Antioquia

Cobro de valorización para construir seis vías en Antioquia: “la pagará quien realmente puede”

Sebastián Castaño, secretario de Infraestructura, detalló los 6 proyectos viales que la Gobernación busca financiar por valorización, las excepciones para la población más vulnerable y el cronograma que llevaría a la primera facturación en enero.

Loading...

Comunicador social-periodista de la Universidad del Quindío y magíster en Hermenéutica Literaria de la Universidad Eafit. Sus textos han aparecido en revistas como Gatopardo, El Malpensante, Soho, Don Juan y Arcadia. Autor de los libros Volver para qué (Eafit, 2014) y La fuerza de esta voz (Tragaluz, 2022).

hace 2 horas

La Gobernación de Antioquia radicó ante la Asamblea un proyecto de ordenanza para financiar, mediante el cobro de valorización, seis corredores viales en el Oriente, el Occidente, el Norte, el Nordeste, el Suroeste y el Urabá antioqueños.

La apuesta busca conectar a esas subregiones entre sí y con las autopistas de cuarta generación sin necesidad de pasar por Medellín o el Valle de Aburrá, y beneficiaría directamente a los predios y municipios por donde pasarán las obras, que van desde la ampliación a doble calzada de la vía El Canadá–El Carmen de Viboral hasta nuevos trazados como el que conectará las zonas bananeras de Turbo, Carepa y Apartadó.

La iniciativa, que contrasta con la promesa de campaña del gobernador Andrés Julián Rendón de no acudir a la valorización, deja en manos de la Asamblea definir quiénes pagarán y bajo qué reglas. Sebastián Castaño Gómez, secretario de Infraestructura de la Gobernación, explicó los detalles de cómo funcionaría este mecanismo.

Hablemos de las obras de valorización: ¿cuáles son y dónde están ubicadas?

“Tenemos seis proyectos. Dos son alianzas público-privadas de iniciativa pública: la vía El Santuario–Providencia, que atraviesa el Oriente antioqueño para conectarlo con el Nordeste del departamento, y la vía entre el municipio de La Ceja, en el Oriente, y La Pintada, en el Suroeste, con salida hacia esa subregión.

A esos se suman cuatro corredores de impacto regional en distintas subregiones: la ampliación y repavimentación del corredor El Carmen de Viboral–Canadá–La Unión, en el Oriente; la ampliación y pavimentación de la vía San Jerónimo–San Pedro de los Milagros, en el Norte; un circuito en el Urabá antioqueño que permite conectar desde la vía nacional la entrada al puerto con el aeropuerto internacional y volver a salir a la vía nacional; y, en el Suroeste, un corredor que conecta el municipio de Jericó con Andes”.

Es decir, esto se hace para que las vías de cuarta generación no queden desconectadas de los municipios.

“Exacto. Todas tienen impacto regional: la del Norte conectan esos municipios con la vía al puerto; la del Suroeste integra turísticamente a Jericó, Jardín, Andes y Betania con el Urabá antioqueño, mejora la competitividad al unir puerto y aeropuerto; y la del Oriente conecta la despensa agrícola de La Unión, Sonsón, Argelia y Nariño con esas autopistas”.

Las dos vías APP suman unos cuatro billones de pesos en construcción, ¿cierto? ¿Y cuánto se busca financiar por valorización?“

“Así es, unos cuatro billones entre las dos. Lo que buscamos financiar en la Asamblea, para completar los estudios de factibilidad, son alrededor de dos billones de pesos en conjunto, porque son obras muy grandes y la valorización es una de las alternativas para lograr su cierre financiero; solo con peajes no es posible construirlas”.

¿Y los otros cuatro corredores regionales?

“Entre los cuatro —Oriente, Norte, Suroeste y Urabá— la inversión es de alrededor de $800.000 millones”.

Cuando en Medellín se habla de valorización se piensa en las obras de la Inferior, ¿cómo funcionaría el cobro acá, y cuál es el proceso en la Asamblea?

“Es importante recordar que la valorización no es solo lo reciente que hizo Fonvalmed con la intervención en la calle 34: ha sido un mecanismo utilizado con obras muy exitosas por Medellín, el Área Metropolitana y el departamento, desde la canalización del río Medellín, la avenida Las Vegas, la Oriental, San Juan y las dos transversales —la inferior y la superior—.

Del lado del departamento, la variante de Las Palmas al aeropuerto se hizo por valorización, la doble calzada Bello–Hatillo se hizo por valorización, el circuito Guatapé–San Rafael–San Carlos se hizo por valorización, y también Urrao–Concordia–Betulia.

Es decir, tenemos un histórico en el departamento: solo entre los 90 y 2005 se construyeron más de 300 kilómetros de vías por este mecanismo, sin contar que en Rionegro también se ha hecho, al igual que en Bogotá y en Barranquilla; es un mecanismo que permite lograr la financiación de proyectos donde efectivamente se pueda distribuir el costo.

Es clave contarles a quienes nos leen que esta valorización tiene tratamientos especiales que asume la Gobernación: son sujetos de excepción las víctimas del terremoto del 10 de agosto, los estratos uno y dos, los pequeños productores agropecuarios por debajo de la Unidad Agrícola Familiar, las víctimas y desplazados por el conflicto armado, los predios con restricciones ambientales, los pequeños talleres artesanales, los adultos mayores y las mujeres cabeza de familia.

Ya se hicieron los estudios de ingeniería, pero para la valorización se necesitan además estudios socioeconómicos y de valoración de la tierra. Lo que buscamos en la Asamblea es que aprueben el estudio de prefactibilidad; después vendría la factibilidad, con avalúos más detallados, censos socioeconómicos y la elección de representantes de predios y propietarios. Solo entonces se haría la distribución del cobro”.

¿Y en qué tiempos estamos hablando?

“Si todo sale bien en la Asamblea, podría estar aprobado a finales de este mes. Terminaríamos los estudios de factibilidad entre diciembre y enero, y si el proyecto resulta viable, la distribución —es decir, el inicio de los cobros— podría darse en enero del próximo año”.

¿Y a quiénes se les cobra: a los municipios beneficiados?

“Se cobra a los predios que reciben el mayor valor por la obra, y en todos los proyectos presentados a la Asamblea el costo de la obra es inferior a ese mayor valor. En el circuito de Urabá, por ejemplo, el mayor valor de la tierra puede llegar a $800.000 millones, frente a un costo de obra de $390.000 millones”.

¿En cuánto tiempo vería la gente esas vías terminadas?

“Hay que separar los dos proyectos APP, que por su tamaño se harán por unidades funcionales y empezarán a entregarse entre dos y cuatro años, de los otros cuatro corredores regionales, que una vez arranque la distribución deberían estar contratados y terminados entre 12 y 18 meses”.

O sea que la entrega quedaría para la próxima administración.“Es posible que nosotros no alcancemos. Pero le aclaro a los lectores que estos son recursos con destinación específica: las obras de valorización no dependen del cambio de gobierno, hay que terminarlas y entregarlas, así cambie el gobernante”.

¿Cuáles otros casos exitosos de valorización recuerda en el departamento?

“Uno de los más recientes es la doble calzada Bello–Hatillo. También los más de cincuenta kilómetros entre Concordia, Betulia y Urrao en el Suroeste, más de 20 kilómetros entre Entrerríos y Don Matías en el Norte, y los 68 kilómetros del circuito de embalses Guatapé–San Rafael–San Carlos.

La mayoría se ejecutaron en los 90, con condiciones de tráfico y geometría incluso más adversas que las de hoy, y ya llevan más de 30 años de servicio; por eso venimos con proyectos de rehabilitación, empezando por la vía Marinilla–Peñol–Guatapé antes de que termine el año o a inicios del próximo.

Además de obras por impuestos —Antioquia es líder nacional en ejecución de este mecanismo— y más de $184.000 millones en regalías para vías terciarias, hemos logrado vincular al sector privado: en el túnel de Oriente firmamos la segunda etapa, con una inversión privada de más de $1,2 billones, que debe estar terminada en 2027, aunque en uno o dos meses ya se habilitarán tramos entre la glorieta del aeropuerto y la boca del túnel.

También avanza, bajo concesión, la ampliación del tren multipropósito de carga y pasajeros entre Bello y Barbosa, con vigencias futuras comprometidas por más de dos billones de pesos, que debe salir a licitación antes de que termine el año; y el acueducto de Urabá, cuya primera etapa de captación en el río debería licitarse entre diciembre y enero”.

Vale recordar que el expresidente Gustavo Petro había prometido el túnel del Toyo y el acueducto de Urabá, y no hizo ninguno de los dos

“Y decía que esas obras eran para los ricos de El Poblado, cuando también benefician a toda la región. Hemos tenido que ser creativos para lograr estas inversiones”.

Porque el presupuesto de la Gobernación, con 125 municipios a cargo, no es comparable al de Medellín.

“Es más o menos la mitad del presupuesto anual que maneja Medellín, para atender a los 125 municipios. Por eso, para los proyectos APP, la valorización es la única forma que vemos, con el espacio fiscal que tiene la Gobernación, de lograr su cierre financiero y que haya concurrencia de privados”.

Ya que hablamos del túnel de Oriente: ¿cómo va la obra en la glorieta de Sancho Paisa? Ya hay trancones.

“Es una obra compleja por el poco espacio disponible. Ya iniciamos, y estamos concertando con los colegios y universidades del sector cómo manejar horarios para reducir el impacto en movilidad, sobre todo en Indiana, donde se cerró un carril; buscamos habilitar pronto dos carriles ahí. Todavía faltan unos seis meses, así que le pedimos paciencia a la comunidad mientras se alivia esa situación”.

Y del túnel del Toyo: recuerdo que quedaron pendientes los equipos electromecánicos cuando terminaba el gobierno Petro.

”Ese gobierno dejó las obras físicas tiradas, y al Distrito y a la Gobernación les tocó terminarlas; después venían los sistemas de ventilación, contraincendios e iluminación. De los cuarenta kilómetros del túnel, ya hay veinte terminados, diez se terminan en diciembre y los últimos diez en marzo.

Este Gobierno Nacional sí logró destrabar la instalación de esos equipos electromecánicos, que pueden tardar hasta un año; el compromiso es tenerlos listos en agosto para abrir la vía, que beneficia no solo a Antioquia sino la conectividad de todo el país”.

¿Qué van a dejar listo, y cuál será el gran legado de esta Gobernación en infraestructura?

“Además del esfuerzo social con adultos mayores, niños y el programa de alimentación escolar, que espero se mantenga como política, en infraestructura la meta es dejar pavimentados más de 1.000 kilómetros de la red vial secundaria, que tiene 5.000 en total y de la que solo había 2.500 pavimentados cuando llegamos: sería entre el 25% y el 30% de toda la red.

A eso se suma la segunda etapa del túnel de Oriente, el túnel del Toyo operando, la primera etapa del acueducto de Urabá contratada, el tren multipropósito contratado y en construcción hasta Barbosa —con su conexión hasta Puerto Berrío también contratada—, y estas dos vías por valorización”.

El tren multipropósito es el ferrocarril de Antioquia, que mueve carga y pasajeros.

“Así es, el ferrocarril de Antioquia, que buscamos recuperar desde Medellín. Y con esas dos autopistas de valorización, de La Ceja a La Pintada se llegará en menos de una hora, lo que le ahorraría al tráfico del suroccidente del país —hacia Cartagena, por ejemplo— tener que entrar al área metropolitana; y de El Santuario a Caucasia, por las vías del Nus, se estaría en tres horas y media o cuatro sin pasar por el Valle de Aburrá.

Esa misma vía, además, dejaría a Guatapé a quince o veinte minutos del Santuario. Va a ser un legado importante para la conectividad y la economía de las regiones”.

Voces sobre el proyecto de valorización de la gobernación

El proyecto de valorización que la Gobernación de Antioquia radicó ante la Asamblea ya despierta reacciones entre gremios, alcaldes y la academia. La Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, por ejemplo, recibió a funcionarios departamentales para conocer de primera mano los corredores que se están planeando.

Su presidenta ejecutiva, Lina Vélez de Nicholls, destacó que la Gobernación “está teniendo en cuenta muchas variables, no solamente el mayor valor del predio, el costo del proyecto, sino también la capacidad de pago según las particularidades de cada uno de los dueños”.

La gremial se comprometió a trabajar de la mano con el Grupo Infraestructura para la Competitividad para acompañar a la Gobernación en el propósito, y considera que “la valorización bien manejada, bien gerenciada, es una herramienta fundamental para el desarrollo”.

Desde los municipios, la mirada es igual de expectante. El alcalde de Montebello, Óscar Cuervo Villada, cuyo territorio hace parte del corredor que conectará La Pintada con La Ceja —junto con Santa Bárbara y El Retiro—, aseguró que la obra “permitirá conectar no solo el Suroeste y el Oriente del departamento, sino que también posibilitará la conexión desde el Occidente del país para llegar directamente a nuestro aeropuerto”.

Para Cuervo, el proyecto significa además una oportunidad de desarrollo agroempresarial y turístico para su municipio: “esta estrategia permitirá de verdad poner a Montebello en el mapa”.Detrás de las cifras que sustentan el proyecto está el estudio de prefactibilidad que hizo la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, sede Medellín, a cargo del docente e investigador Iván Sarmiento Ordosgotia.

Su equipo evaluó 14 corredores viales, de los cuales, junto con la Lonja de Propiedad Raíz, se seleccionaron los siete que finalmente se llevarán a la Asamblea. Según Sarmiento, la inversión total de esos proyectos suma más de 4 billones de pesos, mientras que los beneficios calculados —en ahorro de tiempo, reducción de siniestralidad, menor consumo de combustible y menos emisiones contaminantes— superan los 6 billones.

Para determinar qué veredas entrarían en el cobro de valorización, el equipo de la Universidad Nacional trazó lo que Sarmiento describe como “un aura alrededor de la carretera”: franjas de 15, 30 y 45 minutos de viaje desde cada vía mejorada, de manera que “solamente lo que esté cerca de la vía es lo que se va a incluir en la valorización”.