Colombia

Dictadura en Venezuela aún no libera a los presos políticos colombianos: son más de 20

Las capturas se dieron de forma irregular en zonas fronterizas. Pese a que la Cancillería colombiana asegura que mantiene diálogos con las autoridades venezolanas.

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Comunicadora social con énfasis en Periodismo y Audiovisual de la Javeriana. Ha trabajado para El Tiempo, Portafolio, Directo Bogotá y ahora en EL COLOMBIANO. Apasionada por temas de cultura, género y derechos humanos.

hace 1 hora

Una de las primeras noticias que causó revuelo tras la captura de Nicolás Maduro fue que su sucesora interina, Delcy Rodríguez, autorizó la liberación de presos políticos tras presiones de Estados Unidos. En los últimos días, decenas de ellos han salido de las cárceles del país, sin embargo, tras las rejas siguen más de veinte colombianos acusados, sin pruebas, de conspirar contra el régimen chavista.

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Las capturas

Entre febrero y octubre de 2025, más de cincuenta ciudadanos de Colombia sufrieron aquel destino. Algunos incluso fueron capturados a finales de 2024. Todas las capturas de colombianos se dieron de forma irregular; la mayoría de ellas se dieron en el marco de las elecciones en Venezuela.

Al capturarlos no les avisaron que irían a prisión; al llegar a prisión no les imputaron cargos, no les dieron abogado ni los presentaron ante un juez; y, lo peor, es que no les permitieron hablar con sus familias sino hasta semanas o meses después. Así fue como, además de la injusticia, apareció la incertidumbre.

Todos fueron recluidos en la cárcel El Rodeo. La situación adentro es terrorífica. El Observatorio Venezolano de Prisiones la describió como un sitio oscuro, con celdas de apenas 2x2 metros, camas de cemento, comida vencida, delgadas colchonetas de espuma y condiciones insalubres.

EL COLOMBIANO habló con Brayan Navarro, uno de los colombianos que estuvo recluido allí. Describió a El Rodeo como “el infierno en la tierra”. Explicó que el maltrato no solo era físico, sino también psicológico: “No se puede confiar en nadie allá adentro”.

”Nos aseguraban que nosotros éramos especiales, y decían que, supuestamente, nuestros casos e investigaciones iban muy avanzados. Que era un tema secreto del Gobierno, pero que sabían mucho de nosotros”, contó Navarro.

Y es que, tras meses de silencio por parte de las autoridades, tanto Brayan como los demás capturados se enteraron de que los acusaban, sin pruebas, de ser parte de un plan internacional para sabotear las elecciones venezolanas.

EL COLOMBIANO habló con el vicecanciller Jaramillo Jassir al respecto, quien aseguró que el 17 de mayo de 2025 una delegación de la Embajada de Colombia en Caracas, encabezada por el embajador de Colombia en Venezuela, Milton Rengifo, visitó la cárcel El Rodeo.

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Tenían como objetivo hablar con los detenidos y entregarles kits de aseo. Sin embargo, las autoridades venezolanas no permitieron ninguna de las dos cosas.

Para el 29 de mayo, en conversación con este diario, el viceministro aseguró: “La Cancillería venezolana ha abierto todos los canales de comunicación, pero no siempre obtenemos información, sobre todo con lo relacionado a las autoridades carcelarias y a la Rama Judicial”.

Para el 22 de octubre, una veintena de los colombianos detenidos fueron liberados. Sobre los demás, la Cancillería aseguró que seguían trabajando en traerlos de vuelta al país, pero que sobre ellos recaían sospechas serias sobre un presunto saboteo al régimen. Desde ese entonces no se ha vuelto a hablar del tema.

Los que siguen en prisión

Más de veinte colombianos siguen esperando su libertad. Este diario ha seguido la historia de varias familias.

El caso de David Josué, por ejemplo, está marcado por la injusticia. “Él era mototaxista de años allá en la frontera y estaba haciendo un servicio a un señor peruano con pasaporte estadounidense. Por ese simple hecho se lo llevaron”, contó Nubia, quien nunca ha podido hablar con él desde que desapareció en los pasillos de aquella cárcel.

El ciudadano peruano también fue detenido, pero hace algunas semanas lo liberaron tras gestiones de Estados Unidos. A David, en cambio, lo tienen recluido en Rodeo I.

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Por otro lado, Lorena Espieta ha esperado a su hermano Arley por más de un año. Sabe que está enfermo desde que llegó a la prisión. “En mayo pudimos hablar muy poco con él y nos dijo que no estaba en las mejores condiciones, que le daban una o dos veces agua al día, una hora al patio con capuchas y esposados. Él esta enfermo, tiene gastritis y alergias en las manos y muñecas”, explicó.

El caso de Arley no es aislado, sino parte de una serie de violaciones a los derechos humanos. Según el último informe del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), destacó que la situación es especialmente preocupante para los presos políticos, quienes sufren en condiciones extremas, con algunos de ellos presentando síntomas graves de desnutrición, diarrea constante y hongos en los pies.

Por el momento, la Cancillería no se ha pronunciado.

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