Colombia

Mesas con 100 % y votaciones quintuplicadas: los números ‘atípicos’ de Iván Cepeda

Campamento, en Antioquia, es uno de los casos que más llama la atención: el senador pasó de 426 votos en primera vuelta a 2.136 en segunda; no fue el único. En otros municipios con presencia de armados, duplicó y triplicó su votación.

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hace 2 horas

Las disidencias y otros grupos armados perdieron el domingo. Antes de las elecciones reunían a los campesinos y, a la mala, según testimonios, les indicaban por quién votar. En algunos mensajes por WhatsApp les advertían que no podían hacerle campaña a la derecha, y en Caquetá desplazaron a toda una familia porque uno de sus miembros escribió un mensaje en redes sociales a favor de Abelardo de la Espriella. Apretaron duro y desde ya críticos hablan de casos donde se impuso el ‘voto del fusil’.

Han pasado apenas unas horas desde que se cerraron las urnas y los resultados ya dejan ver dos cosas: la división casi por mitades del país y un mayor control de los criminales.

¿Voto fusil?

“Hay que investigar lo que pasó en Tumaco, Nariño”, escribió el senador electo Andrés Forero, del Centro Democrático.

Lo dice porque en esa ciudad Iván Cepeda pasó de 41.334 votos en primera vuelta a 76.219 en segunda, un aumento de 34.885 sufragios, es decir, un crecimiento del 84,4% en apenas dos semanas. Y así hay múltiples casos donde los resultados piden ser investigados por el crecimiento atípico del candidato de izquierda que, aunque el domingo perdió, tuvo unas repuntadas que “ni Stalin lograba eso”, como comparó un comentario en redes.

Pero mientras Cepeda insiste en las cerca de 60 mil reclamaciones, también están los resultados donde su votación se disparó y que hoy sus críticos miran con sospecha.

Alertas previas

“Se reitera la prohibición de hacer proselitismo político o campaña política a favor de la ultraderecha de este país. Quien lo haga deberá hacer sus descargos ante nuestra organización guerrillera”. La advertencia de las disidencias a campesinos de Angostura, Campamento y otros municipios del norte de Antioquia ya estaba denunciada. Este diario la reveló desde el 17 de junio, cinco días antes de las elecciones.

“Sabemos de ciertos afectos de algunos habitantes y líderes de la zona hacia la tesis de la guerra de cierto candidato presidencial”, decía otro pedazo del mensaje, en una aparente referencia a Abelardo de la Espriella.

Y, coincidencia o no, los resultados del domingo terminaron siendo favorables a Cepeda justamente en esos municipios.

En Campamento, pasó de 426 votos en primera vuelta a 2.136 en segunda. Multiplicó por cinco su votación en apenas dos semanas. En Angostura pasó de 559 a 1.907 votos, más de tres veces lo que había conseguido. En Anorí también tuvo un salto fuerte; pasó de 1.275 a 3.849 votos, prácticamente triplicando su resultado inicial.

Más abajo, en Guadalupe, Barbacoas y Manaure, las cifras también crecieron con fuerza. En Barbacoas pasó de 6.204 a 13.026 votos. En Manaure subió de 7.997 a 16.175. En municipios como Ricaurte, Tumaco, López de Micay, Santa Bárbara de Iscuandé, Uribia, San José del Palmar, Remedios, Cartagena del Chairá, El Bagre y San Vicente del Caguán, la votación creció entre un 50 % y casi el doble frente a la primera vuelta.

Hubo casos muy inusuales, como en Nariño, donde en algunas mesas Iván Cepeda sacó el 100 % de la votación, sin un solo voto nulo o en blanco.

Los expertos aseguran que no es posible o al menos normal que en un solo puesto de votación el candidato reciba el total de los votos sin ningún error. Es ahí, justamente, donde empieza a aparecer el mapa de las llamadas ‘zonas rojas’ en Colombia.

Cuando se revisa dónde estuvieron esos crecimientos a favor de Cepeda aparecen territorios donde la política no se mueve sola.

Según cifras de la Fundación Paz & Reconciliación, Cepeda tuvo mejor rendimiento en municipios donde hay presencia de grupos armados. En zonas sin esa influencia sacó 47,5 % de la votación. En municipios con presencia ilegal subió a 50,2 %.

Michael Weintraub director general del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (CESED), analizó los resultados y encontró que en municipios bajo influencia del Estado Mayor Central, la principal estructura de las disidencias, Cepeda alcanzó 60 % de la votación. Donde ejerce control el frente Gentil Duarte, llegó al 54,3 %. En territorios con presencia del ELN, sacó 52,5 %.

El mismo Cepeda había denunciado las supuestas presiones en la Fiscalía y rechazó cualquier tipo de complicidad.

En el caso de Tumaco operan estructuras como la Segunda Marquetalia y los Comandos de Frontera, ambos sentados hoy en la mesa de negociación de paz con el saliente Gobierno Petro. A eso se suma Comuneros del Sur, la disidencia del ELN que se apartó del Comando Central y que mantiene diálogos con el alto comisionado para la Paz, Otty Patiño.

Aumento de participación de votantes

Otro dato clave es que los cinco departamentos donde más aumentó la participación entre la primera y la segunda vuelta son justamente territorios plagados de armados.

En Putumayo, la participación pasó de 51,05% a 64,50%, el salto más alto del país con 13,45 puntos. Allí Cepeda sacó 131.958 votos frente a 33.900 de Abelardo.

En Nariño, la participación pasó de 57,2 % a 70,05 %, subiendo 12,85 puntos. Allí Cepeda consiguió 651.839 votos, mientras Abelardo llegó a 188.619. Más de 460 mil votos de diferencia.

En Chocó, la participación pasó de 40,7% a 52,6%, casi 12 puntos más. Cepeda ganó con 152.674 votos, frente a 33.360.

En Caquetá, donde las disidencias impusieron carnetización y otras formas de presión a la población, la participación subió más de 11 puntos. La diferencia fue mínima, de 102.286 votos para Cepeda y 101.588 para Abelardo.

En Córdoba, el número de personas que salió a votar aumentó 10,77 puntos. En esa zona, Cepeda también ganó con 499.149 votos, frente a 349.190.

La senadora María Fernanda Cabal pidió investigar lo que llamó “voto fusil” y puso como ejemplo corregimientos de Cauca como Caquiona, El Tablón, Gonzalo, El Hato y Marmato; allí Cepeda sacó el 100% de la votación, sin un solo voto para Abelardo, sin votos nulos y sin votos en blanco.

A eso se suman municipios con porcentajes que llaman la atención por sí solos. Timbiquí (97,14 %), Jambaló (96,64 %), Guapi (93,22 %), Toribío (92,96 %), López de Micay (91,17 %) y Sucre (90,95 %). También aparecen Villa Rica, Bolívar, Totoró, Caldono, Puerto Tejada, Páez, Corinto y Miranda, donde Cepeda superó el 80 % de la votación a su favor.

Un barrido de 44 municipios de Chocó, Cauca y Valle encontró que en 43 de ellos Cepeda superó el 80 % de los votos válidos. Solo en esos puntos sumó 490.726 votos. En Cauca eso ocurrió en 24 de 42 municipios. En Chocó, en 19 de 31.

Nada de esto prueba fraude. Tampoco alcanza para decir que hubo presión detrás de cada voto. Pero sí deja difícil de ignorar que donde hubo alertas previas, Cepeda se disparó y terminó consiguiendo algunas de sus cifras más fuertes.

“Entre primera y segunda vuelta la participación electoral en todo el país pasó de 57,88 a 63,60 %. En departamentos con gran presencia de grupos armados como Nariño y Chocó esa diferencia fue del doble. Todo apunta a que ese crecimiento anormal responde al voto fusil”, cuestionó el senador Forero.

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