefes de la “Odín los Triana” (Organización Delincuencial Integrada al Narcotráfico), una facción que se dedica a la extorsión, sicariato, tráfico de drogas, lavado de activos, desplazamientos forzados, usurpación de lotes, construcción ilegal y desapariciones, entre otras actividades ilegales.
En los archivos policiales figura que ha sido capturado en 1997, por el delito de porte ilegal de armas; en 1998, por hurto y cohecho; y en 2005, por falsedad material en documento público, por el que recibió una condena de un año en prisión tras acogerse a sentencia anticipada.
En 2007 fue sentenciado a 9 años de prisión por concierto para delinquir, pero el proceso se cayó en segunda instancia. En los años 2008 y 2010 volvió a ser arrestado por el mismo cargo.
Tras esa última captura, hizo un preacuerdo con la Fiscalía y la justicia lo condenó a cuatro años de prisión. Solo estuvo en la cárcel hasta el 17 de enero de 2012, cuando salió por haber cumplido las tres cuartas partes de la pena (incluyendo los descuentos por trabajo y estudio) y obtuvo la libertad condicional de parte del Juzgado Quinto de Ejecución de Penas y Medidas de Tunja.
En ocasiones pasadas estuvo preso en las cárceles de máxima seguridad de Itagüí (Antioquia), Palmira (Valle), Acacías (Meta) y Cómbita (Boyacá). De hecho, el 12 de julio de 2011, el Inpec decidió trasladarlo de la prisión de Itagüí, junto a otros 16 internos, por considerar que eran de alta peligrosidad y continuaban delinquiendo desde la celda; entre los remitidos de aquella vez hubo peces gordos de la mafia, como “el Cebollero”, “Cesarín”, “Riñón”, “Kener” y “Douglas”, integrantes de la organización criminal “la Oficina”.
La más reciente captura de “Bolillo” la ejecutó la Policía Metropolitana en junio de 2016, en el marco de la Operación Troya. Cayeron 13 integrantes de “los Triana”, procesados por concierto para delinquir agravado con fines de extorsión, tráfico de estupefacientes, desplazamiento forzado y homicidio.
A Correa Henao le incautaron $14’958.700 en efectivo, cuando lo sorprendieron en una urbanización de La Estrella, el mismo municipio en cuya cárcel está recluido hoy en día.
“Recibimos lo que nos mandan”
El Centro de Reflexión Carcelaria de La Estrella alberga en la actualidad 53 internos, en cinco patios, custodiados por 11 guardianes. Cuando es necesario algún traslado, la Policía local brinda el servicio de escolta.
Los presos pasan los días en una huerta agrícola, tallando madera, elaborando artesanías y pulseras y asistiendo a talleres de superación personal con sicólogos. A diferencia de otras cárceles del país, no hay hacinamiento, las comidas son de buena calidad y los presos tienen mayores posibilidades de recibir visitas.
Tras su captura en la Operación Troya, “Bolillo” llegó directamente a este establecimiento. El Inpec, por medio de su Oficina de Prensa, le confirmó a este diario que la última vez que Correa Henao estuvo en una celda de su jurisdicción fue en 2012.
EL COLOMBIANO entrevistó al Secretario de Gobierno de La Estrella, Pablo Andrés Mesa Álvarez, quien señaló que “si son personas que no deberían estar en un centro de reflexión, pues que el Inpec haga la solicitud de traslado, aquí recibimos lo que nos mandan”.
Precisó que no tenía conocimiento del perfil delincuencial de “Bolillo” y que la Policía no le había hecho ninguna advertencia al respecto. “Todos los internos son tratados de igual manera, la Procuraduría nos ha hecho visitas, confirmando que la seguridad está al orden del día, no hemos tenido casos de fuga”.
El funcionario manifestó que el centro de reflexión es para sindicados, pero que en la actualidad hay algunos presos condenados porque el Inpec no les ha aceptado la solicitud de traslado, debido al hacinamiento que padecen sus cárceles.
“En La Estrella -prosiguió Mesa – tratamos a los internos como personas, brindamos calidad de vida, y por eso hemos sido reconocidos. No sé si estas personas deberían estar o no en esta cárcel, pero sí tengo la certeza de que allá paga la sentencia el que sea, obedeciendo la orden judicial. No es que les demos beneficios, sino un trato digno al interno”.
Las autoridades de La Estrella se negaron a entregar detalles de la remisión de “Bolillo” ni especificaron cuál juzgado ordenó llevarlo allá, alegando que se trataba de información reservada.
Desde el Inpec respondieron que esas decisiones las toma “una Junta Asesora reglamentada por el Director General del Inpec”, con base en los fundamentos de la Ley 65 de 1993.
“Esta Junta formulará sus recomendaciones al Director del Instituto, teniendo en cuenta todos los aspectos sociojurídicos y de seguridad. Por consiguiente el traslado del interno en mención obedece al estudio realizado por el órgano competente para tal fin”, indicó el organismo penitenciario.
Frente a las preocupaciones de las víctimas de la banda “los Triana”, el secretario declaró que “los victimarios van a cumplir su sentencia, las víctimas pueden estar tranquilas de que no podrán delinquir desde nuestra cárcel, aquí su accionar está limitado”.
Federico Gutiérrez, el alcalde de Medellín, ciudad donde “los Triana” han delinquido desde hace dos décadas, dijo que durante un consejo de seguridad realizado este viernes puso esta situación en conocimiento de los comandantes de la Policía Metropolitana y la Cuarta Brigada del Ejército y la directora Seccional de Fiscalías de Medellín. “Es un tema que le corresponde revisar a quien le da ese sitio de reclusión”, añadió.
Otros internos de alto perfil
Además de “Bolillo”, en la cárcel de La Estrella también está detenido el empresario Gabriel Jaime Sierra Moreno. En mayo de 2010 fue capturado junto a 23 personas, en el marco de una investigación de la Dirección de DD.HH. de la Fiscalía, señalado de participar “en el desplazamiento forzado de afrodescendientes de las cuencas de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó, y de la invasión de tierras en esa zona del Bajo Atrato (Chocó), entre 1997 y 2001”, según los archivos judiciales.
En ese entonces, Sierra Moreno era gerente de la empresa Palmas de Curvaradó y el ente acusador lo señaló de asociarse con los paramilitares para desplazar a la comunidad y usurpar terrenos para la siembra de palma africana. En diciembre de 2014 fue condenado a 10 años de prisión por el Juzgado Quinto Penal del Circuito Especializado de Medellín.
También pasa sus días en esa penitenciaría Juan Camilo Velásquez Jaramillo, procesado por lavado de activos. El CTI y el Ejército lo capturaron en la vía Las Palmas de Medellín, en noviembre de 2015.
Iba de pasajero en un taxi, portando 490 millones de pesos en efectivo que, según las autoridades, provenían de una transacción de narcotráfico entre la banda “los Urabeños” y la guerrilla del Eln.