El 7 de agosto se acaba la ‘paz total’: Paloma, Claudia y Fajardo coinciden en que los diálogos de Petro con criminales son un fracaso
Actualmente, varios cabecillas de bandas criminales del Valle de Aburrá permanecen recluidos en cárceles como la de Itagüí y hacen parte de la llamada “paz urbana”.
En el debate presidencial “Antioquia Vota por Colombia”, realizado este 7 de mayo de 2026 en Medellín, los candidatos cuestionaron la viabilidad de los actuales diálogos de paz impulsados por el presidente Gustavo Petro y coincidieron en que este proceso debería concluir el próximo 7 de agosto.
Los tres candidatos coincidieron en calificar los actuales diálogos de paz como un “fracaso” y señalaron la necesidad de implementar nuevas medidas orientadas a fortalecer la sanción y judicialización de estructuras criminales, así como combatir la extorsión.
“La respuesta corta es no”. La candidata Claudia López dejó claro que no continuaría con los actuales diálogos de paz. Según explicó, la solución pasa por una reorganización del Estado y el fortalecimiento de la fuerza pública, especialmente en las principales ciudades del país: Bogotá, Medellín y el Valle de Aburrá, Barranquilla, Cali y Cartagena.
López calificó la actual política de “puras gabelas”, asegurando que son los mismos narcotraficantes quienes terminan controlando las cárceles. Además, afirmó que es necesario dejar atrás esta “patria boba” y avanzar hacia una estrategia más radical que permita reorganizar el Estado, fortalecer la fuerza pública, reinvertir en tecnología y establecer cuerpos de policía local en las principales ciudades para combatir el delito común.
La candidata también propuso crear una unidad especializada dentro de la Fiscalía General de la Nación con un régimen más estricto para enfrentar a las mafias, diferenciado de los protocolos utilizados para combatir la delincuencia común, así como separar los centros penitenciarios según el perfil criminal de los reclusos. Asimismo, asegura que la situación de paz en Colombia ha cambiado desde la última vez que se hicieron diálogos de paz en la nación y que, ahora, el asunto de crímenes transnacionales debe ser manejado por la fiscalía, y no por la política.
El candidato Sergio Fajardo también manifestó su oposición a los actuales diálogos de paz, asegurando que han sido “la peor afrenta que se le ha hecho a esta ciudad”. Según afirmó, un alcalde debe conocer quiénes son los criminales que operan en su territorio para poder enfrentar de manera efectiva la situación de seguridad.
Fajardo presentó su programa “Ciudades Seguras”, enfocado principalmente en la lucha contra la extorsión y cuya implementación, según explicó, comenzaría en Barranquilla. Además, propuso el Plan Catatumbo, el Plan Chocó y el Plan Cauca, iniciativas orientadas a debilitar las estructuras criminales y recuperar el control estatal en las regiones más golpeadas por la violencia. Durante su intervención, se refirió a los llamados gestores de paz como los “mal llamados” gestores de paz, cuestionando la legitimidad de ese rol dentro de las negociaciones actuales.
“No hay ninguna posibilidad de diálogo con unos criminales, en un proceso que ha sido una humillación”, aseguró el candidato. Fajardo sostuvo que el manejo de estas estructuras debe quedar en manos de la Fiscalía General de la Nación, sin margen para negociaciones, y defendió la creación de herramientas legales más estrictas para perseguir y sancionar la extorsión.
La candidata Paloma Valencia rechazó de manera tajante la continuidad de los actuales diálogos de paz. “Absolutamente no. Llevamos 36 procesos de paz. La paz no se construye ‘chochoneando’ a los candidatos ni a los criminales de Colombia”, afirmó durante el debate.
Valencia sostuvo que el país necesita medidas más severas contra las estructuras criminales, entre ellas fortalecer la persecución a la extorsión, militarizar las vías estratégicas, restablecer el control territorial y atacar las fuentes de financiamiento de los grupos ilegales, especialmente las provenientes del narcotráfico. En ese sentido, defendió la erradicación forzada de cultivos ilícitos como una herramienta clave para debilitar las economías criminales.
La candidata también se refirió al papel de las mujeres en temas de seguridad y aseguró que existe el prejuicio de que las mujeres no están capacitadas para enfrentar la criminalidad. Según dijo, “la sensibilidad y la feminidad” pueden convertirse en fortalezas a la hora de abordar la seguridad pública, pues permiten combinar firmeza y empatía en el manejo de estos problemas.
Por su parte, Sergio Fajardo respondió a una pregunta sobre el microtráfico señalando que el problema requiere una acción coordinada entre la justicia, el Gobierno nacional y “todos los mandatarios de Colombia”. Además, insistió en que se necesita mayor articulación institucional y fortalecer las labores de inteligencia para enfrentar las redes criminales asociadas al narcomenudeo.
El debate evidenció un giro hacia discursos más severos frente al crimen organizado y una creciente distancia de los aspirantes presidenciales frente a la estrategia de “paz total” impulsada por el Gobierno nacional.