Tras las huellas de la restitución de tierras
Soy periodista egresada de la Universidad de Antioquia. Mi primera entrevista se la hice a mi padre y, desde entonces, no he parado de preguntar.
San Carlos, en el oriente antioqueño, es uno de los municipios que más ha sufrido los rigores de la guerra.
Según la Unidad para las Víctimas hay 15.001 personas registradas como víctimas, pero la alcaldesa Luz Marina Marín, asegura que en realidad fueron más de 35.000 quienes tuvieron que irse del municipio huyendo de los actores armados.
Hasta el momento, 98 víctimas han obtenido su sentencia de reparación y se han dado 95 sentencias de restitución de tierras para un total de 900 hectáreas.
Actualmente, en San Carlos hay 577 inclusiones al registro de Tierras Despojadas y ante los jueces hay 414 casos de los cuales se han proferido fallo sobre 180.
Algunos no han vuelto
La alcaldesa afirma que al municipio han retornado más de 15.000 personas, pero que todavía quedan muchos por hacerlo. “A quienes nos tocó vivir en su momento la violencia a través de grupos al margen de la ley fue muy triste ver cómo tantas familias, tantas vecinos y tantos amigos perdieron sus seres queridos y que a la vuelta de los años, gracias a Dios y a la Fuerza Pública se recuperó la tranquilidad de nuestro municipio, obviamente con el apoyo de nuestros gobiernos Nacional y departamental”, dice Marín.
Con nostalgia, Luz Marina Marín recuerda que todavía muchos de esos compañeros de desplazamiento no han regresado: “hay un número significativo de personas que el desplazamiento les permitió irse a otras ciudades o a otros pueblos y que de una u otra forma ya tienen consolidada una estabilidad económica y un bienestar social y que posiblemente no vuelvan”.
Vida digna para el retorno
Para quienes retornaron la Unidad de Restitución de Tierras ha dispuesto el programa de proyectos productivos que, según Paola Cadavid, su directora territorial en Antioquia, ha invertido $2.200 millones, en su mayoría para el fortalecimiento de cultivos de café, aunque también hay ganadería doble propósito, piscicultura, porcicultura, cultivo de plátano, caña panelera, aguacate, cría de cabras y avicultura.
Y es que precisamente eso es lo que se busca: “la restitución de tierras tiene un efecto más que reparador, preventivo, es más difícil despojar a una familia que tiene los derechos consolidados a una familia que tenga derechos precarios”, anotó la funcionaria.
Con estos proyectos productivos no sólo hay garantías de seguridad alimentaria y sobrevivencia de las familias que anteriormente fueron desplazadas, sino que también se mejora la dinámica productiva del municipio, los ciudadanos tributan más en el ámbito local y a la vez pueden acceder a mejores servicios como vías, escuelas y hospitales.
Además, se genera arraigo en la tierra y se garantizan nuevas generaciones de campesinos para que sigan cultivando a Colombia de una manera eficiente y productiva.