Fármacos para perros: la nueva mezcla que usan los traficantes para hacer tusi en Medellín
En casas y garajes, los traficantes se valen de hasta desparasitantes para que sus mezclas de droga sean más fuertes.
Comunicadora Social de la Universidad Católica Luis Amigó. Trabajé en Blu Radio y soy estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Antioquia. Apasionada por las políticas públicas, la cultura y el reportaje social.
Los traficantes de drogas se están volviendo cada vez más “creativos”, la nueva moda ahora es mezclar tusi con ketamina para perros y hasta desparasitantes. Lo peligroso de esta práctica es que además de este cóctel de sustancias que consumen, se ha vuelto cada vez más común que los jóvenes adapten sus cocinas como “mini laboratorios” para la producción de sus drogas, mejor dicho, se convierten en sus propios “dealers”, mezclando tusi con todo tipo de cosas y en diferentes cantidades.
El más reciente caso lo reportó la Alcaldía de Medellín y la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá el 22 de enero, cuando fueron capturadas 19 personas con 16 kilos de droga, entre los que se encontraban 2.000 gramos de tusi y 40 frascos de ketamina, la mayoría de uso veterinario.
El toxicólogo clínico Hugo Gallego Rojas, especialista en adicciones y toxicólogo de la Clínica de las Américas, advirtió que el objetivo de esta peligrosa mezcla es que los efectos de la droga se hagan más fuertes para quienes la consuman y al mismo tiempo, sea más rentable para quienes la produzcan.
“La ketamina se utiliza porque es más económica y, en su presentación veterinaria, es más concentrada que la de uso humano”, señaló.
A partir de allí, los traficantes comienzan a sumar otras sustancias: anfetaminas, metanfetaminas, LSD, clonazepam, midazolam, cocaína e incluso antiparasitarios veterinarios y otros compuestos destinados a animales.
Los “dealers” también buscan con estas mezclas alterar la composición original de la droga y hacer que el producto sea más “atractivo” para el consumidor. Por eso el tusi ya no solo es rosado: ahora circula amarillo, morado, verde y de distintos colores, cada uno vendido con supuestas “bondades o mejoras”.
“Les dicen: este dura más, este lo eleva más, este lo hace más feliz. Pero en realidad están vendiendo combinaciones que pueden generar toxicidades graves”, advirtió Gallego.
Daños físicos y mentales severos
El consumo de estas mezclas puede tener consecuencias devastadoras. Desde el punto de vista físico, el tusi adulterado puede provocar daño renal agudo, arritmias cardíacas, taquicardias severas, infartos, aumento de la presión intracraneana y accidentes cerebrovasculares.
En el sistema nervioso central, los efectos son igualmente alarmantes.
“Puede generar psicosis agudas, alucinaciones, paranoia, ideas delirantes y despersonalización. Son las llamadas psicosis exotóxicas, es decir, causadas directamente por un tóxico”, explicó.
Estos cuadros no solo afectan a personas con antecedentes psiquiátricos.
“Una sobredosis o una mezcla muy potente puede desencadenar una psicosis grave en alguien que nunca ha tenido una enfermedad mental”, señaló.
Gallego relató casos de pacientes que llegan a urgencias inconscientes, convulsionando o sin recordar cuánto consumieron, tras episodios de ingesta compulsiva con estas mezclas en fiestas o rumbas.
“Muchos siguen consumiendo porque no se acuerdan de lo que ya tomaron. Ahí es donde se dan las sobredosis y, en algunos casos, la muerte”, explicó.
¿“Cocinas” artesanales?
Otro factor que aumenta el riesgo es la forma de producción. Tras el cierre de laboratorios clandestinos, las drogas sintéticas dejaron de venderse en pastillas para pasar a presentaciones en polvo.
“Hoy cada grupo hace su propia preparación en casas, cocinas, garajes o parqueaderos. Es una elaboración artesanal, sin ningún control”, explicó el toxicólogo.
El consumo de tusi se ha instalado como un símbolo de estatus en ciertos círculos sociales. La sustancia se asocia principalmente a conciertos, fiestas electrónicas y eventos masivos. Tras recientes espectáculos en Medellín, como el concierto de Bad Bunny, se hizo evidente la cantidad de bolsitas de tusi encontradas en la entrada y salida del recinto.
Precio, acceso y expansión
Un gramo de tusi de “buena calidad” puede costar entre $90.000 y $120.000. Sin embargo, los traficantes han comenzado a vender dosis fraccionadas de $10.000 o $20.000, lo que facilita el acceso a personas con menor poder adquisitivo.
Aunque inicialmente era más frecuente en barrios de estratos altos, hoy el consumo se ha extendido a todas las comunas de Medellín.
Las autoridades han recomendado informarse de estas prácticas y sus daños a través de plataformas como el Observatorio de Drogas de Colombia, el Ministerio de Salud, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA) de Estados Unidos.
“El problema es que la gente cree que está consumiendo algo controlado, cuando en realidad está jugando con una mezcla que puede dejar secuelas irreversibles o costarle la vida”, concluyó Gallego.
TIPOS DE TUSI Y RETOS VIRALES EN TIKTOK
Las redes sociales han amplificado aún más este fenómeno. En plataformas como TikTok circulan retos de consumo, competencias de “quién aguanta más” y videos que normalizan estas prácticas.
Incluso, hay padres de familia que han denunciado haber visto registros de menores de 12 y 13 años mostrando cómo consumen tusi y describiendo sus efectos como parte de un reto viral.
De acuerdo con reportes judiciales, en la ciudad se contabilizan al menos 43 marcas conocidas de tusi (cifra que puede ser superior), esto debido a las múltiples variaciones que hay de esta droga, las cuales son creadas a partir de mezclas de ketamina, cafeína, MDMA, oxicodona, benzodiacepinas, cocaína, catinonas, metanfetamina e incluso fentanilo.