Colombia

La historia detrás de la condena de 30 años contra el capo “Otoniel”

El líder histórico del Clan del Golfo está preso en Estados Unidos, pero en Colombia tiene varias sentencias pendientes.

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Periodista especializado en temas de crimen organizado, terrorismo y conflicto armado. Creador del podcast Revelaciones del Bajo Mundo. También soy escritor y dramaturgo, autor de las obras teatrales “La Trilogía del Mal” y “Estallido”.

hace 6 horas

La justicia colombiana condenó a 30 años de cárcel a Dairo Antonio Úsuga David (“Otoniel”), uno de los máximos líderes del cartel narcotraficante Clan del Golfo, quien actualmente está preso en una cárcel federal de Estados Unidos.

La decisión fue tomada por el Juzgado Séptimo Penal Especializado de Antioquia, tras avalar un preacuerdo entre el capo y la Fiscalía, por los delitos de terrorismo, concierto para delinquir agravado, homicidio agravado, tentativa de homicidio, tortura agravada, desplazamiento forzado y tráfico de armas.

“Otoniel” fue declarado reo ausente en 2020, cuando todavía no había sido capturado y dirigía su organización desde la clandestinidad en el Urabá antioqueño, siendo el delincuente más buscado del país. Tras esa decisión, el proceso penal en su contra siguió su curso en los estrados judiciales.

De acuerdo con el expediente del caso, conocido por EL COLOMBIANO, la Dirección de Fiscalías contra el Crimen Organizado inició este proceso en diciembre de 2019.

De los múltiples delitos perpetrados por el clan del Golfo bajo las órdenes de “Otoniel”, desde que se desmovilizó del bloque Centauros de las Autodefensas (2006) e ingresó al cartel delincuencial en 2007, la Fiscalía le imputó cinco hechos.

Tal cual ha venido reportando este diario, el primer cargo fue el de concierto para delinquir agravado, por su calidad de cabecilla principal de la estructura, divida en cuatro bloques y 23 frentes que operan en 23 departamentos del país, con células en Venezuela, Panamá y España.

La siguiente imputación fue por terrorismo agravado, en el marco de un paro armado ilegal impuesto por el cartel en varias regiones, entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 2016.

“Otoniel” y sus huestes implementaron un régimen de terror y zozobra, en respuesta a la muerte de Jairo Durango (“Guagua”), integrante del estado mayor del grupo, quien fue dado de baja por la Policía en un operativo ejecutado el 22 de marzo de ese año en Medio Baudó, Chocó.

Durante 48 horas, los miembros del clan bloquearon autopistas, obligaron al cierre del comercio, incendiaron vehículos, pintaron grafitis y mataron a seis policías y dos militares en distintos incidentes. Una de esas muertes le fue endilgada a Úsuga David, por línea de mando.

La víctima fue Andrés Lugo López, capitán del Ejército, quien estaba de civil e iba en un carro con su esposa, por una vía de Turbo, Antioquia. El 31 de marzo de 2016, en el primer día del paro armado, hombres del Clan instalaron un retén ilegal, y cuando el militar se negó a detener su vehículo, lo atacaron con ráfagas de fusil y una granada.

El oficial murió y su cónyuge quedó herida, por lo que a “Otoniel” le imputaron homicidio agravado, tentativa de homicidio agravada y porte ilegal de armas.

Otra muerte atribuida a las decisiones del exparamilitar fue la de José Yimer Cartagena Úsuga, perpetrada el 11 de enero de 2017 en el municipio antioqueño de Carepa. El finado de 30 años era líder social, vicepresidente de la Asociación Campesina del Alto Sinú (Asodecas) y miembro del movimiento político de izquierda Marcha Patriótica.

Fue obligado a subir a una camioneta, torturado y posteriormente asesinado con armas blancas. Por este caso, la imputación fue por homicidio agravado y tortura agravada.

La última imputación del expediente, que terminó en la condena, fue por un desplazamiento forzado de 2014, en San Jerónimo, Antioquia, donde el afectado fue el cantante Diego Ferney Gómez Bedoya. El muchacho, sobrino del rey del despecho, Darío Gómez, fue amenazado por la banda y tuvo que salir del país.

¿Cuándo va a cumplir la sentencia?

“Otoniel” fue capturado en 2021 en Urabá y extraditado al año siguiente a Estados Unidos, donde una corte federal lo esperaba por cargos de narcotráfico. Finalmente fue condenado a 45 años de cárcel.

De acuerdo con el reciente fallo del Juzgado Séptimo Penal Especializado de Antioquia, “una vez el procesado cumpla la pena impuesta en el país requirente o sea puesto a disposición de las autoridades colombianas por cualquier causa, deberá ser inmediatamente entregado a las autoridades judiciales competentes de Colombia para que dé inicio al cumplimiento de la pena impuesta mediante la presente sentencia”.

Esta pena se suma a otras que datan de los días de paramilitar de Úsuga, incluida una por homicidio agravado, secuestro extorsivo y concierto para delinquir agravado, delitos derivados de su participación en la masacre de Mapiripán (Meta).

Este crimen, perpetrado por las autodefensas entre el 15 y el 20 de julio de 1997, dejó un saldo aun no definido de víctimas, pues aunque se recuperaron 45 cadáveres, los pobladores aseguran que los muertos pudieron ser más de 100, cuyos cuerpos fueron desaparecidos en el río.

Tras la extradición de “Otoniel”, la jefatura del Clan del Golfo recayó en Jobanis Ávila Villadiego (“Chiquito Malo”), quien ahora lidera un proceso de negociación de paz con el gobierno de Gustavo Petro.

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