Los 10 influencers del nuevo Congreso, ¿están preparados?
Los retos de los influenciadores que llegaron al Capitolio, como tramitar una ley o construir consensos, van más allá de las dinámicas de los “likes” de las redes.
Estudié Ciencias Políticas en la Universidad Eafit de Medellín. Empecé en la prensa gracias al periodismo universitario y las columnas de opinión y después me formé en la Escuela Periodismo Multimedia El Tiempo, donde cubrí temas políticos, electorales y regionales. Soy fanático de la música, la cultura y la literatura.
Al Congreso llegaron diez activistas o influenciadores jalonados por el voto de opinión en redes sociales. Algunos mueven plataformas del tamaño de un medio, otros tienen banderas o causas loables y otros simplemente son la barra brava de Gustavo Petro o Abelardo de la Espriella.
Los únicos requisitos para ser congresista en nuestro país son ser ciudadano colombiano y tener 25 y 30 años para Cámara o Senado, respectivamente. Aunque no esté escrito en la Ley, el Congreso tiene dinámicas que requieren experiencia y estudio como el trabajo político con la ciudadanía, la capacidad de negociación con el gobierno y con otros congresistas y, sobre todo, el conocimiento de la Ley 5, que dicta el reglamento con el que funciona el Legislativo.
Hoy es frecuente pensar que si alguien llega sin trayectoria política a un cargo es visto como una figura de “renovación” o para “refrescar”, pero esa falta de experiencia puede llevar a que la curul se convierta en un adorno o en un espacio para hablar o gritar mucho, pero hacer poco.
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Entonces, vale identificar quiénes son los nuevos congresistas y cuestionar si aprenderán a moverse en los ires y venires de ese entramado complejo que es el Capitolio. Porque una cosa es conseguir que un contenido o denuncia se haga viral; otra es la realidad cotidiana de hacer leyes y promover debates de control político con sustento.
Influencers cercanos a “El Tigre” Abelardo de La Espriella
Empecemos por los que apoyarán al gobierno de Abelardo de la Espriella. En Salvación Nacional, partido que apoyó al presidente electo, tres de los cinco congresistas que lograron una curul lo hicieron, en mayor medida, por su activismo digital, y no tienen experiencia previa en cargos públicos. No es casualidad, ya que De la Espriella tuvo varios influenciadores haciéndole campaña y atacando a sus principales rivales, Paloma Valencia e Iván Cepeda.
Uno de ellos es el abogado Alejandro Bermeo, sin experiencia previa en elecciones. Bermeo está investigado por la Fiscalía por un caso de presunto abuso sexual, que él niega. A su vez, ha generado polémica por su comportamiento en redes y la estrategia de la campaña. La cuestión de cómo pasará Bermeo de la confrontación digital a la deliberación en el Congreso está por verse.
El partido puso a otro senador-activista, Germán Rodríguez, veterano de la Armada que normalmente aparece con ropa camuflada y tiene una canal digital en el que habla de temas como el porte libre de armas y la defensa de las Fuerzas Militares.
De Salvación Nacional en Cámara está la politóloga Carol Borda, impulsada por sectores cristianos. No se había medido en elecciones pero se dio a conocer por su activismo ‘provida’, es decir, contra el aborto. Para eso fundó la organización “Nazer Colombia”.
Otro que acompañará a De la Espriella será el abogado Jaime Arizabaleta, representante del Valle por el Centro Democrático con fuerte presencia en redes sociales. En el perfil que tiene en la página del partido, dice textualmente que “Arizabaleta es, sobre todo, un activista; no viene de la política tradicional, no representa a los de siempre”, ¿representa entonces a los “nunca” de los que ha hablado el presidente electo?
Por otro lado, como independiente al gobierno está Gersson Vargas, conocido como “señor Biter”. Cuenta con millones de seguidores en redes sociales, que se ganó como influenciador de tránsito, transporte y la defensa de derechos de los conductores. Tiene un estilo confrontativo en el que dice que el Estado solo aparece “para multar” y ha afirmado no estar “en contra ni a favor” del nuevo presidente.
Influencers de Petro con contratos
Como los activistas o influenciadores son de todas las posturas, desde el Pacto Histórico hay varios que han tenido contratos con el Estado durante este cuatrienio. En el Senado está el abogado Walter “Wally” Rodríguez, quien hizo parte del comité de aplausos de la presidencia de Petro; incluso, trabajó con RTVC en estos años, y dio la sorpresa al ser uno de los más votados en la consulta del petrismo, lo que le aseguró la elección en marzo.
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Otra senadora es la comunicadora, activista y exactriz porno Alejandra Omaña, conocida como Amaranta Hank. Ha sido activista en libertades individuales, derechos sexuales y debates sociales, pero también generó polémica por confesar que hace años trabajó falsificando cédulas venezolanas en la frontera.
Con un perfil parecido al de Omaña y Rodríguez está la comunicadora Laura “Lalis” Beltrán, otra del comité de aplausos de Petro que se dio a conocer por sus videos y opiniones sobre política y actualidad en redes sociales. Llegó a la Cámara por Bogotá y tuvo contratos con la Cancillería.
Del mismo modo, por la capital está Daniel Monroy, abogado que hacía análisis político en diferentes plataformas digitales. Alguien parecido, pero en Antioquia, es el comunicador Hernán Muriel, quien ha hecho parte del medio comunitario “Cofradía para el Cambio” y coordinó la campaña de Iván Cepeda en Antioquia. Después de elegido, fue viral por pintar un muro a las afueras de la casa del expresidente Álvaro Uribe en Rionegro, lo que generó alteraciones del orden público.
Vale aclarar que otros partidos lanzaron a otros influenciadores o activistas, pero se quemaron, como Edwin Brito “Pechy Players”, “El Profe Charles” Figueroa o Felipe Saruma.
¿Están preparados?
Entonces, ¿tienen estos congresistas que llegaron manera de ir más allá de su activismo? Para responder, EL COLOMBIANO habló con Andrés Sampayo, doctor en Estudios Políticos y profesor de la Universidad del Rosario.
El experto explica que “hay algo particular con los que vienen del activismo o de las redes”, y es que “afuera el éxito se mide en visibilidad; adentro se mide en votos”. Es decir, “convencer a colegas que no piensan como uno no da likes (me gusta). Al final lo que sostiene a un congresista no son los likes, es la convicción”.
Con respecto a la poca preparación, dice que “es normal”, ya que “cualquier persona puede ser elegida por voto popular: basta con cumplir la edad y salir a buscar votos. Lo que se les pide después es que estudien y que armen equipos competentes, para responder con altura al reto”.
Finalmente, Samayo señala que “el conocimiento no es el verdadero problema” en el Congreso, sino que “lo más difícil para la mayoría es ceder para construir consenso. Algunos creen que se las saben todas, y la línea ideológica con la que llegan muchas veces no los deja pensar más allá”.
¿Serán capaces estos “primerizos” con los retos?
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