Arte

Así fue la restauración de ‘Pórticos’, la escultura de Hugo Zapata que recibe a los viajeros del aeropuerto de Rionegro

Durante cuatro semanas se retiró la oxidación de casi 600 metros cuadrados de superficie y se aplicaron recubrimientos especializados para devolverle los colores originales a la obra del escultor antioqueño.

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hace 2 horas

Quien llega al Aeropuerto Internacional José María Córdova atraviesa primero una especie de umbral escultórico. Seis marcos metálicos gigantes, pintados con los colores de la bandera colombiana, se levantan sobre las vías como puertas simbólicas de entrada al Oriente antioqueño. La obra se llama Pórticos y es una de las piezas más visibles del escultor Hugo Zapata.

Después de más de dos décadas sin intervención, la escultura acaba de ser restaurada y repintada en su totalidad. El proceso fue adelantado por la Concesión Túnel Aburrá Oriente, su accionista mayoritario Odinsa, y la multinacional de recubrimientos AkzoNobel, a través de la marca International Paint.

La intervención duró cuatro semanas y se concentró en recuperar tanto la estructura metálica como el color original de la obra. El trabajo comenzó con la eliminación de la corrosión acumulada en 588 metros cuadrados de superficie, un proceso necesario después de años de exposición al clima del valle de San Nicolás.

Una vez retirada la oxidación, los equipos técnicos aplicaron más de 40 galones de recubrimientos especializados, incluyendo pintura anticorrosiva y capas de poliuretano brillante que protegen la estructura del deterioro.

La obra está compuesta por seis marcos verticales de hierro que alcanzan aproximadamente 18 metros de altura y se extienden a lo largo de 60 metros. Ubicados en el intercambio vial que conecta con el aeropuerto, los pórticos funcionan como una puerta simbólica para quienes llegan o salen de Antioquia.

La pieza fue creada en los años ochenta, cuando Zapata ganó el primer premio del Concurso Nacional de Escultura para una obra de arte público destinada al aeropuerto. Desde entonces se convirtió en una referencia visual del paisaje urbano de Rionegro.

Para la restauración fue clave respetar la intención original del artista. Los custodios del legado del escultor participaron en la selección de los colores que identifican la obra: amarillo, azul y rojo, una referencia directa a la bandera colombiana que Zapata incorporó en el diseño original.

Estoy muy conmovido de encontrar esta obra recuperada, sobre todo con la partida tan reciente de Hugo”, expresó Carlos Zapata, familiar y albacea del artista. “La obra reluce como nueva y es una alegría muy grande para la familia que se haya restaurado en estas condiciones”.

El escultor falleció el 3 de junio del año pasado, por lo que la restauración adquiere un valor adicional como parte de la preservación de su legado artístico.

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Según explicó Carlos Preciado, gerente de la concesión vial, la intervención también buscaba mantener el diálogo entre infraestructura y arte público. “Con su restauración demostramos que el arte puede conversar con la infraestructura y hacer más agradable el tránsito por nuestras vías”, afirmó.

La empresa AkzoNobel aportó los sistemas de protección industrial utilizados en la restauración. Este tipo de recubrimientos se emplea también en grandes obras de ingeniería en el mundo, desde estructuras metálicas hasta infraestructuras expuestas a ambientes marinos.