Colombia

El que no esté a gusto se debe ir: general Mejía

El comandante del Ejército aseguró que al interior de la institución no hay divisiones por cuenta de los diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc.

09 de enero de 2016

El Ejército inició este 2016 con una nueva estructura. Se podría decir que es una institución que se quiere reorganizar ante un inminente escenario de posconflicto con las Farc, pero en pie de lucha con otras estructuras criminales que aún representan un peligro para el país.

El general Alberto José Mejía, comandante del Ejército, habló sobre los diálogos de paz, el Eln y las estrategias que tiene la institución para atacar las posibles disidencias que queden de una probable desmovilización de las Farc y del Eln en caso de fracasar los acercamientos que hay con esa guerrilla.

¿Se viene un nuevo Ejército?

“Vamos a tener nuevas Jefaturas de Estado Mayor, vamos a tener por primera vez en la historia nuevos comandos funcionales, Comandos de Apoyo, nuevas Fuerzas de Despliegue Estratégico, Fuerzas de Despliegue internacional. Hay una gran transformación en la cultura de la organización hacia unos postulados de mayor profesionalismo, de mayor capacidad y mayor educación. Es un Ejército que tiene que enfrentar un nuevo portafolio al servicio de los colombianos, el cual abarca el conflicto interno, la defensa externa, la seguridad pública donde está el apoyo a la Policía Nacional y la presencia en temas como la minería ilegal, la construcción de país, y las misiones extranjeras, entre otras acciones”.

¿Cuál ha sido el papel de las Fuerzas Militares frente al proceso de paz?

“Hemos brindado un apoyo total al Gobierno Nacional. Lo que hemos venido haciendo es una muestra de férrea disciplina institucional, además de máxima comprensión democrática”.

¿Hay enemigos de la paz?

“Hay personas que se atreven a recomendar que no apoyemos, que no participemos en el proceso de paz; y que seamos el palo en la rueda. Eso sería una mentalidad golpista, y eso no existe en el Ejército de Colombia. Nosotros tenemos como máxima premisa estratégica que este proceso pueda llegar a un buen término y que no se vaya a dañar por culpa del Ejército. Podrán señalar a cualquier otra institución o personas, pero no a los soldados colombianos. Los soldados son los que más sufren las barbaridades de la guerra”.

¿Se descartan entonces las divisiones internas en el Ejército por cuenta de los diálogos de paz?

“En el Ejército sí hay divisiones, y son ocho; cada una de entre 25.000 y 35.000 hombres, y son para el combate. Somos un solo cuerpo, una sola voluntad, una sola doctrina. La organización monolítica y cerrada no permite divisiones. El que no esté a gusto se tiene que ir, el que no crea en lo que estamos haciendo no tiene cabida en la institución. Así de fácil y así de sencillo”.

¿Cree que se va a firmar la paz con las Farc?

“Hace unos años estábamos convencidos de que la paz era una quimera, y lo creíamos porque conocemos a profundidad a este enemigo. Hoy los logros son tan grandes y los acuerdos tienen tanta profundidad estratégica que, sin adelantarme a lo que pueda ocurrir, están dadas unas mejores condiciones para que el proceso sea exitoso”.

¿Cuántos guerrilleros podrían quedarse en armas; es decir, irse al Eln o a las bandas criminales?

“Yo no tengo ese cálculo, no existe una fórmula matemática para ello, pero expertos en el tema consideran que en conflictos de baja intensidad en el mundo el 20 por ciento de estas organizaciones se convierten en disidencias. Yo espero, por el bien de la Patria, que este número en el caso de las Farc sea mucho menor, pues eso significaría un 20 por ciento de 6.000 hombres que pueden tener las Farc”.

¿Y qué va a pasar con esas disidencias?

“Ya tenemos planeado qué tipo de capacidades vamos a emplear para romperlas, y son unas capacidades enormes, absolutamente poderosas y suficientes para decirle al Estado que siga su marcha hacia la paz pues podemos atacar estos desafíos”.

¿Cómo reciben la Justicia Transicional para militares?

“La Justicia Transicional es muy importante llegando al fin del conflicto. Nosotros estamos convencidos de que quedar por fuera de esta Justicia sería un error histórico. Estamos muy reconocidos de tener el apoyo del Presidente de la República y de ver como él a lo largo del proceso nos ha involucrado en cada palabra y en cada sílaba, ha contado con nosotros. Este es un salto para caer en la piscina del DIH. Para nosotros es un imperativo que cuando alguna persona nuestra cometa un error, sea juzgada en el marco de su actuar, y nuestro marco es el DIH. Una emboscada es vista de una manera desde los Derechos Humanos, y de otra desde el DIH. En el primer caso la emboscada es una masacre, en el segundo, es un acto protegido por el DIH”.

¿Qué va a pasar con el Eln si se queda por fuera del proceso?

“Es muy importante que lo que se inició con el Eln también se concluya, para esa guerrilla es una oportunidad única, por eso es ahora o nunca. Si no ocurre nada, sobre ellos va a recaer el Estado con toda su fuerza, su vigor y su capacidad”.