Problemas de la alimentación escolar en Chocó, La Guajira y Atlántico
La Defensoría del Pueblo denunció irregularidades en Chocó, La Guajira y Atlántico. Gobernaciones piden mejor infraestructura escolar.
Reportero. Creo, como Rainer Werner Fassbinder , que “ lo que no podemos cambiar, debemos al menos describirlo”.
El 24 de abril de este año, los estudiantes de Tadó, Chocó, fueron recibidos en los comedores escolares con 129 kilos de carne en mal estado, seis bultos de zanahoria podridos, dos bultos de tomates y 57 repollos dañados. EL COLOMBIANO denunció la situación y la Gobernación implementó un plan de emergencia que hoy continúa vigente.
El caso de Tadó fue uno de los que investigó la Defensoría del Pueblo. Ayer la entidad hizo pública una serie de denuncias por presuntas irregularidades en la distribución de alimentos en centros educativos de Chocó, Atlántico y La Guajira.
Los municipios en los que encontró anomalías fueron: Manaure, Uribia, Riohacha, Maicao, Quibdó, Unguía, Yuto, Alto Andágueda, Malambo, Caracolí, Puerto Colombia y Tubará. Allí, señaló la Defensoría, hubo “incumplimiento de la normatividad sanitaria para la conservación de los comestibles, problemas en la contratación y ausencia de garantías en seguridad social para las manipuladoras de alimentos”.
Las campañas electorales aumentaron el problema. Por lo menos en La Guajira, la Defensoría recibió denuncias “sobre el presunto aprovechamiento de algunos candidatos, quienes a cambio de firmas habrían prometido solucionar la ausencia de transporte para un nutrido grupo de estudiantes” que hace dos años no asisten a los centros educativos.
Este no fue el único problema encontrado en La Guajira. Alimentos escolares que debieron ser entregados el 22 de junio en un centro educativo de Manaure no habían llegado el 7 de julio (día en el que la Defensoría realizó una visita humanitaria).
En el mismo departamento encontraron niños y niñas que debían pagar 200 pesos diarios por el almuerzo, cuando este debe ser gratuito. Los alimentos perecederos con los que se preparaba la comida muchas veces fueron “ubicados en el piso. No hay alacenas, ni refrigeradores para su conservación. Los niños comen a la intemperie y hacen sus necesidades a campo abierto por la carencia de baterías sanitarias”.
Los hallazgos en Atlántico tampoco fueron alentadores. La Secretaría de Salud del departamento dio a conocer un informe con los resultados microbiológicos que se tomaron en 31 colegios públicos, 55 hogares comunitarios y ocho centros de desarrollo infantil. La conclusión: el 70 por ciento de la alimentación contaba con presencia de coliformes totales y fecales, entre otras sustancias. Aún teniendo los resultados, dice la Defensoría, la “Secretaría de Educación no puso en marcha los planes de mejoramiento respectivo ni se iniciaron las actuaciones administrativas frente al problema”.
La situación de Chocó alcanza niveles críticos. Solamente Quibdó está certificada por el Ministerio de Educación para contratar la operación del Programa de Alimentación Escolar. Los 29 municipios restantes dependen de la Secretaría de Integración Social. Bajo lupa está la Fundación para la Gestión y el Desarrollo Social de Colombia (Fungescol), empresa que reemplazó a la Diócesis en el suministro de alimentos y que ha venido presentando retrasos en la entrega de alimentación. Aunque el contrato con esta empresa iba hasta el 6 de julio la Secretaría de Integración firmó un otrosí para prorrogar el contrato hasta el 12 de agosto.
Gobernaciones responden
La alimentación escolar en Chocó está siendo vigilada por la Secretaría de Integración Social. La directora de esa oficina, Yolanda Mosquera Garcés, dijo que “al operador se le contrató para entregar la ración servida, y ha venido cumpliendo después de que se presentaron las quejas. Lo que pasa es que a veces no hay infraestructura para que ellos entreguen los alimentos, no hay comedores nuevos todavía”. Sobre Fungescol señala que “se hizo una licitación pública y ellos ganaron. Se implementó un plan de manejo, de emergencia, y han venido cumpliendo con la minuta”.
La entrega de alimentos también se dificulta por “la insuficiencia del fluido eléctrico para refrigerar los productos perecederos y a la precaria infraestructura que obliga a los estudiantes a comer por turnos”, dice la Defensoría del Pueblo. El secretario de Educación de Chocó, Vicente González Murillo, dijo que proyectos como la jornada única anunciados por el Gobierno son difíciles de implementar cuando no se solucionan problemas de base como la alimentación escolar.
De otro lado, Gabriel Galván, director de cobertura de la Secretaría de Educación de La Guajira, admitió que “se han encontrado irregularidades de las cuales no teníamos conocimiento. Nosotros todos los procesos los hacemos con licitación pública. La empresa encargada de la operación es Nutriendo Escolares en La Guajira. Hemos hecho las visitas con la Defensoría del Pueblo y denunciado las inconsistencias”.
La ministra de Educación, Gina Parody, admitió que para que Colombia sea “el país más educado de América Latina en 2025” es necesario garantizar la alimentación escolar: “Sin una adecuada alimentación resulta inalcanzable esta meta que nos hemos propuesto”, concluyó.