Así lideran la primera y segunda dama las ayudas tras el terremoto
Después del movimiento sísmico, Ana Lucía Pineda asumió un papel visible en la coordinación de donaciones para las zonas afectadas. Su rol también pone sobre la mesa los límites de las funciones que tradicionalmente se les ha atribuido a las primeras damas.
Periodista de la Universidad del Rosario con mención en Sociología y estudiante de Maestría en Comunicación y Marketing Político. Ha trabajado en medios como Infobae y El Tiempo en secciones de Actualidad, Bogotá y Política. Más rola que el ajiaco. Le gusta el café, viajar y bordar.
El terremoto que sacudió a Colombia el lunes le dio a Ana Lucía Pineda su primer gran protagonismo público como primera dama. Desde entonces, la esposa del presidente Abelardo de la Espriella se ha convertido en la cara visible de la ayuda humanitaria para las zonas afectadas, mientras empieza a definirse cuál será su papel durante los próximos cuatro años.
En su segunda visita a Chocó tras la tragedia, De la Espriella llegó a Quibdó acompañado de ella. Fue allí donde la primera dama anunció que, a partir del sábado, empezarían a llegar los primeros camiones con ayudas humanitarias para la región: en total serán 12, cargados de alimentación, kits de aseo y kits nocturnos, según explicó.
Durante la visita, Pineda también hizo un llamado a los colombianos para que sigan donando, “para que las ayudas lleguen lo más pronto posible” a las poblaciones más golpeadas por el sismo. “Estamos haciendo todo el trabajo logístico”, aseguró.
Después, desde El Cairo (Valle del Cauca), la primera dama contó que iba a seguir recorriendo los municipios afectados con el mismo objetivo: recolectar ayudas y entregarlas directamente a las familias damnificadas.
¿Tiene funciones?
El de primera dama es, formalmente, un cargo protocolario y sin sueldo. En Colombia tradicionalmente se ha enfocado en la asistencia social y en el acompañamiento al presidente en actos oficiales, sin funciones constitucionales que la obliguen a algo en particular.
Con la emergencia del terremoto, el papel de Pineda ha tomado un rol que se había visto antes en otros gobiernos: el de las labores del “cuidado”, pero a nivel del Estado. Esas mismas labores que han ejercido por años las madres en los hogares colombianos, solo que en un nivel doméstico.
En este caso, su rol también sería clave en la coordinación y logística. Desde el mismo día del temblor, ella, junto con Tatiana Céspedes —esposa del vicepresidente—, se han encargado de coordinar las ayudas que llegarán desde el sector privado a través de una iniciativa que llamaron ‘Colombia: un solo corazón’.
En una intervención desde el Palacio de San Carlos —el lugar desde donde despacha el presidente en Bogotá y al que se desplazará cada vez que llegue en helicóptero a la Casa de Nariño—, Pineda relató que había conseguido donaciones como servicios funerarios para las víctimas y comida para los rescatistas; hasta la gobernadora del Chocó, Nubia Córdoba, le agradeció (y a la empresa Polaris) por el envío de un vehículo especializado para eventos de riesgo, al que ha llamado “Riesgo Ranger”.
“Queridos amigos, como ustedes pueden ver, se ha hecho todo lo que hay que hacer en materia técnica”, concluyó sobre la gestión de su esposa Abelardo De la Espriella.
La red de ‘Colombia: un solo corazón’ se ha apoyado en las llamadas “Tigresas de la patria”, como se identifican las mujeres que acompañaron la campaña de De la Espriella, y en otras primeras damas y mandatarias regionales. De la mano también ha estado muy cerca Taliana Vargas, esposa del alcalde de Cali, Alejandro Eder.
Otro gesto de respaldo llegó de la gobernadora del Magdalena, María Margarita Guerra, quien anunció que donará su sueldo a la campaña liderada por Pineda para apoyar a las familias afectadas por el terremoto. “Todo suma y Colombia necesita de nuestra solidaridad”, afirmó.
Los movimientos alrededor de esta red dejan ver que Pineda ha asumido buena parte de la interlocución con mujeres en los territorios, desde primeras damas municipales hasta gobernadoras y lideresas.
Sin embargo, el alcance de ese papel no parece estar del todo definido: no es claro si se trata de una labor de coordinación con el sector privado, de un enlace territorial o de una interlocución política más directa con las mujeres que ejercen cargos de elección popular en las regiones. Esto último tendría una dimensión distinta, pues no es lo mismo articularse con una primera dama que con una gobernadora, que tiene responsabilidades administrativas y competencias concretas sobre su departamento.
El activismo de Pineda durante la emergencia reabre una discusión de fondo: ¿qué tanto poder debería tener, en la práctica, una figura que no fue elegida por voto popular ni tiene funciones establecidas por ley?
Para la analista política Ana Lucía Jaimes, el patrón no es nuevo: “históricamente a las primeras damas se les han asignado asuntos relacionados con el cuidado, la niñez, la asistencia social, reproduciendo a escala estatal la división tradicional en la que al hombre se le atribuye la conducción política y a la mujer el cuidado. El problema no es que una primera dama se involucre en estas causas, sino que solo pueda asumir esas responsabilidades”.
Jaimes hace además una distinción importante entre acompañar y gobernar: “Si es un tema de acompañamiento a víctimas, visibilizar la situación, convocar solidaridad, puede entenderse como un rol humanitario. Pero si implica coordinar entidades públicas, definir prioridades, impartir instrucciones o intervenir en la distribución de recursos, la primera dama no tiene un mandato electoral propio”.
La Corte Constitucional ya se había pronunciado sobre esto años atrás. Según la sentencia C-089A de 1994, la primera dama “no ostenta el carácter de servidor público, y, por tanto, solamente puede desempeñar las atribuciones públicas que la ley específicamente le confiera”.
La bandera de la niñez
Más allá de la coyuntura del terremoto, Pineda ya había definido que su enfoque como primera dama sería la niñez. De hecho, tanto ella como Céspedes hicieron parte del equipo del empalme en el sector del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Y ha dicho que también se concentrará en las mujeres y adultos mayores.
Antes del terremoto, ya se había movido en otro frente: junto con Taliana Vargas, convocó a artesanos, diseñadores y emprendedores a participar en “Territorios Vivos”, una iniciativa de Asodamas que busca llevar el talento colombiano a la Semana de la Moda de París.
Después del movimiento sísmico, Ana Lucía Pineda asumió un papel visible en la coordinación de donaciones para las zonas afectadas. Su rol también pone sobre la mesa los límites de las funciones que tradicionalmente se les ha atribuido a las primeras damas.
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