Colombia

Epstein y su relación con Colombia: Pastrana, una víctima y la burundanga

Nuevas revelaciones de los archivos de Jeffrey Epstein exponen un inusitado interés del pederasta por la escopolamina colombiana y detalles inéditos de sus nexos con el expresidente Andrés Pastrana.

Loading...

Comunicador social-periodista de la Universidad del Quindío y magíster en Hermenéutica Literaria de la Universidad Eafit. Sus textos han aparecido en revistas como Gatopardo, El Malpensante, Soho, Don Juan y Arcadia. Autor de los libros Volver para qué (Eafit, 2014) y La fuerza de esta voz (Tragaluz, 2022).

hace 45 minutos

Los archivos del pederasta —físico, falsificador de títulos, corredor de bolsa y muerto en prisión en 2019— Jeffrey Epstein no dejan de sorprender por sus nexos con Colombia. Además de la aparición del expresidente Andrés Pastrana —quien ha guardado silencio— y de que las compras de tiquetes de avión revelaron que hubo una víctima colombiana que viajó a Estados Unidos entre 1998 y 2003, ahora se conoció que el pederasta tenía un interés particular por la burundanga —o el borrachero—, la flor con la que se hace la escopolamina y que tiene la particularidad de torcer la voluntad de quien huela sus esporas.

Empecemos con Pastrana y su gran silencio. Desde que hace unas semanas se desclasificaron miles de documentos de Epstein, cientos de figuras del mundo político, empresarial y artístico salieron salpicadas; muchos han sido expulsados de sus trabajos o han salido a dar explicaciones. El expresidente colombiano no, pese a que ahora apareció en listas de correos electrónicos y se supo que en 2003, cuando ya no era mandatario, el mismísimo Epstein le mandó un paquete desde Nueva York.

La relación del expresidente fue, al parecer, más estrecha con Ghislaine Maxwell, la compañera, reclutadora y proxeneta de Epstein. La mayor prueba es esa foto, ya popular en internet, donde se les ve a ambos aquí en Colombia, con una gran sonrisa y overol de la Fuerza Aérea Colombiana. Sobre esto, la mujer dijo a los funcionarios del Departamento de Justicia de su país: “Soy piloto de helicóptero y Andrés también. Nos hicimos amigos y piloteé un Blackhawk en Colombia”. Y también: “Viajamos con Pastrana a Colombia, y Epstein también estaba presente. También fuimos a Cuba; ese viaje fue organizado por un amigo que tenía conexiones con distribuidores de puros, y allí conocimos a Fidel Castro”.

Ya en 2019, Pastrana había salido salpicado por su aparente cercanía con Epstein —pues no se conocían las fotos de hoy— tras una serie de vuelos en el jet privado del magnate: de Irlanda a las Bahamas y de las Bahamas a Cuba. En 2019, mediante un comunicado, el expresidente dijo que se habían conocido en Irlanda y que juntos habían visitado a Fidel Castro. Y, supuestamente, caso cerrado.

Pero desde el año pasado la cercanía pasó de registros de vuelos a fotografías y correos electrónicos. Se vieron las fotos en Cuba, las sonrisas entre amigos, la visita de Maxwell y mensajes con el agente de modelos Jean-Luc Brunel, quien reclutaba mujeres para Epstein y quien también resultó muerto —por suicidio— en una cárcel de Francia.

Cualquiera pensaría que una relación entre Pastrana y los poderosos del mundo se hubiera dado en su gobierno, entre 1998 y 2002, cuando se le conoció por recorrer el planeta para conseguir apoyos a su proceso de paz con las Farc. Sin embargo, fue en 2009 cuando Brunel le escribió: “Hola, Andrés. Llego a las dos de la tarde desde Lima. Dime si tienes un número de teléfono estadounidense para que te llame. Estoy muy contento de verte de nuevo”. Asimismo, en los documentos liberados, se ve que Epstein lo tenía muy presente ese mismo año, cuando le escribió a su amigo Brunel para enlazarse con Tommy Mottola por un supuesto gran negocio de entretenimiento: “Llama a Pastrana sobre una gran casa en Cuba”.

Hasta el momento, Pastrana ha guardado un incómodo silencio.

Tras una búsqueda especializada, la Unidad Investigativa de El Tiempo reveló dos mensajes misteriosos con respecto a la relación de Epstein con Colombia. El primero, del 3 de marzo de 2014, fue entre el pederasta y una mujer identificada como Ann Rodríguez: “Pregúntale a Chris sobre mis plantas de borrachero en el vivero”. Luego, en un correo del 27 de enero de 2015, Epstein se comunicó con un hombre identificado como Antoine Verglas, en el que se habla de escopolamina colombiana; este nombre también aparece en un intercambio de mensajes entre Epstein y Brunel.

El nexo con Colombia está en un correo de enero de 2015, en el que Verglas le dice al pedófilo: “Echa un vistazo al artículo y especialmente al video del final”. En el asunto del correo se lee: “Escopolamina: poderosa droga creciendo en los bosques de Colombia que ELIMINA (...) el libre albedrío”.

El artículo al que hace referencia Verglas es del periódico británico The Daily Mail, que narra cómo se usa el árbol de borrachero para elaborar escopolamina: “La droga se llama escopolamina, pero coloquialmente se la conoce como ‘el aliento del diablo’ y se deriva de un tipo particular de árbol común en América del Sur. Las historias que rodean la droga son materia de leyendas urbanas, y algunas cuentan historias de terror sobre personas que fueron violadas, obligadas a vaciar sus cuentas bancarias e incluso obligadas a entregar un órgano”, se lee en el artículo que cruzaban el magnate y la que, al parecer, era su red de reclutamiento, proxenetismo y explotación sexual. El artículo agrega que “la droga (...) convierte a las personas en zombis y bloquea la formación de recuerdos. Así que, incluso después de que desaparece el efecto de la droga, las víctimas no recuerdan lo sucedido”.

La investigación revelada abre interrogantes sobre cómo llegó Epstein a interesarse por esta droga, con qué intermediarios, si la usó para someter a sus víctimas y si hay rastro de escopolamina en los casos de violaciones relacionadas con su red de explotación sexual.

En los documentos quedó revelado que entre las víctimas identificadas de Epstein estuvo una niña colombiana que, según los registros judiciales, tenía apenas 12 años cuando comenzaron los abusos. La menor en esa época —cuya identidad ha quedado expuesta en los archivos oficiales debido a una falla en la protección de datos por parte de las autoridades estadounidenses (lo que ha sido calificado como una revictimización)— fue reclutada en una escuela al sur de Florida.

Según el expediente, la niña fue víctima de abusos y prostitución infantil durante un periodo de seis años, extendiéndose hasta que cumplió los 18. Los documentos señalan que Maxwell desempeñó un papel clave en estos casos. La niña fue captada en un entorno escolar cercano a la mansión de Epstein, un modus operandi común de la red, que buscaba menores en instituciones educativas de la zona.

Tras terminar la secundaria en Estados Unidos, la joven regresó a Colombia para realizar sus estudios universitarios. Fue precisamente en una universidad colombiana donde las autoridades estadounidenses intentaron notificarla en dos momentos clave de la investigación: en 2008, durante el primer proceso judicial contra Epstein, y en 2020, tras la muerte del magnate, cuando la justicia retomó los casos pendientes y buscó testimonios adicionales para el proceso contra Maxwell.

A diferencia de otros nombres que aparecen tachados o protegidos en los archivos desclasificados, los datos de la colombiana (nombre, ubicación y la universidad donde estudió) aparecieron sin censura en el portal del Departamento de Justicia. Este hecho ha generado indignación, ya que la joven, que hoy ha rehecho su vida, ha quedado expuesta públicamente años después de haber logrado salir del círculo de violencia de Epstein.

El Partido Demócrata de Estados Unidos acusó a la fiscal general de ese país, Pam Bondi, de impulsar un presunto “encubrimiento” en torno a los archivos vinculados al pederasta. También acusaron a la funcionaria de utilizar, presuntamente, al Departamento de Justicia como mecanismo de represalia a favor del presidente Donald Trump. El pasado miércoles, la fiscal enfrentó cuestionamientos durante una audiencia ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes.

Desde ese escenario, la fiscal defendió la actuación del Departamento que dirige frente al manejo y divulgación de los documentos relacionados con Epstein. A esta sesión asistieron varias de sus víctimas. Por una ley de transparencia aprobada por el Congreso, se ordenó revelar la totalidad de los documentos del caso, con la condición de proteger las identidades de las víctimas, mas no de las figuras influyentes relacionadas.

Sin embargo, el congresista Jamie Raskin acusó a Bondi de “dirigir un gran encubrimiento sobre los archivos Epstein (...) aparentemente para ahorrarles vergüenza y deshonra”. Bondi le respondió: “Si se suprimió el nombre de alguien que no debería haber sido eliminado, por supuesto lo incluiremos. Si el nombre de una víctima quedó sin borrar, por favor, dénoslo y lo quitaremos”, añadió. “Tuvimos 30 días para revisar, suprimir y desclasificar millones de páginas de documentos. Nuestro índice de errores es muy bajo”, concluyó.